16 Abril 2006 Seguir en 

El eje temático que sostiene esta novela es bifronte: por un lado, el suicidio de Silvi; por otro, el destino de su hijo de siete años, Tuti. En torno de esas dos figuras se organizan cuatro relatos diferentes, que corresponden a los personajes principales: el niño huérfano, su padre, su abuela materna, su tía. A estos relatos hay que agregar una carta final.
En la trama, bastante complicada, se alternan los sucesos exteriores -plano explícito- con un largo y bifurcado -arborizado, mejor- monólogo de conciencia, donde los recuerdos se organizan de una manera aparentemente desarticulada pero que responde a reglas más profundas.
El plano explícito ofrece una serie de lagunas dentro de las cuales está hundido un segundo plano, con otras historias y con un relato mucho más complicado, que el lector está llamado a recomponer. Esta novela plantea una serie de desafíos y, si el lector los acepta, podrá encontrar planteos profundos e interesantes. (c) LA GACETA
En la trama, bastante complicada, se alternan los sucesos exteriores -plano explícito- con un largo y bifurcado -arborizado, mejor- monólogo de conciencia, donde los recuerdos se organizan de una manera aparentemente desarticulada pero que responde a reglas más profundas.
El plano explícito ofrece una serie de lagunas dentro de las cuales está hundido un segundo plano, con otras historias y con un relato mucho más complicado, que el lector está llamado a recomponer. Esta novela plantea una serie de desafíos y, si el lector los acepta, podrá encontrar planteos profundos e interesantes. (c) LA GACETA
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