28 Agosto 2005 Seguir en 

La densa investigación de Beraza abarca la trayectoria del nacionalismo político argentino entre 1927 y la restauración constitucional de 1983, con la confesa salvedad de que su autor no perteneció nunca a esa franja del pensamiento nacional, ni carga prejuicio alguno que inhabilite su trabajo. Al término de la recorrida por más de 400 páginas, la aseveración se consolida, pues deja la certeza de que se estuvo ante un análisis histórico calificado por la exigente práctica del genuino investigador, condición nada común en nuestros días. Los hermanos Julio y Rodolfo Irazusta inician la vasta serie de publicaciones nacionalistas con La Nueva República, bajo las ideas del nacionalismo francés, y en la convicción de que el régimen agroexportador estaba entrando en crisis. El combustible intelectual es el repudio al liberalismo y ninguno de los grupos, logias o reductos que proliferaron durante más de medio siglo después, habría de sustituirlo. Con los militares en el poder, Rodolfo propone una reforma constitucional para dar fin a la Carta Magna histórica, reduciendo la finalidad del sufragio, todo lo más a lo municipal. La figura del sistema corporativo aparece como un espécimen voluntarista cuya naturaleza ha de marcar casi todo lo que florecerá en el fértil huerto nacionalista. Y es que ninguna de las múltiples fracciones en que se dividió el nacionalismo argentino -superiores a cualesquiera otras iberoamericanas- dejó de tener ascendencia más o menos remota en la diversidad del fascismo europeo.
El tiempo histórico que siguió al golpe de 1930 fue un extraordinario desfile de experiencias para constituir una fuerza política, del que Marcelo Sánchez Sorondo llega a señalar en sus memorias que la generación a que pertenecía no "tenía ideas claras de la política como método para alcanzar el poder". Fracasado el "Congreso por la Recuperación Nacional", muchos años después José María Rosa (h) confiesa que "unir a los nacionalistas es como juntar en una misma bolsa una docena de gatos". La investigación de Beraza acumula en esa selva de referencias un conjunto de testimonios que, a su vez, analiza para tratar de exponer ordenadamente el intrincado proceso político recorrido hasta el advenimiento del peronismo. A partir de ahí, los diferentes sectores han ido sirviendo con mayor o menor significación las distintas causas inconstitucionales, a las que se suman, pero de las que rara vez participan. La llegada de la Revolución Argentina, con Onganía en el poder, descubre finalmente al nacionalismo que las Fuerzas Armadas no eran capaces de conducir la "revolución nacional" y que sólo son custodias del orden vigente. La militarización de la política, por la que tanto han bregado -generalmente sin advertirlo-, ha puesto fin al sueño de la patria dibujada, y lo que va quedando del nacionalismo tradicional parece destinado a ser parte de los tiempos de sangre y plomo, como un destino fatídico. Obra recomendable esta investigación; especialmente en un tiempo en que buscar razones a la crisis es una exigencia primordial para superarla.
Como en otras ocasiones, debemos subrayar igualmente cuán necesario habría sido un índice nominal y temático, para hacer de este trabajo un recurso de consulta. (c) LA GACETA
El tiempo histórico que siguió al golpe de 1930 fue un extraordinario desfile de experiencias para constituir una fuerza política, del que Marcelo Sánchez Sorondo llega a señalar en sus memorias que la generación a que pertenecía no "tenía ideas claras de la política como método para alcanzar el poder". Fracasado el "Congreso por la Recuperación Nacional", muchos años después José María Rosa (h) confiesa que "unir a los nacionalistas es como juntar en una misma bolsa una docena de gatos". La investigación de Beraza acumula en esa selva de referencias un conjunto de testimonios que, a su vez, analiza para tratar de exponer ordenadamente el intrincado proceso político recorrido hasta el advenimiento del peronismo. A partir de ahí, los diferentes sectores han ido sirviendo con mayor o menor significación las distintas causas inconstitucionales, a las que se suman, pero de las que rara vez participan. La llegada de la Revolución Argentina, con Onganía en el poder, descubre finalmente al nacionalismo que las Fuerzas Armadas no eran capaces de conducir la "revolución nacional" y que sólo son custodias del orden vigente. La militarización de la política, por la que tanto han bregado -generalmente sin advertirlo-, ha puesto fin al sueño de la patria dibujada, y lo que va quedando del nacionalismo tradicional parece destinado a ser parte de los tiempos de sangre y plomo, como un destino fatídico. Obra recomendable esta investigación; especialmente en un tiempo en que buscar razones a la crisis es una exigencia primordial para superarla.
Como en otras ocasiones, debemos subrayar igualmente cuán necesario habría sido un índice nominal y temático, para hacer de este trabajo un recurso de consulta. (c) LA GACETA
Lo más popular







