
Estamos habituados con Alejandro Nicotra a una poesía profunda, misteriosa, llevada por mágicas alas a un mundo que requiere un desciframiento para revelarse en plenitud. Ese es el contenido de su decena de libros anteriores, que lo ubican dentro de la nómina de los mayores de nuestro presente. Pero, al parecer, existe otro Nicotra, uno que juega con las palabras, que las lanza al aire y las hace rebotar con una gracia que hasta la fecha tenía escondida. Es el mismo poeta, pero este "Pajarito de pan" se recubre con una tonalidad infantil que lo hace, de otra manera, atractivo. No hay que engañarse, sin embargo; detrás está la mano del poeta eminente, sólo que la perspectiva ha cambiado.
Por sus páginas desfilan los burritos cordobeses, los grillos, las migas de pan, las mariposas, los candiles, la luna, a quienes Nicotra realza con el encanto de un verso sencillo, alado y conmovido. Una clase de hazaña, para quien el ademán grave es consustancial de metáforas e imágenes que adquieren una trascendencia metafísica. Lo que ocurre es siempre ligero, pero los versos, los ritmos, han sido magistralmente utilizados en beneficio de una infancia que mira el mundo con los ojos del asombro, mecida por la musicalidad que emana de los pequeños poemas que le han sido dedicados.
Las delicadas ilustraciones de Eugenia Vanoni agregan un encanto especial a este pequeño volumen impreso con el respeto que merece todo libro destinado a los niños. (c) LA GACETA







