23 Abril 2006 Seguir en 

Héctor D?Amico es secretario general de Redacción del diario "La Nación" y ex director de la revista "Noticias". El título de este libro surge de la disertación que hizo el autor cuando fue incorporado, como miembro de número, a la Academia Nacional de Periodismo. En esa conferencia, que es reproducida en el primer capítulo, rinde un justo homenaje a uno de sus más destacados colegas, un hombre que se ajustaba perfectamente a una definición propia del verdadero periodista, una "extraña clase de persona que siempre quiere entrar al lugar del cual todos quieren salir". La obsesión por reflejar el ignorado potencial de la Patagonia, compartida por Sopeña y D?Amico, se plasma en las primeras páginas.
En el resto del libro se reúnen entrevistas y artículos del autor publicados originalmente en la revista dominical de "La Nación". Los entrevistados son dos hombres que escribieron decenas de miles de páginas sobre viajes espaciales pero que no se animan a subir a un avión, uno de los pilotos más controvertidos del siglo XX y un astronauta claustrofóbico. Esos hombres son Ray Bradbury e Isaac Asimov; Paul Tibbets, el comandante de la Fuerza Aérea norteamericana que dejó caer la bomba en Hiroshima; y Michael Collins, uno de los integrantes del primer viaje a la Luna. El contenido es atrapante. D?Amico logra que los autores de algunas de las más inquietantes metáforas y profecías sobre la esencia y el porvenir del género humano y los protagonistas de una de las mayores hazañas y de la aplicación más destructiva de la ciencia enfrenten sus fantasmas y pongan a prueba sus ideas. Tibbets expone su justificación del ataque atómico a Japón; Collins narra los avatares de la misión Apolo XI; Asimov desarrolla su fórmula para escribir un libro por mes y convertirse en el escritor más prolífico del mundo; Bradbury revela las falacias de la tecnofobia y claves para anticipar el futuro.
Los que buscamos a Borges en la vieja Ginebra, que parece diseñada por él, encontramos en una pared en la Gran Rue una placa de mármol cuya inscripción dice: "De todas las ciudades del mundo, de todas las patrias íntimas que un hombre trata de merecer durante sus viajes, Ginebra me parece la más propicia para la felicidad". La frase es de Borges y, aunque no es mencionada, su espíritu impregna uno de los mejores artículos del libro. D?Amico recorre el lugar que Borges eligió para morir y, apoyándose en el testimonio de María Kodama, recrea los últimos días del escritor. Otra nota que merece destacarse es la que aborda la vida de Agatha Christie, dueña de un récord literario solamente superado por la Biblia y que empequeñece los logros de estrellas del momento como Dan Brown o J.K. Rowling: casi mi millones de ejemplares vendidos. La compilación, en suma, resulta un deleite para el lector y, simultáneamente, una lección de periodismo. (c) LA GACETA
En el resto del libro se reúnen entrevistas y artículos del autor publicados originalmente en la revista dominical de "La Nación". Los entrevistados son dos hombres que escribieron decenas de miles de páginas sobre viajes espaciales pero que no se animan a subir a un avión, uno de los pilotos más controvertidos del siglo XX y un astronauta claustrofóbico. Esos hombres son Ray Bradbury e Isaac Asimov; Paul Tibbets, el comandante de la Fuerza Aérea norteamericana que dejó caer la bomba en Hiroshima; y Michael Collins, uno de los integrantes del primer viaje a la Luna. El contenido es atrapante. D?Amico logra que los autores de algunas de las más inquietantes metáforas y profecías sobre la esencia y el porvenir del género humano y los protagonistas de una de las mayores hazañas y de la aplicación más destructiva de la ciencia enfrenten sus fantasmas y pongan a prueba sus ideas. Tibbets expone su justificación del ataque atómico a Japón; Collins narra los avatares de la misión Apolo XI; Asimov desarrolla su fórmula para escribir un libro por mes y convertirse en el escritor más prolífico del mundo; Bradbury revela las falacias de la tecnofobia y claves para anticipar el futuro.
Los que buscamos a Borges en la vieja Ginebra, que parece diseñada por él, encontramos en una pared en la Gran Rue una placa de mármol cuya inscripción dice: "De todas las ciudades del mundo, de todas las patrias íntimas que un hombre trata de merecer durante sus viajes, Ginebra me parece la más propicia para la felicidad". La frase es de Borges y, aunque no es mencionada, su espíritu impregna uno de los mejores artículos del libro. D?Amico recorre el lugar que Borges eligió para morir y, apoyándose en el testimonio de María Kodama, recrea los últimos días del escritor. Otra nota que merece destacarse es la que aborda la vida de Agatha Christie, dueña de un récord literario solamente superado por la Biblia y que empequeñece los logros de estrellas del momento como Dan Brown o J.K. Rowling: casi mi millones de ejemplares vendidos. La compilación, en suma, resulta un deleite para el lector y, simultáneamente, una lección de periodismo. (c) LA GACETA
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