Nacido en Yala, Jujuy, el 21 de octubre de 1929, Héctor Tizón es escritor, abogado, periodista y diplomático. Ha viajado largamente por el mundo: como diplomático, de 1958 a 1962; como exiliado, de 1976 a 1982. Vivió en México, París, Milán y Madrid, pero su lugar bajo el sol sigue siendo Yala, donde vive actualmente. Hace pocas semanas, la Universidad Nacional de Tucumán lo distinguió con el título de doctor honoris causa. Su primer libro, "A un costado de los rieles", fue publicado en México en 1960. Una buena parte de su obra ha sido traducida al francés, al inglés, al ruso, al polaco y al alemán.
"El hombre que llegó a un pueblo" fue la primera novela que Héctor Tizón escribió al regresar del exilio, en 1983. Se trata de la historia de un hombre que se fuga de la prisión y llega a un pueblo, al cual, muchos años atrás un obispo le prometió un cura. Los pobladores no dudan de que el sacerdote va a llegar algún día, porque un obispo no puede mentir. Esperan durante muchos años. El fugitivo ha escapado en un burro con un cómplice, que ha sido herido y, finalmente, muere. El protagonista llega al villorrio montado en el asno y los pobladores creen que se trata del cura. Durante algunos meses, el hombre se niega a que lo tomen por sacerdote. Pero ante la insistencia se da cuenta de que es la única manera de no volver a la cárcel y asume ese rol. En realidad, el fugitivo es uno solo con su doble a cuestas.En esta breve novela, Tizón expone sus virtudes de notable narrador. El clima un poco asfixiante del pueblo y los personajes que parecen almas en soledad recuerdan al "Pedro Páramo", de Juan Rulfo. El autor jujeño juega en forma permanente con la dualidad existencialista: "somos como nos ven y como nos ven no somos. Ni siquiera un árbol o una casa es siempre como nos parece que es", dice Tizón. En otro momento del relato, señala: "Los libros son como Dios, y mientras convivimos con el libro, vivimos con Dios. Dios es la palabra y en el silencio estamos solos. Ahora lo sabía, la gente de las ciudades vive rodeada de palabras y no necesita más...". Tizón define a su vagabundo como una suerte de mesías canalla y se pregunta: "¿Somos hechura de nuestra propia historia, de nuestros deseos e ilusiones, o hechura de aquello que nos atribuyen? Sólo a veces nuestros sueños son más desmesurados que nuestra propia vida... porque todos somos dobles. Y la realidad, a la larga, es la que queremos ver y no precisamente la que es". En definitiva, esta novela, que será llevada al cine por el talentoso cineasta jujeño Miguel Pereira (responsable de "La deuda interna"), entretendrá y hará reflexionar al lector. (c) LA GACETA









