
Ricardo Piglia, en su teoría del relato, menciona dos grandes posibilidades de existencia para una narración: el viaje o el enigma. Esto es, el desarrollo de un traslado, cuyo desenvolvimiento afectará o comprometerá el destino del personaje; o el desciframiento de un enredo. En la literatura argentina se han desarrollado profusamente estas dos posibilidades. El viaje puede tener un doble movimiento: exterior e interior.
La profesora de español, de Inés Fernández Moreno, parte de una anécdota despojada de todo lirismo: una exiliada de los tiempos de las cacerolas argentinas, arrojada en las idílicas playas malagueñas de Benalmar, sobrevive dando clases de español a turistas extranjeros, en ese mundo de paso que son las playas mediterráneas.
Isabel tiene cincuenta y seis años, está separada a medias de un marido también emigrante, ha encallado en la costa mediterránea, y está entregada a la tarea de sobrevivir. Para ello ejerce los más diversos oficios, desde el periodismo hasta la publicidad. Sin embargo, es su ocupación como profesora de español la que la define en todo sentido. El personaje es entrañable, un ser entre mundos, que ha dejado atrás un país amado y odiado, al mismo tiempo que se encuentra amenazada con la ilegalidad en su nuevo destino. Al mismo tiempo está entrando en una etapa de vida diferente. Dedicada a la enseñanza de una lengua, que marca todo el tiempo la diferencia con la propia, a extranjeros. En ese espacio encontrará a los otros como Pilar y Alonso o el hombre del ascensor. Al mismo tiempo sufre la pérdida de los que la acompañaron, como la ballena de papel que simboliza la solidaridad.
Si los exilios remiten a la épica, la vida de la protagonista es sumamente prosaica. "La mayoría de las posibilidades fracasan en pocos días, a veces en minutos". Para adaptarse al pequeño mundo de Benalmar no se entrega a la nostalgia del pasado: los amigos, la familia, la madre, el hijo. Todos sus recuerdos están escondidos, metafóricamente, en un garaje de Buenos Aires, donde guarda sus objetos personales. Al mismo tiempo se entrega a un nuevo coleccionismo: recoge los desechos de los demás para armar su nueva casa.
Inés Fernández Moreno diseña a la protagonista a partir del humor, la ironía, tanto como el dolor y la sabiduría, la muestra impregnada de sentimientos contradictoros. La extranjería lleva a Isabel a aferrarse al mar así como a un imaginario libro.
La profesora de español es un libro que aguarda al lector con una prosa concisa, de movimiento sostenido, con la firmeza de la palabra justa. Uno de esos textos en los que el verdadero protagonismo lo tiene la escritura. El lector encuentra en este libro la certeza de que la literatura no requiere sólo de elfos y duendes, ya que tiene el poder de transformar lo vivido en soñado y viceversa. (c) LA GACETA







