Con insulina basal lograron controlar la diabetes tipo 2

Estudio clínico en pacientes que no tenían un control efectivo de su dolencia. El mal tratamiento genera graves consecuencias.

26 Abril 2006
La diabetes está considerada la epidemia del siglo XXI. En nuestro país, alrededor del 7 % de la población adulta padece esta patología, lo que equivale a 1,5 millón de personas. La enfermedad se caracteriza por la incapacidad del páncreas en producir insulina (tipo 1) o porque aunque produce esta hormona no lo hace en forma suficiente (tipo 2). La insulina es una sustancia vital en el proceso de transformación del azúcar en energía.
En la diabetes tipo 1, que se presenta por lo general en la adolescencia, se administra insulina desde el principio. Mientras que en la tipo 2, que suele aparecer en la edad adulta, inicialmente se trata con medicación oral. Sin embargo, muchas veces no se logra controlar efectivamente la enfermedad con los antidiabéticos orales y a largo plazo, se pueden sufrir serias complicaciones.
Un estudio clínico, denominado Lanmet, confirmó la eficacia de la insulina glargina -un análogo de insulina humana que se aplica una vez al día, para controlar la glucosa en sangre y reducir los episodios de hipoglucemia. Participaron del estudio 110 pacientes que hasta ese entonces sólo recibían medicación oral y padecían una diabetes tipo 2 mal controlada. Dados los buenos resultados alcanzados tras el inicio del tratamiento con insulina, y sobre todo con la glargina, se destacaron los beneficios de una insulinización en el momento adecuado para evitar problemas futuros.
Los resultados del estudio fueron publicados en la edición de marzo de la revista "Review Diabetología" y destacan que la combinación de la insulina glargina (Lantus, del laboratorio sanofi-aventis) con antidiabéticos orales, permite un mejor control de la glucemia durante todo el día.
Tras nueve meses de tratamiento, quienes recibían la insulina glargina alcanzaron un 7,14% de HbA1c (hemoglobina glicosilada, un índice de los niveles de glucosa en sangre durante los últimos tres meses). La American Diabetes Association (ADA) recomienda que los individuos con diabetes alcancen un nivel de HbA1c del 7% para un control ideal de la diabetes.
Aunque el otro grupo alcanzó un 7,16 %, la diferencia radica en que quienes fueron tratados con la insulina glargina más medicación oral evidenciaron un 54% menos de episodios de hipoglucemia que quienes recibían insulina NPH y antidiabéticos orales.
En el estudio Lanmet, se evaluaron la eficacia y seguridad de los tratamientos. El parámetro de evaluación primario del estudio fue el cambio en HbA1c. Los parámetros de evaluación secundarios fueron los perfiles de glucosa en 24 horas y los síntomas de hipoglucemia. El perfil de glucosa reveló diferencias importantes entre los dos grupos, dados por la duración de la acción de los distintos tipos de insulina.
Más allá de la aparición de otras insulinas basales en el mercado, la glargina es la primera y única que realmente se aplica una vez al día, porque tiene 24 horas de duración y que no presenta picos de actividad. Por esa razón, quienes recibían ese tratamiento presentaron muchos menos síntomas de hipoglucemia.
Además, durante el estudio, se proporcionó entrenamiento para capacitar a los pacientes para que ellos mismos ajustaran sus dosis de insulina. El procedimiento era el siguiente: medían su glucosa en sangre una vez por día en la mañana; se calculaba el valor promedio cada tres días y si superaba el nivel de glucosa pretendido, la dosis de insulina se ajustaba a la hora de ir a dormir.
"Los resultados de este estudio son altamente relevantes para el manejo de la diabetes", manifestó Hannele Yki-Järvinen, de la Universidad de Helsinki, Finlandia, quien además era jefa investigadora del estudio.

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