Malinche, entremetida entre Cortés y Moctezuma

Por Carmen Perilli. Nuevo folletín de Esquivel, que será consumido y olvidado con igual velocidad.

07 Mayo 2006

La historia de la india Malinche, intérprete y amante de Hernán Cortés, ha dado lugar a múltiples interpretaciones de la cultura mexicana. Entre los textos más conocidos se encuentran los de Octavio Paz y Carlos Fuentes. Una enigmática mujer, la "lengua" de la que, paradójicamente, no queda otro rastro que una figura entremetida entre la de Cortés y la de Moctezuma, en los códices mexicanos y las descripciones de los cronistas. Una voz propia que se pierde y pasa a ser puro cuerpo en la multiplicidad de versiones. Indudablemente su misterio y su importancia en el nacimiento de la nación mexicana la convierten en un verdadero mito. Malintzin-Marina-Malinche es la madre de los mexicanos, una madre alrededor de la cual se teje el relato de la chingada.
La novela de Laura Esquivel se apoya en todas estas expectativas y exhibe al final una larga lista de bibliografía. A medida que recorría sus páginas, sentí una sensación de indignación. La que deja el vaciamiento de una narración y su utilización sin escrúpulos. Esquivel nunca se pone en la piel de la Malinche ni en la de Cortés. Lo transforma todo en una vacua historia de amor y lo explica en términos maniqueos. Simplifica el choque de culturas y religiones y no logra construir un mundo verosímil. Quedan fuera la agudeza y la fuerza de una mujer que logró traducir mundos tan distintos. Los estereotipos se imponen: la indiecita buena y víctima maltratada, educada por una arquetípica abuela, y el conquistador apuesto y rudo varón que prefiere poseer a amar.
Ni por un momento, Laura Esquivel deja entrever la inteligencia y la profundidad de los protagonistas. Se limita a apropiarse, de modo caótico y superficial, de rincones de textos ajenos y reitera tópicos de libros anteriores. El resultado: un nuevo folletín que será consumido con la misma velocidad con la que será olvidado. (c) LA GACETA

Tamaño texto
Comentarios