ALBERTO GARCIA HAMILTON (IZQUIERDA) Y RICARDO CHIRRE DANOS, DOS PRECURSORES DEL TEATRO MODERNO TUCUMANO.
21 Agosto 2005 Seguir en 

En "Historia del Teatro Argentino en las provincias", que reúne los trabajos de un grupo de reconocidos especialistas en la materia, dirigida por Osvaldo Pellettieri y recientemente publicada por la editorial Galerna y el Instituto Nacional del Teatro, se indagan los orígenes y se plasma el desarrollo de la actividad teatral en doce provincias argentinas. Un capítulo destacado es el que se ocupa de la dramaturgia tucumana, a cargo de Juan Antonio Tríbulo, investigador y profesor de actuación en la UNT, que aborda un período que abarca desde la construcción del primer teatro, en 1838, hasta la creación del Teatro Estable de la Provincia, en 1959.
Tríbulo señala a cuatro dramaturgos como precursores del teatro moderno provincial: Alberto García Hamilton, Ricardo Chirre Danós, Juan Francisco Moreno Rojas y Alvaro Gutiérrez. El fundador de LA GACETA es el autor de la primera obra con tema tucumano que se conserva. Es el primer dramaturgo residente en la provincia que enfoca sus problemáticas sociales, económicas y políticas. También es el creador de la primera obra de un autor residente en Tucumán en ser interpretada por una compañía profesional.
Esa obra fundacional es "Cañas y trapiches", estrenada por la compañía Esteves-Arellano, en el Teatro Belgrano, en 1909. Es una historia de amor y traición, que tiene como contexto la actividad azucarera, en la que se entremezclan mitos locales con aspectos sociales, políticos y económicos de la realidad tucumana de principios del siglo pasado. Los temas de la obra de Alberto García Hamilton serían retomados por otros autores locales a lo largo de todo el siglo XX. Tríbulo señala que "Cañas y trapiches" se ubica, de acuerdo con el modelo de periodización del teatro argentino elaborado por Pellettieri, dentro del subsistema de la Emancipación Cultural (1884-1930), en el Microsistema Premoderno y, dentro de este, en el Microsistema del Romanticismo Tardío, porque entrelaza los dos tipos de textualidad que se dan en él: el melodrama social y el nativismo. Y apunta las conexiones que tiene la obra de AGH con "Barranca abajo", de Florencio Sánchez. La intertextualidad se establece con distintos elementos de la intriga: el ámbito rural; el engaño al propietario de una finca cañera; una frustración amorosa y un final trágico. "?Cañas y trapiches? tiene notables y genuinos recursos teatrales, coincidentes con la poética dominante en ese momento de concreción de una dramaturgia nacional", concluye Tríbulo.
A pocos días del estreno de la opera prima de AGH, se estrenan en Tucumán otras dos obras de su autoría: "Las buenas amigas", un entremés cómico, y "Después del baile", un monólogo escrito especialmente para la actriz Lina Esteves de Arellano. Lamentablemente, hasta donde sabemos, no se conserva ninguna copia de estas obras. Trece años después de este triple estreno, se presenta en el teatro Alberdi "El zorro azul", una comedia de Alberto García Hamilton en la que se satirizan algunas costumbres del interior, esta vez interpretada por la Compañía Nacional Rioplatense. Había sido estrenada un año antes, en Buenos Aires, en el Teatro Apolo, por la compañía Ratti y su autoría estaba cifrada en el seudónimo "Chalchalero". La prensa porteña publica elogiosas críticas sobre la obra. "La Nación" y "La Prensa" resaltan los aciertos de la comedia, que "sin recargar las tintas y con toques bien felices" logra, "mediante situaciones graciosas y un diálogo ameno y chispeante, seguros efectos de hilaridad". "Su autor se ha propuesto vivir una serie de paisajes pintorescos de la vida provinciana y lo ha hecho con no menos acierto que el que hubiera tenido un autor consagrado. Intención sutil, diálogo travieso, agilidad en las escenas y discreta observación psicológica de los tipos de ambiente, y reina en el desarrollo de la obra un sano optimismo", publica "La Mañana". En el mismo periódico se conjetura sobre la identidad oculta del autor de la obra. "Viendo ?El zorro azul? recordamos algunas comedias de Alfredo Duhau, y en muchos pasajes diría que el seudónimo de rigor oculta el nombre de este prestigioso comediógrafo. Esta comedia tiene de Duhau el diálogo ágil y fresco de su traviesa pluma; y del poeta salteño Juan Carlos Dávalos tiene esa exquisitez que derrama en sus composiciones. Tiene de Dávalos, además, profundo conocimiento del ambiente norteño, que no creemos en Duhau. De ambos tiene esa pieza la finura de la sátira. Imposible saber por ahora el nombre del autor. Pero a los dos se asigna la paternidad de la obra en los corrillos teatrales".
El encargado de rastrear las fuentes para reconstruir esta trascendente etapa de nuestro teatro fue Juan Antonio Tríbulo. Su encomiable tarea se traduce en un valioso aporte para conocer un período fundacional de una actividad que hoy muestra extraordinarios signos de vitalidad y que constituye un poderoso motor de nuestro quehacer cultural. (c) LA GACETA
Tríbulo señala a cuatro dramaturgos como precursores del teatro moderno provincial: Alberto García Hamilton, Ricardo Chirre Danós, Juan Francisco Moreno Rojas y Alvaro Gutiérrez. El fundador de LA GACETA es el autor de la primera obra con tema tucumano que se conserva. Es el primer dramaturgo residente en la provincia que enfoca sus problemáticas sociales, económicas y políticas. También es el creador de la primera obra de un autor residente en Tucumán en ser interpretada por una compañía profesional.
Esa obra fundacional es "Cañas y trapiches", estrenada por la compañía Esteves-Arellano, en el Teatro Belgrano, en 1909. Es una historia de amor y traición, que tiene como contexto la actividad azucarera, en la que se entremezclan mitos locales con aspectos sociales, políticos y económicos de la realidad tucumana de principios del siglo pasado. Los temas de la obra de Alberto García Hamilton serían retomados por otros autores locales a lo largo de todo el siglo XX. Tríbulo señala que "Cañas y trapiches" se ubica, de acuerdo con el modelo de periodización del teatro argentino elaborado por Pellettieri, dentro del subsistema de la Emancipación Cultural (1884-1930), en el Microsistema Premoderno y, dentro de este, en el Microsistema del Romanticismo Tardío, porque entrelaza los dos tipos de textualidad que se dan en él: el melodrama social y el nativismo. Y apunta las conexiones que tiene la obra de AGH con "Barranca abajo", de Florencio Sánchez. La intertextualidad se establece con distintos elementos de la intriga: el ámbito rural; el engaño al propietario de una finca cañera; una frustración amorosa y un final trágico. "?Cañas y trapiches? tiene notables y genuinos recursos teatrales, coincidentes con la poética dominante en ese momento de concreción de una dramaturgia nacional", concluye Tríbulo.
A pocos días del estreno de la opera prima de AGH, se estrenan en Tucumán otras dos obras de su autoría: "Las buenas amigas", un entremés cómico, y "Después del baile", un monólogo escrito especialmente para la actriz Lina Esteves de Arellano. Lamentablemente, hasta donde sabemos, no se conserva ninguna copia de estas obras. Trece años después de este triple estreno, se presenta en el teatro Alberdi "El zorro azul", una comedia de Alberto García Hamilton en la que se satirizan algunas costumbres del interior, esta vez interpretada por la Compañía Nacional Rioplatense. Había sido estrenada un año antes, en Buenos Aires, en el Teatro Apolo, por la compañía Ratti y su autoría estaba cifrada en el seudónimo "Chalchalero". La prensa porteña publica elogiosas críticas sobre la obra. "La Nación" y "La Prensa" resaltan los aciertos de la comedia, que "sin recargar las tintas y con toques bien felices" logra, "mediante situaciones graciosas y un diálogo ameno y chispeante, seguros efectos de hilaridad". "Su autor se ha propuesto vivir una serie de paisajes pintorescos de la vida provinciana y lo ha hecho con no menos acierto que el que hubiera tenido un autor consagrado. Intención sutil, diálogo travieso, agilidad en las escenas y discreta observación psicológica de los tipos de ambiente, y reina en el desarrollo de la obra un sano optimismo", publica "La Mañana". En el mismo periódico se conjetura sobre la identidad oculta del autor de la obra. "Viendo ?El zorro azul? recordamos algunas comedias de Alfredo Duhau, y en muchos pasajes diría que el seudónimo de rigor oculta el nombre de este prestigioso comediógrafo. Esta comedia tiene de Duhau el diálogo ágil y fresco de su traviesa pluma; y del poeta salteño Juan Carlos Dávalos tiene esa exquisitez que derrama en sus composiciones. Tiene de Dávalos, además, profundo conocimiento del ambiente norteño, que no creemos en Duhau. De ambos tiene esa pieza la finura de la sátira. Imposible saber por ahora el nombre del autor. Pero a los dos se asigna la paternidad de la obra en los corrillos teatrales".
El encargado de rastrear las fuentes para reconstruir esta trascendente etapa de nuestro teatro fue Juan Antonio Tríbulo. Su encomiable tarea se traduce en un valioso aporte para conocer un período fundacional de una actividad que hoy muestra extraordinarios signos de vitalidad y que constituye un poderoso motor de nuestro quehacer cultural. (c) LA GACETA
Lo más popular







