26 Diciembre 2004 Seguir en 

Al igual que en los últimos números de 2002 y 2003, estas líneas pretenden configurar una apretada síntesis de la labor de LA GACETA Literaria de este año. En 2004 cumplimos 55 años; en todo este tiempo algunas cosas han cambiado y otras siguen intactas. Inalterable es el espíritu fundacional de esta publicación, el pluralismo que cobijó las más diversas posiciones doctrinarias, la amplitud que permitió la convivencia de autores consagrados junto a jóvenes promesas, de especialistas de múltiples disciplinas, de escritos de variados géneros y estilos. También nos hemos aggiornado. Siguiendo el rumbo de las más destacadas publicaciones culturales del mundo, LA GACETA Literaria cultiva el periodismo cultural en sentido amplio; especie que se define por su particular forma de analizar y no por el objeto analizado; por el enfoque profundo, no coyuntural, de la realidad. En una época tan vertiginosa, presa de una aceleración histórica inédita que enturbia nuestro horizonte, creemos que resulta imperativo impulsar a nuestros intelectuales, a las mentes más lúcidas con que contamos, a reflexionar, interpretar e intentar aclarar, desde distintos ángulos, las facetas más complejas y desorientadoras del mundo que nos toca vivir.
En nuestras páginas, las temáticas clásicas del campo cultural se alternan con análisis rigurosos de los aspectos más preocupantes de la actualidad. En este marco, las vicisitudes y perspectivas de nuestro país y Latinoamérica fueron abordadas por Luis Alberto Romero, Natalio Botana, Carlos Pedro Blaquier, Rosendo Fraga, Carlos Escudé, Fernando Laborda y Alvaro Aurane. Las causas y secuelas del atolladero iraquí, la trascendencia de las elecciones norteamericanas y el enigma de China fueron encarados por James Neilson, Fernando López-Alves, Federico Abel, Patricia Kreibohm y Guillermo Arnaud. José Pochat desmenuzó los desafíos de la prensa en este siglo y Juan Pablo Nicolini, los cuestionamientos a la economía. Tomás Eloy Martínez nos entregó, en dos artículos, la fascinante historia del emperador chino Qin She Huang-Ti.La escasamente conocida y relevante producción teatral del fundador de LA GACETA fue rastreada por Juan Antonio Tríbulo. Víctor Massuh, Abel Posse, Santiago Kovadloff, María Eugenia Valentié, Enrique Valiente Noailles, Lucía Piossek Prebisch y Jorge Estrella nos ofrecieron extraordinarios ensayos sobre distintos aspectos de la filosofía y de sus protagonistas. Samuel Schkolnik, Rodolfo Modern, Eugenia Flores de Molinillo, Juan José Hernández y Demian Orosz se ocuparon de los aniversarios de Kafka, Cortázar, Hawthorne y Dalí.
Un panorama actual del teatro tucumano y otro del nuevo cine nacional nos ofrecieron Pablo Parolo y Gustavo Bernstein. Juan Gustavo Cobo Borda y Marcelo Gioffré encararon diversos ángulos de la pintura y Celia Aiziczon despidió a uno de sus protagonistas tucumanos, Luis Lobo de la Vega.
Domingo Cosenza analizó la película "La pasión" y el fenómeno de los best sellers sustentados en escritos cristianos apócrifos. Enrique Prevedel y Carmen Perilli, el resurgimiento de Tolkien y la última novela de García Márquez. Los noventa años de la Universidad Nacional de Tucumán fueron recordados por Carlos Páez de la Torre (h) y Roberto Rojo. La ineludible obra de Borges estuvo presente en las notas de Cristina Bulacio y Alina Diaconú. Juan Martini y Alba Omil marcaron las relaciones de la literatura con la crisis argentina, Elena Rojas Mayer y Fernando Toloza describieron los puntos salientes del Congreso de la Lengua en Rosario y Julio Ardiles Gray abordó una faceta de su protagonista, Cervantes. Coriolano Fernández, Federico Peltzer, Gustavo Martinelli, Beatriz y María Paula Parolo, Roberto Espinosa, Rodolfo Alonso, Carlos Gazzera, Gustavo Pablos y Walter Vargas, entre tantos otros que por razones de espacio no podemos nombrar, se encargaron de la crítica de libros de los más diferentes géneros y temáticas.
En 1949, el año fundacional, los colaboradores de LA GACETA Literaria no superaban los treinta años. Muchos de ellos se convirtieron en destacados y brillantes exponentes de la cultura argentina y siguen escribiendo en estas páginas. A lo largo de los años, nuevas generaciones se fueron incorporando a las filas de este suplemento, reciclando el impulso original. Los más jóvenes serán los encargados de mantener vivo todo lo que los más viejos hicimos en más de medio siglo.(c) LA GACETA
En nuestras páginas, las temáticas clásicas del campo cultural se alternan con análisis rigurosos de los aspectos más preocupantes de la actualidad. En este marco, las vicisitudes y perspectivas de nuestro país y Latinoamérica fueron abordadas por Luis Alberto Romero, Natalio Botana, Carlos Pedro Blaquier, Rosendo Fraga, Carlos Escudé, Fernando Laborda y Alvaro Aurane. Las causas y secuelas del atolladero iraquí, la trascendencia de las elecciones norteamericanas y el enigma de China fueron encarados por James Neilson, Fernando López-Alves, Federico Abel, Patricia Kreibohm y Guillermo Arnaud. José Pochat desmenuzó los desafíos de la prensa en este siglo y Juan Pablo Nicolini, los cuestionamientos a la economía. Tomás Eloy Martínez nos entregó, en dos artículos, la fascinante historia del emperador chino Qin She Huang-Ti.La escasamente conocida y relevante producción teatral del fundador de LA GACETA fue rastreada por Juan Antonio Tríbulo. Víctor Massuh, Abel Posse, Santiago Kovadloff, María Eugenia Valentié, Enrique Valiente Noailles, Lucía Piossek Prebisch y Jorge Estrella nos ofrecieron extraordinarios ensayos sobre distintos aspectos de la filosofía y de sus protagonistas. Samuel Schkolnik, Rodolfo Modern, Eugenia Flores de Molinillo, Juan José Hernández y Demian Orosz se ocuparon de los aniversarios de Kafka, Cortázar, Hawthorne y Dalí.
Un panorama actual del teatro tucumano y otro del nuevo cine nacional nos ofrecieron Pablo Parolo y Gustavo Bernstein. Juan Gustavo Cobo Borda y Marcelo Gioffré encararon diversos ángulos de la pintura y Celia Aiziczon despidió a uno de sus protagonistas tucumanos, Luis Lobo de la Vega.
Domingo Cosenza analizó la película "La pasión" y el fenómeno de los best sellers sustentados en escritos cristianos apócrifos. Enrique Prevedel y Carmen Perilli, el resurgimiento de Tolkien y la última novela de García Márquez. Los noventa años de la Universidad Nacional de Tucumán fueron recordados por Carlos Páez de la Torre (h) y Roberto Rojo. La ineludible obra de Borges estuvo presente en las notas de Cristina Bulacio y Alina Diaconú. Juan Martini y Alba Omil marcaron las relaciones de la literatura con la crisis argentina, Elena Rojas Mayer y Fernando Toloza describieron los puntos salientes del Congreso de la Lengua en Rosario y Julio Ardiles Gray abordó una faceta de su protagonista, Cervantes. Coriolano Fernández, Federico Peltzer, Gustavo Martinelli, Beatriz y María Paula Parolo, Roberto Espinosa, Rodolfo Alonso, Carlos Gazzera, Gustavo Pablos y Walter Vargas, entre tantos otros que por razones de espacio no podemos nombrar, se encargaron de la crítica de libros de los más diferentes géneros y temáticas.
En 1949, el año fundacional, los colaboradores de LA GACETA Literaria no superaban los treinta años. Muchos de ellos se convirtieron en destacados y brillantes exponentes de la cultura argentina y siguen escribiendo en estas páginas. A lo largo de los años, nuevas generaciones se fueron incorporando a las filas de este suplemento, reciclando el impulso original. Los más jóvenes serán los encargados de mantener vivo todo lo que los más viejos hicimos en más de medio siglo.(c) LA GACETA
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