Para saldar una deuda que mantiene la crítica literaria

Por Gustavo Martinelli

21 Noviembre 2004
Shakespeare asegura que lo más conveniente para la fama de un escritor es que la gente asocie inmediatamente su nombre con el de uno de sus libros. Así, la sola mención de Sarmiento evoca inmediatamente el "Facundo"; Miguel de Cervantes Saavedra remite al Quijote y Juan Ramón Jiménez es sinónimo de "Platero y yo". En el caso de Antonio Di Benedetto no se da esta circunstancia. Esto puede atribuirse a la diversidad de sus intereses. Su literatura no sólo promueve una estética cinematográfica, sino que además tiene una estrecha vinculación con el pensamiento existencialista. De hecho, hasta que en 1999 el sello Adriana Hidalgo decidió reeditar la obra de Antonio Di Benedetto (1922-1986), su literatura era objeto de un culto fervoroso por parte de pequeños círculos intelectuales. Ahora, la investigación de Jimena Néspolo, "Ejercicios de pudor", busca saldar la deuda que la crítica literaria mantiene con una de las poéticas más relevantes del siglo XX.
La autora es profesora, licenciada y doctora en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Entre los años 1999 y 2001 dirigió la revista de literatura y artes gráficas "Boca de Sapo" y publicó dos libros de poesía: "Incertezas" (1999) y "Papeles cautivos" (2002).
"Ejercicios de pudor", lanzada por la misma editorial que reeditó la obra de Mario Benedetti, traza la biografía intelectual del escritor mendocino, sus lecturas de formación, la influencia ejercida por el cine, el objetivismo literario, la literatura norteamericana de entreguerras y la literatura existencialista.
Otros núcleos temáticos abordados por Néspolo son los modelos de subjetividades, el erotismo y el misticismo, la capacidad de refigurar realidades a través del uso activo del lenguaje y de la metáfora, y la emergencia del sujeto a través de la autobiografía.
Pero lo más valioso del libro es el planteo de una relectura de "Zama", la novela en la que el escritor analiza la cuestión del hombre y la americanidad. "Los méritos de la novela no derivan solamente de la multiplicidad de lecturas que proponen una reflexión existencial sobre el sujeto y su escritura o de su habilidad para desmontar el modelo de novela histórica tradicional al renunciar a cualquier tipo de reconstrucción arqueológica del pasado y optar en cambio por la imaginación histórica", explica Néspolo.
En "Zama", alcanzó su culminación el realismo profundo de Di Benedetto; fuerte, cruel, incisivo, supera las apariencias de las cosas y acoge en su seno los productos de la más pura fantasía creadora. Y su relectura siempre es placentera. (c) LA GACETA

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