Esclarecer la relación entre los mitos y la literatura

Por María Eugenia Valentié

28 Noviembre 2004
En la "Introducción" de este breve y erudito libro se consignan dos cuestiones: el hecho de que la palabra "mito" al vulgarizarse haya perdido su sentido primordial y se use comúnmente para aludir a algo opuesto a la realidad. Y que, por el contrario, existe actualmente un gran interés científico por el mito "como forma esencial del pensamiento humano" en disciplinas tales como la historia de las religiones, la antropología, la etnología, las ciencias políticas, la filosofía, la psicología, el psicoanálisis, etcétera.
Pero los autores consideran que faltan aclaraciones en cuanto a las relaciones entre mito y literatura y, sobre todo, con respecto al método indicado para resolver esta cuestión.En consecuencia, se proponen: 1) aportar esclarecimientos sobre la relación entre mitos y literatura; 2) hacer un balance de los resultados conseguidos hasta ahora; 3) proveer un marco hermenéutico a la investigación y sugerir orientaciones metodológicas.
En el texto se habla de tres tipos de mitos: el mito étnico y religioso, el "literarizado" -que puede ser cualquier mito incluido en una obra literaria- y el mito literario propiamente dicho, es decir, el que surge de un texto determinado con fecha y nombre de autor. En los ejemplos de este tercer tipo de mitos, los autores citan personajes y no relatos. De todas maneras, como en el libro se transcriben opiniones de una gran cantidad de investigadores, no siempre la terminología, ni siquiera la noción de mito, son coincidentes.
En cuanto a los ejemplos, los autores consideraron conveniente tomarlos de la mitología clásica grecorromana, que fue la que influyó en la cultura occidental y en especial en la literatura europea. Los ejemplos más abundantes son los que provienen de la literatura romana y, en especial, de la Eneida.
En el tema de la relación entre mito y logos, como era de esperar, aparece la referencia a Gusdorf, quien en su libro Mito y Metafísica señala tres etapas: la más antigua es aquella en la que predomina la conciencia mítica; luego viene la era de la razón científica, y finalmente se llega al conocimiento existencial. Los autores critican esta forma diacrónica de concebir la relación, y afirman que la armonía se da en los períodos clásicos de la historia y se rompe en las épocas de crisis.
En la sección dedicada a hacer al balance de las investigaciones y de los resultados obtenidos durante los últimos decenios, se citan las contribuciones de numerosos autores, en general franceses, sobre el tema. Como muchos de ellos coinciden, abundan las repeticiones y la lectura se hace pesada. Además, se notan ausencias: por ejemplo cuando se habla del viaje iniciático del héroe, se ignora a Joseph Campbell. Mientras muchos autores ven la literatura como una degradación del mito, otros consideran la poesía y la novela como formas modernas del mito. También hay alguna crítica a Lévi-Strauss, quien dice que, dada la imposibilidad de conocer el mito original, todas sus versiones son igualmente valiosas. Lo cual me parece más sensato que la propuesta de Durand, de construir un "mito ideal", en base a todos los elementos explícitos e implícitos que se encuentren en el acervo cultural y usarlo como modelo.
Los autores encuentran la solución de los problemas en la llamada "Antropología durandeana", es decir, en la obra de Gilbert Durand. Distinguen entre mitocrítica y mitoanálisis. El primer paso del método sería la crítica literaria del texto, y luego vendría el análisis del contexto.
El mitoanálisis implica el estudio de las épocas históricas en que un mito emerge, se expande, se modifica, cambia de sentido o desaparece.
En esos casos, se debe recurrir a la historia de las religiones, a la economía, a los factores que intervienen en el imaginario popular de una época, a los recursos hermenéuticos del psicoanálisis, tanto de Freud como de Jung, etcétera.
Por supuesto, todo esto no es muy novedoso para los estudiosos del mito. Quizás las novedades estén más bien en la terminología, cuando se habla de "cuenca semiótica" o de "constelaciones míticas".El libro tiene el mérito de informar sobre la bibliografía francesa respecto del tema publicada en los últimos 20 años, pero no es de fácil lectura y posiblemente esté dirigido sólo a los especialistas.(c) LA GACETA

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