12 Diciembre 2004 Seguir en 

Una persona escribe mensajes y los envía a través de su computadora del mismo modo en que emitiría un pedido de ayuda, un llamado solidario a un destinatario desconocido.
Escrita desde una suerte de opacidad brumosa, la novela oscila entre lo real y lo virtual. En efecto, la autora desarrolla una historia de amor ambigua, en cuanto a tiempos, espacios -y hasta al sexo de los protagonistas-, entrecortada por el relato de cuentos maravillosos, vertidos a manera de acertijos puesto que la intención del personaje central es interesar a su interlocutor, a fin de mantener viva la llama de la comunicación. Una suerte de "mil y una noches" cibernéticas...
Es así como el libro cuenta, paralelamente a la perturbadora historia de los personajes centrales, míticos relatos amorosos. Estos relatos pueblan el complejo entramado, y se presentan iluminados por reflexiones -para nada banales- que conforman los momentos más atrapantes del texto.
En cuanto a los "cebos" literarios que lanza la protagonista seleccionamos algunos espacios y personajes: la Roma de Tiberio, Lanzarote y Ginebra, Romeo y Julieta, Francesca de Rímini y su amante Paolo, todos evocados con refinado erotismo.
Con respecto a las reflexiones anunciadas retuvimos: "el dolor no es sentimiento, pero se ha convertido en un instrumento del sentimiento" (página 65); "no hay pena más profunda que la de no encontrar más felicidad que la felicidad de lo pasado" (página 145). El concepto de espera es recurrente en esta obra, y en este sentido la escritora dice: "¿qué es la vida sino un esperar la muerte?" (página 149).
Jeannette Winterson es una autora inglesa nacida en 1959. Leímos que en sus obras se habla siempre del amor-pasión y que sus libros son breves, como en el caso de este "powerbook". Una obra que puede atrapar como lo hacen los desafíos, o que puede tomarse con morosidad, como a esos textos que se los relee por el placer de su cuidada elegancia.
Tradujo Angels Gimeno a un español hispánico que no interfiere en la comprensión por parte de los lectores argentinos. (c) LA GACETA
Escrita desde una suerte de opacidad brumosa, la novela oscila entre lo real y lo virtual. En efecto, la autora desarrolla una historia de amor ambigua, en cuanto a tiempos, espacios -y hasta al sexo de los protagonistas-, entrecortada por el relato de cuentos maravillosos, vertidos a manera de acertijos puesto que la intención del personaje central es interesar a su interlocutor, a fin de mantener viva la llama de la comunicación. Una suerte de "mil y una noches" cibernéticas...
Es así como el libro cuenta, paralelamente a la perturbadora historia de los personajes centrales, míticos relatos amorosos. Estos relatos pueblan el complejo entramado, y se presentan iluminados por reflexiones -para nada banales- que conforman los momentos más atrapantes del texto.
En cuanto a los "cebos" literarios que lanza la protagonista seleccionamos algunos espacios y personajes: la Roma de Tiberio, Lanzarote y Ginebra, Romeo y Julieta, Francesca de Rímini y su amante Paolo, todos evocados con refinado erotismo.
Con respecto a las reflexiones anunciadas retuvimos: "el dolor no es sentimiento, pero se ha convertido en un instrumento del sentimiento" (página 65); "no hay pena más profunda que la de no encontrar más felicidad que la felicidad de lo pasado" (página 145). El concepto de espera es recurrente en esta obra, y en este sentido la escritora dice: "¿qué es la vida sino un esperar la muerte?" (página 149).
Jeannette Winterson es una autora inglesa nacida en 1959. Leímos que en sus obras se habla siempre del amor-pasión y que sus libros son breves, como en el caso de este "powerbook". Una obra que puede atrapar como lo hacen los desafíos, o que puede tomarse con morosidad, como a esos textos que se los relee por el placer de su cuidada elegancia.
Tradujo Angels Gimeno a un español hispánico que no interfiere en la comprensión por parte de los lectores argentinos. (c) LA GACETA
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