10 Mayo 2006 Seguir en 

Aunque relativamente nueva en nuestro medio, la "Terapia refractiva corneal nocturna" es considerada en otros países como una alternativa al tratamiento quirúrgico de la miopía, en pacientes que por distintas causas no tienen acceso a la cirugía refractiva.
La miopía es un trastorno de la agudeza visual causado por un largo mayor del ojo o por la excesiva curvatura de la córnea, y afecta en la Argentina a más de 1,1 millón de personas. Si bien un importante número de casos se resuelven quirúrgicamente, muchos quedan excluídos. Algunos, debido a alteraciones anatómicas -córnea delgada o irregular, entre otras- y otros por aprehensión u otro factor de orden psicológico que imposibilita la cirugía. Tampoco tienen acceso los pacientes en los cuales la miopía se encuentra en proceso de estabilización.
Para dar respuesta a estos casos se desarrolló la terapia refractiva corneal nocturna que ofrece resultados que se revierten con sólo colocar lentes de contacto de uso nocturno. En Buenos Aires el Instituto de la Visión es el único centro oftalmológico que incorporó al equipo de tomografía corneal un software especialmente diseñado que aporta datos precisos para la fabricación de las lentes. Tras una semana de pruebas es posible prever cuál será la evolución en la agudeza visual. Estos lentes son bien tolerados y evitan úlceras, erosiones corneales y otras complicaciones para el paciente.
Ideada en los años 60, esta práctica -conocida como ortoqueratología- evolucionó con los avances tecnológicos, mejorando el diseño de lentes que remoldean la córnea durante la noche, mientras el paciente duerme. El constante desarrollo de la contactología produjo nuevos materiales, más permeables al oxígeno que los precursores.
"La córnea es como un vidrio de reloj. La presencia de la lente facilita la migración de las células del epitelio central hacia la periferia. Por lo tanto, el centro de la córnea se aplana. Esto disminuye el poder refractivo de la córnea, que está elevado en los miopes, y se produce el efecto corrector de la miopía", explica María José Cosentino, del Instituto de la Visión y docente de la UBA.
Las nuevas lentes mantienen muy bajo contacto con la córnea; generan una película lagrimal que los hace más tolerables al uso y, a la vez, evitan úlceras, erosiones corneales y otras complicaciones.
La miopía es un trastorno de la agudeza visual causado por un largo mayor del ojo o por la excesiva curvatura de la córnea, y afecta en la Argentina a más de 1,1 millón de personas. Si bien un importante número de casos se resuelven quirúrgicamente, muchos quedan excluídos. Algunos, debido a alteraciones anatómicas -córnea delgada o irregular, entre otras- y otros por aprehensión u otro factor de orden psicológico que imposibilita la cirugía. Tampoco tienen acceso los pacientes en los cuales la miopía se encuentra en proceso de estabilización.
Para dar respuesta a estos casos se desarrolló la terapia refractiva corneal nocturna que ofrece resultados que se revierten con sólo colocar lentes de contacto de uso nocturno. En Buenos Aires el Instituto de la Visión es el único centro oftalmológico que incorporó al equipo de tomografía corneal un software especialmente diseñado que aporta datos precisos para la fabricación de las lentes. Tras una semana de pruebas es posible prever cuál será la evolución en la agudeza visual. Estos lentes son bien tolerados y evitan úlceras, erosiones corneales y otras complicaciones para el paciente.
Ideada en los años 60, esta práctica -conocida como ortoqueratología- evolucionó con los avances tecnológicos, mejorando el diseño de lentes que remoldean la córnea durante la noche, mientras el paciente duerme. El constante desarrollo de la contactología produjo nuevos materiales, más permeables al oxígeno que los precursores.
"La córnea es como un vidrio de reloj. La presencia de la lente facilita la migración de las células del epitelio central hacia la periferia. Por lo tanto, el centro de la córnea se aplana. Esto disminuye el poder refractivo de la córnea, que está elevado en los miopes, y se produce el efecto corrector de la miopía", explica María José Cosentino, del Instituto de la Visión y docente de la UBA.
Las nuevas lentes mantienen muy bajo contacto con la córnea; generan una película lagrimal que los hace más tolerables al uso y, a la vez, evitan úlceras, erosiones corneales y otras complicaciones.







