13 Noviembre 2005 Seguir en 

El 21 de octubre de este año se cumplió el bicentenario de la batalla de Trafalgar, librada en la costa oeste de España, cerca de Cádiz, entre la flota británica al mando de Nelson, y la combinada de Francia y España, bajo las órdenes del almirante francés Villeneuve.Por entonces Napoleón preparaba en el norte de Francia una expedición para invadir Inglaterra. Vencedor con sus ejércitos de tierra de toda Europa, sólo quedaba un baluarte, la isla separada por el mar del Norte. Necesitaba el dominio de este ("durante seis horas", como dijo) para doblegar a su enconado adversario. Tiempo atrás, la flota inglesa, también al mando de Nelson, le había infligido una seria derrota en el Nilo, pero luego pudo reunir una respetable escuadra en Cádiz, con la forzada colaboración de la armada española (aliada de Francia). La victoria de esta habría permitido a Napoleón doblegar a Inglaterra con un inmenso ejército.
El bicentenario del combate ha motivado numerosos actos y conmemoraciones en el país vencedor. Sin duda una de las más importantes es este libro de Roy Adkins, imparcial en su enfoque, prolijo en sus detalles, con abundantes testimonios y documentos, leal para con el adversario. Tras examinar la situación europea en aquel tiempo, analiza minuciosamente los detalles de la vida a bordo. Estos pueden espeluznar al espíritu más templado, por las penurias que sufrían los hombres del mar, a menudo enganchados a la fuerza por el sistema de "impressments" (levas). Ello era práctica de todas las marinas y condenaba a sufrir largos enganches, heridas y mutilaciones, cuando no a perder la vida. Adkins detalla esos pormenores, como también describe la atroz cirugía practicada a bordo, en medio del combate y sin el menor asomo de asepsia.Refiere asimismo el desarrollo de la batalla, comenzando por el plan de ataque de Nelson, la falta de coordinación de la flota enemiga y el coraje con que unos y otros combatieron. Destaca particularmente el comportamiento de los españoles y la figura de Churruca, inmortalizado por Galdós en el primero de los Episodios Nacionales. El combate se inició alrededor del mediodía y duró aproximadamente hasta las cinco de la tarde. Terminó con la destrucción o captura de la mayor parte de la flota combinada, y el refugio en Cádiz de unos pocos barcos. No decidió la guerra, pues ello sucedió diez años después en Waterloo, pero impidió la invasión de Inglaterra y el dominio de los mares por Napoleón. En tal sentido, señala la relación caballeresca y hasta cortés entre ingleses y españoles, pues estos en nada simpatizaban con sus aliados.
Particular mención merecen las referencias a Nelson, herido poco después de trabada la lucha, sus últimas horas y las instrucciones que siguió dando a los súbditos. Murió después de conocer la noticia de la victoria. Adkins refiere la peregrinación para enviar sus restos a Londres, donde fueron sepultados en enero de 1806 en la abadía de San Pablo, según sus deseos. No pudo, pues, completar su proyecto de retirarse con Lady Hamilton y la hija de ambos. La muerte dejó a su amante en la pobreza y esta la obligó a desterrarse en Francia. El pueblo inglés recibió la noticia de la batalla a comienzos de noviembre de 1805 y experimentó, al par, el orgullo por el triunfo y el alivio por el peligro conjurado, y la congoja por la muerte de su máximo héroe.
El exhaustivo libro de Adkins es quizá demasiado prolijo en los pormenores de la batalla. Pero el panorama general que brinda, los testimonios, croquis, ilustraciones y documentos transcriptos permiten formarse un juicio cabal acerca de una batalla que quizá cambió la historia moderna. (c) LA GACETA
El bicentenario del combate ha motivado numerosos actos y conmemoraciones en el país vencedor. Sin duda una de las más importantes es este libro de Roy Adkins, imparcial en su enfoque, prolijo en sus detalles, con abundantes testimonios y documentos, leal para con el adversario. Tras examinar la situación europea en aquel tiempo, analiza minuciosamente los detalles de la vida a bordo. Estos pueden espeluznar al espíritu más templado, por las penurias que sufrían los hombres del mar, a menudo enganchados a la fuerza por el sistema de "impressments" (levas). Ello era práctica de todas las marinas y condenaba a sufrir largos enganches, heridas y mutilaciones, cuando no a perder la vida. Adkins detalla esos pormenores, como también describe la atroz cirugía practicada a bordo, en medio del combate y sin el menor asomo de asepsia.Refiere asimismo el desarrollo de la batalla, comenzando por el plan de ataque de Nelson, la falta de coordinación de la flota enemiga y el coraje con que unos y otros combatieron. Destaca particularmente el comportamiento de los españoles y la figura de Churruca, inmortalizado por Galdós en el primero de los Episodios Nacionales. El combate se inició alrededor del mediodía y duró aproximadamente hasta las cinco de la tarde. Terminó con la destrucción o captura de la mayor parte de la flota combinada, y el refugio en Cádiz de unos pocos barcos. No decidió la guerra, pues ello sucedió diez años después en Waterloo, pero impidió la invasión de Inglaterra y el dominio de los mares por Napoleón. En tal sentido, señala la relación caballeresca y hasta cortés entre ingleses y españoles, pues estos en nada simpatizaban con sus aliados.
Particular mención merecen las referencias a Nelson, herido poco después de trabada la lucha, sus últimas horas y las instrucciones que siguió dando a los súbditos. Murió después de conocer la noticia de la victoria. Adkins refiere la peregrinación para enviar sus restos a Londres, donde fueron sepultados en enero de 1806 en la abadía de San Pablo, según sus deseos. No pudo, pues, completar su proyecto de retirarse con Lady Hamilton y la hija de ambos. La muerte dejó a su amante en la pobreza y esta la obligó a desterrarse en Francia. El pueblo inglés recibió la noticia de la batalla a comienzos de noviembre de 1805 y experimentó, al par, el orgullo por el triunfo y el alivio por el peligro conjurado, y la congoja por la muerte de su máximo héroe.
El exhaustivo libro de Adkins es quizá demasiado prolijo en los pormenores de la batalla. Pero el panorama general que brinda, los testimonios, croquis, ilustraciones y documentos transcriptos permiten formarse un juicio cabal acerca de una batalla que quizá cambió la historia moderna. (c) LA GACETA
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