26 Diciembre 2004 Seguir en 

Uno de los temas preferidos de la escritora chilena Marcela Serrano es la salvación de las mujeres a través de la complicidad entre ellas. Se podría decir que sus libros son variantes contemporáneas degradadas de Mujercitas. Los problemas de las mujeres se reducen a cuestiones de amor aunque condimentadas por la historia. En esta lacrimosa novela, editada por primera vez en 1997, Elena, una psiquiatra, aprovecha su fortuna para fundar en la paradisíaca isla de Chiloé, un paraíso de curación de las mujeres que, a lo largo de tres meses, se curan de cuitas de amor. El albergue de las mujeres tristes mezcla el manual de autoayuda y el folletín amoroso. Creo que se trata uno de los peores textos de la escritora, a quien debiera calificarse como escribidora. La historia es pobre y repetida y hay un descuido total del discurso literario. El libro está plagado de lugares comunes, sin ningún desafío a la imaginación. El albergue de las mujeres tristes es uno de esos productos de mercado que triunfan sobre la base de la reproducción de un imaginario que aparece una y otra vez en las telenovelas. Un libro digno de Corín Tellado que, lamentablemente, se presenta como literatura. (c) LA GACETA
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