Un periodista llama a expertos en el Código Da Vinci

Por Domingo Cosenza

05 Diciembre 2004
Entusiasmado por la lectura de El Código Da Vinci, y deseoso de saber cuánto habría en él de ficción o realidad, Dan Burstein hace un gran acopio de materiales y los comparte con los lectores, para que ellos puedan tomar su propia decisión. Se trata de "una compilación de ideas y opiniones originadas en un amplio espectro de pensadores". He aquí el gran mérito de este libro. No obstante, Burstein no quiere privar a sus lectores de su "conclusión personal", y por eso afirma que la novela de Brown es "una obra de ficción fascinante y bien ejecutada, que contiene interesantes fragmentos de hechos poco conocidos y desafíos al pensamiento estimulantes, aunque altamente especulativos" (p. 27). Esto no le impide reconocer que, a medida que la narración avanza, "cada vez se aleja más de la erudición seria". Al tratar temas como el Santo Grial o el argumento de que en La última cena Leonardo ha pintado un mensaje en código acerca de la verdadera historia de María Magdalena y del real linaje de Jesús, "se ha zambullido en el mundo de los mitos medievales y New Age. Casi todo ello está reciclado a partir de leyendas y creencias documentadas por otros autores a lo largo de las pocas últimas décadas" (p. 28).
Entre esas creencias estaría la tesis que Brown ha tomado de Margaret Starbird. Ella sostiene que la "Femineidad sagrada" habría sido suprimida por la Iglesia, cuando pensadores de renombre afirman más bien lo contrario: que "el catolicismo significó el retorno embozado a la religión de la Gran Madre que había sido derrotada por Jahvé. Sólo el protestantismo retomó al dios padre" (Erich Fromm, El dogma de Cristo, México 1991, p. 105). Lo mismo dice Joseph Campbell (El poder del mito, Buenos Aires 1999, p. 242): "La Diosa fue una figura my potente en tiempos helenísticos en el Mediterráneo, y volvió con la Virgen en la tradición católica romana. No hay celebración de la Diosa realizada de modo más bello y magnífico que las catedrales francesas de los siglos XII y XIII, todas ellas llamadas Notre Dame". Y mientras Starbird interpreta la unción de Jesús de Mc. 14,8 como un rito de matrimonio sagrado al estilo pagano, una especialista de prestigio internacional como Elisabeth Schüssler Fiorenza (que interpreta el mismo texto como unción mesiánica) se concentra en el aspecto materno de Dios, que tiene raíces bíblicas: "las tradiciones más antiguas de Jesús perciben a este Dios de bondad misericordiosa en una Gestalt de mujer como la Sophia (Sabiduría) divina. La muy antigua expresión "y la Sabiduría se ha acreditado por todos sus hijos" (Lc. 7,35) se sitúa con probabilidad en la comida común de Jesús con publicanos, prostitutas y pecadores. El Dios-Sofia de Jesús considera a todos los israelitas como sus hijos y "ella es reconocida como tal por todos ellos" (cf. En memoria de ella, Bilbao 1989, pp. 176 ss).Con esto entramos en una de las secciones más interesantes del libro: un debate en torno del feminismo entre el periodista Kenneth Woodward y la profesora Karen King, quien remite a la obras de su colega de Harvard: Schüssler Fiorenza. Esta última propone una hermenéutica de la sospecha, que "pretende explorar las visiones y los valores liberadores u opresores inscriptos en el texto identificando el carácter y la dinámica androcéntrico-patriarcales del texto y de sus interpretaciones" (Pero ella dijo, Madrid 1996, p 83). Para eso realiza una reconstrucción histórica de dos situaciones diferentes de la mujer en el siglo I: la que era habitual en la sociedad judía y greco-latina, y la otra, instituida en el movimiento de Jesús, consistente en un discipulado de iguales (En memoria..., op.cit.).
Hubiese podido mediar en ese debate el documento de la Pontificia Comisión Bíblica, La interpretación de la Biblia en la Iglesia, del año 1993. Allí se destaca que "numerosos aportes positivos provienen de la exégesis feminista. Las mujeres han tomado así una parte activa en la investigación exegética. Han logrado, con frecuencia mejor que los hombres, percibir la presencia, la significación y el papel de la mujer en la Biblia, en la historia de los orígenes cristianos y en la Iglesia. El horizonte cultural moderno, gracias a su mayor atención a la dignidad de la mujer y a su papel en la sociedad y en la Iglesia, hace que se dirijan al texto bíblico preguntas nuevas, ocasiones de nuevos descubrimientos. La sensibilidad femenina lleva a entrever y corregir ciertas interpretaciones corrientes tendenciosas, que intentaban justificar la dominación del varón sobre la mujer". Pero también advierte: "La exégesis feminista suscita frecuentemente cuestiones de poder en la Iglesia, que son, como se sabe, objeto de discusión y aun de confrontación. En este campo, la exégesis feminista no podrá ser útil a la Iglesia sino en la medida en que no caiga en las trampas que denuncia, y no pierda de vista la enseñanza evangélica sobre el poder como servicio, enseñanza dirigida por Jesús a todos sus discípulos, hombres y mujeres" (I parte, E.2). (c) LA GACETA

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