Misceláneo y desparejo

Por Carmen Perilli

19 Diciembre 2004
El ensayo es un género esquivo; reproduce el movimiento del pensamiento y, en ese sentido, los grandes ensayistas encuentran formas de conectar lo disímil, de iluminar conexiones ocultas entre las cosas. El libro No es posible callar reúne un excesivamente misceláneo y desparejo conjunto de textos de Héctor Tizón. Está dividido en cuatro capítulos de poéticos nombres: "La aldea y el mundo", "Entre el exilio y el reino", que reúne digresiones sobre literatura y palabras para el homenaje; "Salir de los escombros" y "Para entender el pago".
Héctor Tizón plantea su pensamiento como situado. Su lugar es la puna, la provincia. Recorre tópicos muy distintos que abarcan desde la experiencia de conocer al asesino de Trotsky hasta su estadía en el exilio. Esta travesía no convence; es un vuelo de pájaro en el que escasamente encontramos esa chispa necesaria para que el ensayo nos atrape y nos deslumbre. Los textos, de épocas diferentes, son escritos sueltos que hacen pensar más en mandatos editoriales que en una voluntad que encuentra su forma o un pensamiento que intenta un cauce.
El material podrá ser aprovechado por los especialistas que estudien la rica narrativa de Tizón. Quizá, parafraseando el título, muchas veces sea posible callar, y valioso. El mercado tiende a ser una especie de cruel Moloch que muchas veces actúa en desmedro de la calidad y de la densidad de la literatura. (c) LA GACETA

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