
Es necesario el chequeo médico general
Comenzar una actividad deportiva sin una correcta evaluación médica puede representar un riesgo a cualquier edad, pero sobre todo en personas de mediana edad, ya que pueden presentar algún factor de riesgo cardiovascular. El otorrinolaringólogo y médico deportólogo Floreal García, director del Instituto Científico para la Salud, la Actividad Física y el Deporte, precisó al Suplemento Salud de LA GACETA que son siete los factores de riesgo cardiovascular: el estrés, el sedentarismo, la obesidad, la hipertensión arterial, el tabaquismo, las dislipemias (colesterol y triglicéridos altos en sangre) y la diabetes.
De ahí la necesidad que tengan las personas de realizarse un chequeo médico previo, mediante pruebas de laboratorio, un examen físico y test de esfuerzo que permitan establecer el estado de salud (o el nivel de entrenamiento de cada persona) y si está en condiciones de iniciar actividad física y qué tipo de ejercicios tendrá que realizar.
Chequeos preventivos
"Nuestra evaluación va mucho más allá del certificado de aptitud física que piden ciertos gimnasios a sus clientes. Realizamos chequeos preventivos que son fundamentales, sobre todo en personas mayores de 35 años, que por falta de tiempo han discontinuado la actividad física y quieren retomarla, o en personas que llevaron una vida sedentaria y que ahora han optado por cambiar su estilo de vida, practicando deportes, haciendo gimnasia y comiendo más sano", destacó Floreal García.
Este especialista en Medicina del Deporte aseguró que las evaluaciones que se hacen en el instituto de 25 de Mayo 897 "son únicas en su tipo, porque son numerosas y se las realiza en un sólo lugar; el paciente no debe andar deambulando de un lado para el otro", enfatizó.
García explicó que efectúan dos tipos de evaluación de salud. Para el chequeo antropométrico, por ejemplo, se toman 55 medidas del cuerpo que incluyen alturas, perímetros, pliegues, longitudes y diámetros. El programa emite un informe completo de aproximadamente 15 hojas. Los deportistas de alto rendimiento como los de mediano nivel, los aficionados, los sedentarios, los cardiópatas, los hipertensos, los estresados y los prepúberes que se inician en la actividad física y en los deportes, todos, absolutamente todos, siguen el mismo camino evaluatorio.
Predisposición hereditaria
Después de este examen son sometidos a una evaluación clínica. "Realizamos un chequeo clínico exhaustivo, averiguando sobre los antecedentes familiares y hereditarios. Se insiste en este aspecto para detectar la la posibilidad de muerte súbita que pueda tener alguna persona", advirtió García. Añadió que el control cardiovascular se realiza con un electrocardiograma y una prueba de esfuerzo en un cicloergómetro (bicicleta especial). También realizan examen audiológico (audiometría con sonidos especiales) y logoaudiometría (con palabras habladas).
Junto a García trabaja un equipo multidisciplinario, cuyos referentes son Cayetano Bellomío (director académico del instituto), el cardiólogo deportólogo Roque González; la pediatra con capacitación deportológica Graciela Nadra; la fonoaudióloga Adriana Barros; y el profesor Sebastián García, director técnico de fútbol con título de la AFA y coordinador de los profesores de educción física.
"La primera visita es sin cargo", aclaró Floreal García, y siguió enumerando los estudios que debe realizar una persona antes de iniciarse en la actividad física. También se los somete a un examen de capacidad respiratoria: una espirometría en reposo, y otra que se toma al 75% de la frecuencia cardíaca máxima teórica (que se saca mediante una fórmula en la que interviene la edad del paciente). "El paciente debe llegar a ese 75% en una cinta de trotar -explicó el deportólogo-. El equipo tiene un cardiotacómetro que nos va indicando la frecuencia cardíaca a la que se va aproximando la persona en estudio. El tiempo varía de acuerdo al entrenamiento físico que tenga o no el paciente".
García señaló que la frecuencia cardíaca máxima no es entrenable sino constante. "Lo que sí se logra con el entrenamiento es que con el mismo estímulo tarde más tiempo en alcanzar dicha frecuencia. Ante un estímulo semejante, ejemplificó, una persona entrenada tardará más en llegar a su frecuencia máxima. Todas estas son evaluaciones de salud)", especificó el médico deportólogo.
Alcanza con el ejercicio físico para bajar de peso, como muchos creen? Lo que sí es seguro es que es el complemento ideal de un plan alimentario hipocalórico.En principio, todo lleva su tiempo. Los 10 primeros minutos de actividad física el organismo utiliza fosfatos como combustible. Hasta los 30 minutos, glucosa, y más allá de los 40 recién comienza a movilizar lípidos: "Por debajo de ese tiempo, es muy difícil romper una molécula de grasa", explica el doctor Mendoza.
Se conoce como metabolismo basal al uso mínimo de energía que el cuerpo necesita para llevar a cabo sus funciones básicas (mantener la temperatura corporal, la circulación, la actividad glandular, respirar) mientras está en reposo. "La actividad física es el único acelerador natural del metabolismo basal ?explica García?, mientras que las dietas hipocalóricas estrictas y el sedentarismo son enlentecedores". Esta energía básica necesaria va disminuyendo con la edad, razón por la que con los años se aumenta de peso aún comiendo lo mismo.
El otro extremo
"Pretender tener un físico de atleta de alto rendimiento puede traer alteraciones a nivel metabólico y hormonal, y esto se está viendo cada vez más en chicas que están todo el día en el gimnasio", advierte García.
Lo importante es que la actividad física sea placentera. Hay que realizarla siempre con ropa liviana y que permita transpirar. Quienes corren con una bolsa de nylon alrededor del abdomen sólo lograrán deshidratarse. También el calzado debe ser cómodo. Una opción saludable es ir o volver caminando al trabajo, siempre que no sea con los tacos puestos. Lo ideal es ir en zapatillas y llevar los zapatos de vestir en una bolsa.
Estudios que realizan al paciente
Se basa en la consulta médica y en los análisis de sangre y de orina. Las mujeres, además, deben realizar una consulta anual al ginecólogo para hacerse una colposcopía y un PAP. Y para los hombres mayores de 50 es conveniente hacer una prueba de PSA (antígeno prostático).
* Autoevaluación a través de un cuestionario.
* Consulta al médico clínico o deportólogo.
* Hemograma, para conocer el nivel de glóbulos rojos y blancos en sangre.
* Perfil lipídico, incluido en el análisis de sangre: incluye colesterol total, con fracciones HDL (colesterol bueno) y LDL (colesterol malo) y determinación del riesgo cardíaco.
* Triglicéridos, cuyos valores elevados tienen alta correlación con enfermedades cardiovasculares.
* Ácido úrico: producto final del metabolismo de las proteínas. Cuando su nivel es alto, conduce a la aparición de afecciones articulares.
* Uremia y creatinina: para evaluar la función del riñón.
* Glucemia, para conocer cómo maneja el cuerpo los azúcares y si es propenso a padecer diabetes.
* Hepatograma completo: evalúa el funcionamiento hepático al medir enzimas y otros metabolitos finales.
Además, se realizan estudios de diagnóstico como electrocardigograma, radiografía de tórax, ergometrías y pruebas de esfuerzo, otras evaluaciones de la capacidad funcional y estudios nutricionales.
Test de campo individual
Una vez realizadas todas las evaluaciones clínicas y de laboratorio, el equipo de médicos y de profesores de educación física planifican el test de campo, de acuerdo a las capacidades de cada persona. En terreno evalúan al paciente con pruebas aeróbicas y anaeróbicos, de velocidad, de estabilidad y de flexibilidad. Luego se le entrega a cada paciente una carpeta con el informe completo de sus estudios y el plan de actividad física que requiere.







