Antropología, en un generalismo que puede exasperar al lector

Por Jorge Estrella. MONOGRAFIA.

07 Mayo 2006

Los autores aciertan al señalar que la complejidad del mundo actual se revela en la simultánea resurrección de los singularismos étnicos y en la difusión de la mundialidad, que suprime barreras. La antropología debe ocuparse de temas como esa presencia contradictoria. Pero no espere el lector la menor guía para entender, desde este libro, semejante asunto. Los autores planean en un generalismo que puede exasperar al lector más paciente. Véase, si no, esta primera aproximación a la antropología social y cultural: "aborda el modo en que las lenguas, las organizaciones económicas, sociales, políticas y religiosas se desarrollan en el curso del tiempo" (p. 9). Aunque parecen advertir que "Los términos demasiado generales o demasiado globales a menudo se manifiestan de poca utilidad" (p. 25), son fieles a ese estilo, justamente. Y si no, léase este testimonio de su conclusión luego de un prolongado rastrillar nubes: "El papel de los antropólogos (consiste)... en proponer un análisis crítico de los modos de expresión culturales en el contexto histórico que les confiere sentido" (p. 133). ¿Qué diablos significa eso? Pues, sencillamente cualquier cosa.
Pero los autores no siempre son tan cuidadosos en decir nada. Por ejemplo, luego de advertir que la introducción de categorías antropológicas (como parentesco, religión, economía, por ejemplo) son construcciones, esto es, no deben ser tomadas "como nombres propios de objetos empíricos, sino como ordenaciones puramente conceptuales" (p. 36), pasan sin rubor alguno al entusiasmo por "una vigorosa corriente de antropología contemporánea" que "ha pasado definitivamente la página de la nostalgia y de la búsqueda de paraísos perdidos para tratar de comprender el mundo tal como es" (p. 132).
Se trata, en suma, de un texto perteneciente a ese difundido producto llamado monografía universitaria. (c) LA GACETA

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