EXAMEN CARDIOVASCULAR. Después del electrocardiograma, el paciente realiza una prueba de esfuerzo en el cicloergómetro (bicicleta fija).(LA GACETA /Analía Jaramillo)

El aumento de la expectativa de vida trae una creciente necesidad de mejorar las funciones físicas y mentales en edades avanzadas. "Hace varios años se viene trabajando con gente que tiene lesiones cerebrales, y sobre todo en cómo hacer para rehabilitarla. Pero ¿qué se hace para evitar el decaimiento cerebral que acompaña a la edad?", planteó la neuropsicóloga Teresa Torralva. La experta dice que hay un momento crucial que cambió la perspectiva sobre las afecciones mentales y fue cuando se empezó a observar que no todos los mayores de 65 años iban a sufrir deterioro cognitivo.
"Esto es una sorpresa y un buen punto: no todas las personas deben llegar a los 80 años con deterioro cognitivo ni con lo que se antes se llamaba arteriosclerosis y hoy deterioro o Alzheimer -explicó la especialista-. Es una buena noticia; la mala es que dentro del grupo que sí tiene deterioro cognitivo hay un 10% que sufre Alzheimer, y en las personas mayores de 85 años se estima que la tasa llega al 35%."
Investigadores aseguraron que si las personas entrenaban una determinada función o hacían ejercicios con la memoria probablemente protegían esa área del cerebro de un mal neurodegenerativo. Científicos londinenses hicieron un estudio con 15 taxistas que se habían creado un mapa mental de la ciudad y los compararon con taxistas que no tenían memoria visual especial. Todos fueron metidos dentro de un resonador para ver la estructura del cerebro. Hallaron que los taxistas que tenían el mapa mental de la ciudad de Londres y que llevaban mucho tiempo en el oficio tenían una región cerebral -llamados hipocampos- mucho mayor que en los otros. "La conclusión es que si se entrena una función, esa área cerebral va a crecer en tamaño. Esto no significa que ?cuanto más grande mejor?, pero sí se deduce que el desarrollo de una función hace que haya cambios estructurales", aseguró Torralva. La experta añadió que, además, ahora se sabe que existe regeneración neuronal, sobre todo en el área llamada "giro dentado del hipocampo".
La hermana María fue una monja que vivió 101 años en una congregación de Notre Dame muy conocida por su alta longevidad, por su muy buena calidad de vida y por la baja tasa de Alzheimer. A la religiosa le hacían evaluaciones cognitivas periódicas que medían la atención, la memoria y la concentración, siempre con resultados normales. Antes de morir María donó su cerebro para investigación. Al abrirlo hallaron que tenía los marcadores biológicos del mal de Alzheimer -los llamados "ovillos" y "placas"-, es decir: tenía una mente "sana" inmersa en un cerebro "enfermo". Los científicos indagaron qué hacían esas monjas. Hallaron que la clave estaba en la actividad. Todos los días rezaban, hacían debates políticos, económicos, crucigramas y ejercicios de atención. Es decir: tenían todo el día ocupado con demandas cognitivas.
Ejercicios y vida social
Los especialistas recomiendan hacer una evaluación cognitiva periódica después de los 60 años, hacer ejercicio físico, tener una buena dieta, evitar el tabaco y el alcohol en exceso y "llevar una vida social amplia y activa". También hay que evitar el estrés emocional y mantener un buen nivel de actividad mental.
Algunos ejercicios que recomienda para proteger el cerebro, no importa de qué enfermedad. son:
* Ver una película y contársela con lujo de detalles a alguien cuando terminó, luego a la media hora y después a la hora o al día siguiente.
* Intentar identificar a las personas que llaman por teléfono antes de que se presenten, reconocerlas por la voz.
* Tratar de reconocer los sabores que hay en una comida y luego preguntarle al mozo para corroborar.
* Hacer las cuentas del supermercado mentalmente.
* Lavarse los dientes con la mano contralateral, si se es diestro probar con la mano izquierda y viceversa.
* Hacer juegos de ingenio. Crucigramas, juegos de diferencias favorece la concentración.







