28 Noviembre 2004 Seguir en 

Suceso dichoso. El profesor emérito Roberto Rojo, en su casa de la calle Alberdi (qué mejor para un pensador en Tucumán que vivir en Alberdi), lee la revista Theoría, en este número extraordinario dedicado a su obra, a su indeclinable magisterio, al hombre que encarna virtudes pedidas por Max Scheler para la condición moral de filosofar: amor, humildad y autodominio.
Ahí está Roberto, con el amor a Estela y a la familia y a los libros, a la Lógica y al Lenguaje, a Ludwig Wittgenstein y a Miguel de Cervantes; ahí está hojeando el volumen, con una suave sonrisa dibujada en su rostro de ancha frente. El sembrador gozoso en el Tucumán que adoptó para su entera vida y donde a lo largo de la faena ha ido recogiendo cálidos frutos.
En rigor, no es sólo filósofo, ya es un humanista, en el mejor sentido. Por eso puede parafrasear a San Pablo: En las ideas nos movemos, vivimos y somos. Sabe (y lo tiene escrito) que el ser humano es el animal utópico, pero sabe también escuchar la voz musical de Rubén Darío: La adusta perfección nunca se entrega. Riguroso sin hermetismo, preciso sin sequedad, se ha pasado la vida dando lecciones de vida, o mejor, de auténtica vida filosófica.
¿Y qué es Theoría? Es una publicación anual del Departamento de Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras (UNT), aunque abierta también a todos quienes se dedican a esta disciplina. Nació en 1996, con un Consejo de Redacción integrado por María E. Valentié, Jorge Estrella y Gaspar Risco Fernández; hoy Fernando Nader reemplaza a Valentié.
Habitualmente trae dos grandes secciones: artículos y reseñas bibliográficas, pero en esta ocasión hay cuatro: una sección inicial: -"Las miradas de colegas, discípulos y amigos"- y luego tres: Razón, Lenguaje y Sociedad, los grandes temas que apasionan a Rojo.
Compiladora del volumen es Blanca Quiñónez, titular de Historia de la Filosofía Antigua en la mencionada Facultad y directora del Instituto de Estudios Clásicos. Feliz coincidencia, porque Rojo es un clásico de nuestro tiempo, y no sólo de los tucumanos sino de los argentinos. Lo dicen quienes lo rodean: les ha enseñado a leer filosofía, a escribir filosofía.
Y la Facultad de Filosofía y Letras es inteligente: rinde homenaje a sus clásicos, no los olvida (como otras), pues allí está la clave de la continuidad en el esfuerzo del pensamiento. Tradición es transmisión.Ahora don Roberto ha dejado de leer. Evoca. Ha escrito libros solo y libros junto a otros colaboradores, donde es suya la compilación. Y las clases, que lo entusiasman como si recién empezara la carrera docente; las clases en horas argentinas felices y en horas aciagas. Es todo eso y mucho más, un más que el lector podrá vislumbrar si se acerca a alguno de sus escritos.
Quisiera preguntarle cuál le recomendaría al eventual lector. Acaso Don Quijote: Realidad y Encantamiento. O no, tal vez Más allá de la Utopía. O quizás... pero se acerca Estela para decirle algo que no alcanzo a oír. (c) LA GACETA
Ahí está Roberto, con el amor a Estela y a la familia y a los libros, a la Lógica y al Lenguaje, a Ludwig Wittgenstein y a Miguel de Cervantes; ahí está hojeando el volumen, con una suave sonrisa dibujada en su rostro de ancha frente. El sembrador gozoso en el Tucumán que adoptó para su entera vida y donde a lo largo de la faena ha ido recogiendo cálidos frutos.
En rigor, no es sólo filósofo, ya es un humanista, en el mejor sentido. Por eso puede parafrasear a San Pablo: En las ideas nos movemos, vivimos y somos. Sabe (y lo tiene escrito) que el ser humano es el animal utópico, pero sabe también escuchar la voz musical de Rubén Darío: La adusta perfección nunca se entrega. Riguroso sin hermetismo, preciso sin sequedad, se ha pasado la vida dando lecciones de vida, o mejor, de auténtica vida filosófica.
¿Y qué es Theoría? Es una publicación anual del Departamento de Filosofía de la Facultad de Filosofía y Letras (UNT), aunque abierta también a todos quienes se dedican a esta disciplina. Nació en 1996, con un Consejo de Redacción integrado por María E. Valentié, Jorge Estrella y Gaspar Risco Fernández; hoy Fernando Nader reemplaza a Valentié.
Habitualmente trae dos grandes secciones: artículos y reseñas bibliográficas, pero en esta ocasión hay cuatro: una sección inicial: -"Las miradas de colegas, discípulos y amigos"- y luego tres: Razón, Lenguaje y Sociedad, los grandes temas que apasionan a Rojo.
Compiladora del volumen es Blanca Quiñónez, titular de Historia de la Filosofía Antigua en la mencionada Facultad y directora del Instituto de Estudios Clásicos. Feliz coincidencia, porque Rojo es un clásico de nuestro tiempo, y no sólo de los tucumanos sino de los argentinos. Lo dicen quienes lo rodean: les ha enseñado a leer filosofía, a escribir filosofía.
Y la Facultad de Filosofía y Letras es inteligente: rinde homenaje a sus clásicos, no los olvida (como otras), pues allí está la clave de la continuidad en el esfuerzo del pensamiento. Tradición es transmisión.Ahora don Roberto ha dejado de leer. Evoca. Ha escrito libros solo y libros junto a otros colaboradores, donde es suya la compilación. Y las clases, que lo entusiasman como si recién empezara la carrera docente; las clases en horas argentinas felices y en horas aciagas. Es todo eso y mucho más, un más que el lector podrá vislumbrar si se acerca a alguno de sus escritos.
Quisiera preguntarle cuál le recomendaría al eventual lector. Acaso Don Quijote: Realidad y Encantamiento. O no, tal vez Más allá de la Utopía. O quizás... pero se acerca Estela para decirle algo que no alcanzo a oír. (c) LA GACETA
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