Un Capote autobiográfico que narra, narra y narra

Por Carlos Gazzera. Sorprendente variedad de recursos.

30 Abril 2006

El contundente éxito de la película Capote y la magnífica actuación de Philip Saymour Hoffman han generado que una importante masa de público, que nunca hubiera llegado por sí mismo a la literatura de Truman Capote, se volcara a leer sus libros. Estos Cuentos completos aparecen en este contexto y posibilitarán, a quienes se fascinaron con el personaje, acceder a otras facetas del autor. Dos razones para leer este libro refuerzan lo que decimos. Uno: estos cuentos nos muestran ese costado inimpugnable de Capote por contar historias que inmovilizan a los lectores. Capote narra, narra y narra. Dos: el fuerte componente autobiográfico que cada uno de sus escritos contiene, incluso, aquellos textos periodísticos que nuestro autor escribía para medios masivos de comunicación.
Conjurados, entonces, los fantasmas del joven Truman y del escritor Capote, estos veinte cuentos que conforman su Cuentos completos nos dan la pauta del gran escritor que fue Truman Capote. Algunos de estos cuentos no conocían versiones en español previas y se publican aquí por primera vez. Sobre todo, aquellos cuentos de sus inicios, "Las paredes están frías" (1943), "Un visón propio" (1944), "La forma de las cosas" (1944), "La leyenda de Preacher" (1945) y "En la antesala del paraíso" (1960), que si bien no es de sus últimos cuentos, constituye un momento bisagra de su narrativa, porque en tono de grotesco pretende reformular su escritura después de A sangre fría.
La mayoría de estos relatos fueron publicados por Truman Capote en revistas o en antologías dispersas. Es difícil medir cuáles de estos cuentos fueron un laboratorio de ensayos para sus obras de largo aliento. Es más, uno, después de degustar cada uno de ellos, llegaría a la conclusión de que entre la novelística y la cuentística de Capote hay una distancia enorme y que apenas se insinúan algunas continuidades. Lo sórdido de ese Sur conservador y segregacionista; su odio puesto a flor de piel listo para morder a todo aquel que no comparta sus valores morales; ese Sur violento, con calles polvorientas y negros viviendo en la miseria, donde bandidos y prostitutas se mueven en interminables carreteras desérticas, parecen conformar el escenario en el que Capote se mueve con mayor confianza. Ese cinismo que lo caracteriza no sólo como autor de personajes de ficción sino en su propia actitud frente a la vida.
Estilísticamente sorprende la variación de recursos que utiliza Truman Capote en estos textos. El diálogo, el raconto, el flash back, el monólogo y la descripción expresionista -por citar los más notables- parecen conformar la variada paleta de colores con la que este gran autor de la literatura norteamericana nos deleita en estos Cuentos completos. (c) LA GACETA

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