Vitiligo, cuando la piel pierde pigmentacion

Del 6 al 38% de los niños afectados tiene antecedentes familiares . La aparición de la enfermedad es impredecible y lentamente progresiva.

03 Mayo 2006
Se trata de una enfermedad de la piel, que se caracteriza por la despigmentación. De ahí que se presente con parches blancos en la cara, los brazos, las manos. El 50 % de quienes padecen el trastorno ha desarrollado la enfermedad antes de los 20 años, y el 20 % de esa franja ha tenido algún antecedente familiar. Es una afección autoinmune, sin etiología certera, que tiene predisposición genética y disparadores emocionales. Hoy existen varias y nuevas opciones para tratar la enfermedad.

El vitiligo es una reacción inmunológica y emocional
El vitiligo es una enfermedad de la piel, caracterizada por la presencia de parches blancos, debidos a la pérdida de la pigmentación, que padecen entre el 1 y el 2% de la población. La mitad de los que la sufren la desarrolla antes de los 20 años y un 20% de ellos ha tenido un familiar con vitiligo. Es considerada una patología autoinmune, y aunque no se conoce con certeza su etiología, se sospecha que una predisposición genética, sumada a disparadores emocionales, la desencadenan.
"Puede ser evolutivo o no, depende de la forma de presentación", coincidieron en señalar Silvana Depetris, dermatóloga del Siprosa y miembro titular la Sociedad Argentina de Dermatología, y su par de Buenos Aires, María Rosa Cordisco, dermatóloga del Hospital de Pediatría Juan Garrahan.
En Tucumán no existe un registro con el número de personas que padecen vitiligo. No obstante, Depetris señaló que detecta por día un caso en el sector público y otro en el privado. "Actualmente tengo 50 pacientes que están recibiendo un tratamiento específico como lo es la ?PUVA terapia? (lámparas especiales de radiación ultravioleta A) en forma combinada con mesoterapia (inyecciones con principios activos que se colocan en las placas y que actúan repigmentando la piel afectada)", detalló la dermatóloga tucumana.
La forma más común es el llamado vitiligo vulgar: el que se ve en la cara o en el dorso de las manos y consiste en unas manchas blancas de un color marfilino con bordes irregulares. Es bilateral y totalmente asintomático. También puede ser focal, cuando aparece sobre una sola área. Por ejemplo, es muy común la consulta por una mancha blanca alrededor del labio o un delineado sobre el labio superior. En esos casos, suele repigmentarse más fácilmente, según explicaron las especialistas.
Otra variedad es el vitiligo segmentario, que se manifiesta en una región en forma de segmento. "Lo vemos en los chicos en la zona de la parrilla costal y suelen tardar más tiempo en repigmentarse", acotaron Depetris y Cordisco. Para estos casos hay una hipótesis neuro-química: un funcionamiento anormal de algunas células nerviosas produciría una sustancia tóxica que dañaría los melanocitos, células de la piel que producen el pigmento.
Otra presentación es el vitiligo perinévico o enfermedad de Sutton. "Es un lunar que se rodea de un halo blanco. Popularmente, se dice que el halo se come al nevo -mancha blanquecina-, ya que el nevo desaparece. Y se sospecha que la gente que manifiesta este tipo de halo -agrega la especialista- tiene anticuerpos contra el melanoma."
Respecto de la progresión de la enfermedad, las dermatólogas señalaron que se desconocen los mecanismos fisiológicos internos que actúan para favorecerla. "Lo que sí conocemos son los factores desencadenantes", dijeron. En ese sentido un trauma o un accidente físico -como una quemadura, un corte o una rascadura-; o problemas psíquicos, actúan como disparadores del mal".
En cuanto al diagnóstico, las dermatólogas aseguran que es muy fácil, ya que se trata de una mancha clara bastante característica con un borde muy neto y a veces, irregular.
Asimismo, indicaron que hay vitiligos universales, muy extendidos, en los que el tratamiento consiste en despigmentar las áreas remanentes de piel sana.
"Los casos de vitiligos universales son poco frecuentes. En el Garrahan, por ejemplo, hemos tenido sólo dos pacientes en muchos años. Estos casos de vitiligos tan extendidos se asocian con otras enfermedades autoinmunes, especialmente con las disfunciones de la glándula tiroides y en algunos casos, con la alopecía. Por eso, cuando vienen chicos con vitiligo, pedimos una rutina de laboratorio con un perfil tiroideo y de acuerdo con el resultado, hacemos la consulta con endocrinología", aclaró María Rosa Cordisco.
El tratamiento depende del tipo del vitiligo. Para los focales o segmentarios se indican aplicaciones tópicas de corticoides de mediana potencia, según señala la especialista. Con chicos, advierte sin embargo, se trata de no hacer corticoterapia prolongada para evitar los efectos secundarios ?locales y sistémicos? de este tipo de medicación, que es absorbida muy rápidamente por la piel de los niños.

Del 6 al 38% de los niños que sufre el mal tiene antecedentes familiares
"El vitiligo en la infancia" fue una de las conferencias magistrales que se desarrolló en el IV Congreso Latinoamericano de Dermatología Pediátrica, realizado recientemente en Buenos Aires. Estuvo a cargo de la especialista estadounidense Susan Mallory, quien trabaja en el Hospital de Niños de Saint Louis (Missouri, EE.UU.).
Al exponer los resultados de su experiencia, recordó que en general, la aparición del vitiligo es inpredecible y lentamente progresiva, que las manchas se descubren especialmente en el verano, que del 6 al 38% de los chicos tienen familiares que lo padecen.
Además, según la experta, hoy también se sospecha que existe una estrecha relación entre la aparición del vitiligo con la predisposición a la diabetes y a la anemia.
Mallory hizo un detallado informe de los tratamientos efectuados y de los resultados obtenidos en las distintas formas de la enfermedad, y reconoció como factores clave de la terapia la motivación del paciente, su edad, el tipo de piel, la ubicación de las lesiones y la facilidad para aplicar el tratamiento. También hizo hincapié en que el dermatólogo informe a los padres de los niños con vitiligo que, más allá de lo cosmético, hay tratamiento, y de que se eduque a docentes y alumnos resaltando que no es una patología contagiosa.

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