03 Mayo 2006 Seguir en 

Las tecnologías de endoscopia actuales no solamente permiten visualizar el interior del tracto digestivo (prácticamente en toda su extensión, ya que son muy pocos los tramos a los que un endoscopio no pude acceder). También permiten, por decirlo de algún modo, "operar sin cirugía", ya que bisturíes, láseres para la sutura, herramientas para aplicación localizada de medicamentos, y elementos de visualización, hoy pueden caber en un tubito de sólo 5 mm que se introduce por la boca (o por el esfínter anal, en las operaciones de intestino grueso).
Estas nuevas tecnologías se utilizan ahora también para tratar casos graves de reflujo, cuando los episodios de acidez aumentan en intensidad y se repiten varias veces a la semana, o cuando los tratamientos más convencionales -con antiácidos o inhibidores de la bomba de protones- no han ofrecido resultados.
"Lo principal es examinar bien al paciente; en algunos casos, hacerle una serie de exámenes para descartar la posibilidad de un cáncer, pues el reflujo puede ser síntoma de una condición maligna", advierte Luis Nasiff, gastroenterólogo afiliado al Cedars Medical Center de la ciudad estadounidense de Miami. La persona que ha sufrido de reflujo por más de cinco años, explica Nasiff, debe ser estudiada por medio de endoscopia, de la misma manera que en las personas en las que el reflujo aparezca asociado a problemas secundarios, tales como dificultad para tragar los alimentos, o dolor de pecho: es que, a pesar de que erróneamente el saber popular asocie inmediatamente a todo dolor en la parte alta del vientre con una supuesta "gastritis", lo cierto es que varias veces un problema cardíaco puede esconderse debajo de un síntoma de esa clase.
Una de las técnicas que es posible aplicar hoy en día para tratar el reflujo gastroesofágico ?muy común, según señala Nasiff, entre la población hispana? es la conocida como sutura o striching. Básicamente, ésta consiste en poner suturas o puntos en la parte baja del esfínter esofágico. Estos puntos de sutura permitirán estrechar el paso entre el estómago y el esófago, y de esa forma la válvula no queda abierta y se puede evitar mejor que los ácidos suban, según explica el especialista.
"Una segunda técnica involucra la aplicación de hondas de radiofrecuencia en la parte superior del esfínter. La onda -explica Nasiff- causa daño al tejido que está debajo del recubrimiento que protege el esófago, creando una fibrosis, o cicatriz. La cicatriz encoge y hala los tejidos adyacentes, tensionando el esfínter y el área superior. Una tercera técnica consiste en la inyección de una sustancia especial en la pared del esófago. "Esa sustancia es inerte, no causa efectos secundarios, se se vuelve esponjosa y refuerza la presión en los tejidos bajos del esfínter esofágico, previniendo el reflujo". La inyección se aplica por vía endoscópica.
Estos procedimientos endoscópicos tienen la ventaja de que no son cirugía, así que en condiciones normales no requieren hospitalización. El médico aclara, sin embargo, que los resultados a largo plazo todavía están por verse: "Por esa razón, ahora mismo estos procedimientos no son el estándar en el tratamiento del reflujo", admite.
La cirugía que se aplica para tratar el reflujo gastroesofágico es en realidad más apropiada para tratar la hernia hiatal. En esta operación, el saco de la hernia se sutura al diafragma, y este se tensiona alrededor del esófago. La parte superior del estómago se envuelve alrededor de la parte baja del esófago, para crear un esfínter artificial. Esta cirugía, si bien siempre resulta más invasiva que una endoscopia, puede hacerse también por vía laparoscópica, mediante pequeñas incisiones que permitan introducir, para operar, solamente unos delgados tubitos.
El reflujo se produce cuando el esfínter distal del esófago, que funciona como válvula, no se cierra apropiadamente. Esto permite que el contenido del estómago se filtre y suba al esófago, ocasionando una sensación de ardor en el pecho y en la garganta. Según estadísticas de la organización Gallup, un 2% de la población adulta en los Estados Unidos sufre de reflujo gastroesofágico, el cual es más común en las personas mayores de 40 años aunque se puede presentar a cualquier edad, incluso en la niñez. El tomate, el alcohol, el café y el chocolate son algunos de los alimentos más agresivos para las personas que padecen reflujo gastroesofágico. A ellos se unen otros ingredientes, tales como cítricos, grasas, ajo, cebolla, otros condimentos y picantes, y sobre todo la menta: todos ellos suelen figurar en las listas de "prohibidos" para quienes padecen este problema.
Estas nuevas tecnologías se utilizan ahora también para tratar casos graves de reflujo, cuando los episodios de acidez aumentan en intensidad y se repiten varias veces a la semana, o cuando los tratamientos más convencionales -con antiácidos o inhibidores de la bomba de protones- no han ofrecido resultados.
"Lo principal es examinar bien al paciente; en algunos casos, hacerle una serie de exámenes para descartar la posibilidad de un cáncer, pues el reflujo puede ser síntoma de una condición maligna", advierte Luis Nasiff, gastroenterólogo afiliado al Cedars Medical Center de la ciudad estadounidense de Miami. La persona que ha sufrido de reflujo por más de cinco años, explica Nasiff, debe ser estudiada por medio de endoscopia, de la misma manera que en las personas en las que el reflujo aparezca asociado a problemas secundarios, tales como dificultad para tragar los alimentos, o dolor de pecho: es que, a pesar de que erróneamente el saber popular asocie inmediatamente a todo dolor en la parte alta del vientre con una supuesta "gastritis", lo cierto es que varias veces un problema cardíaco puede esconderse debajo de un síntoma de esa clase.
Una de las técnicas que es posible aplicar hoy en día para tratar el reflujo gastroesofágico ?muy común, según señala Nasiff, entre la población hispana? es la conocida como sutura o striching. Básicamente, ésta consiste en poner suturas o puntos en la parte baja del esfínter esofágico. Estos puntos de sutura permitirán estrechar el paso entre el estómago y el esófago, y de esa forma la válvula no queda abierta y se puede evitar mejor que los ácidos suban, según explica el especialista.
"Una segunda técnica involucra la aplicación de hondas de radiofrecuencia en la parte superior del esfínter. La onda -explica Nasiff- causa daño al tejido que está debajo del recubrimiento que protege el esófago, creando una fibrosis, o cicatriz. La cicatriz encoge y hala los tejidos adyacentes, tensionando el esfínter y el área superior. Una tercera técnica consiste en la inyección de una sustancia especial en la pared del esófago. "Esa sustancia es inerte, no causa efectos secundarios, se se vuelve esponjosa y refuerza la presión en los tejidos bajos del esfínter esofágico, previniendo el reflujo". La inyección se aplica por vía endoscópica.
Estos procedimientos endoscópicos tienen la ventaja de que no son cirugía, así que en condiciones normales no requieren hospitalización. El médico aclara, sin embargo, que los resultados a largo plazo todavía están por verse: "Por esa razón, ahora mismo estos procedimientos no son el estándar en el tratamiento del reflujo", admite.
La cirugía que se aplica para tratar el reflujo gastroesofágico es en realidad más apropiada para tratar la hernia hiatal. En esta operación, el saco de la hernia se sutura al diafragma, y este se tensiona alrededor del esófago. La parte superior del estómago se envuelve alrededor de la parte baja del esófago, para crear un esfínter artificial. Esta cirugía, si bien siempre resulta más invasiva que una endoscopia, puede hacerse también por vía laparoscópica, mediante pequeñas incisiones que permitan introducir, para operar, solamente unos delgados tubitos.
El reflujo se produce cuando el esfínter distal del esófago, que funciona como válvula, no se cierra apropiadamente. Esto permite que el contenido del estómago se filtre y suba al esófago, ocasionando una sensación de ardor en el pecho y en la garganta. Según estadísticas de la organización Gallup, un 2% de la población adulta en los Estados Unidos sufre de reflujo gastroesofágico, el cual es más común en las personas mayores de 40 años aunque se puede presentar a cualquier edad, incluso en la niñez. El tomate, el alcohol, el café y el chocolate son algunos de los alimentos más agresivos para las personas que padecen reflujo gastroesofágico. A ellos se unen otros ingredientes, tales como cítricos, grasas, ajo, cebolla, otros condimentos y picantes, y sobre todo la menta: todos ellos suelen figurar en las listas de "prohibidos" para quienes padecen este problema.







