Estudios sobre teatro argentino e iberoamericano

Por Juan Antonio Tríbulo.

21 Noviembre 2004
Reflexiones sobre el Teatro es el resultado de la selección de ponencias presentadas en el XII Congreso Internacional de Teatro Iberoamericano y Argentino, que se celebró en agosto de 2003, en el Instituto Nacional de Estudios de Teatro, con sede en el Teatro Cervantes de Buenos Aires, organizado por GETEA (Grupo de Estudios de Teatro Argentino e Iberoamericano).No es frecuente que la investigación y la crítica reflexionen sobre sí mismas -dice Osvaldo Pellettieri en la Introducción-; de allí la convicción de que es necesaria la creación y conservación de los espacios logrados a tal fin. Este tradicional encuentro anual de estudiosos y hacedores teatrales -el de mayor trascendencia que se realiza en Argentina- facilita mantener una capacidad de apertura hacia nuevas concepciones que nos permiten repensar y enriquecer nuestros propios juicios.
Entre los responsables de los numerosos artículos figuran prestigiosos académicos de distintas universidades de Europa y de nuestro continente. Marco de Marinis (Bologna) inicia las reflexiones analizando "la revolución del novecientos teatral", que "ha consistido en el hecho de que por primera vez el teatro ha abandonado el horizonte tradicional de la diversión, de la evasión, de la recreación para transformarse también en un lugar en el cual dar voz (y si es posible, satisfacción) a necesidades y exigencias que jamás hasta entonces (salvo excepciones aisladas) se habían tratado de responder mediante los instrumentos del teatro": instancias éticas, sociales, políticas, cognoscitivas, espirituales y hasta terapéuticas.
Jorge Ricci (Santa Fe) acerca una definición del teatro como la de "esos hombres contando lo imposible frente a alguien que ha decidido creerles", para preguntarse "sobre lo que hemos narrado en todos estos años, ¿no nos estamos preguntando tal vez si era necesario todo este periplo que nos llevó de historia en historia? Cuando nos interrogamos sobre qué es el actor y qué es la escena y qué es el teatro, ¿no estaremos lanzando señales desesperadas para comprobar que existimos en medio de esa profunda oscuridad que es la creación? (...) El pecado de contar lo imposible, ¿no será, acaso, un acto alucinado que se sostiene por una oscura pasión?".
Son importantes y motivadores los numerosos y variados trabajos, de los que destacamos los de Jorge Urrutia (Madrid) sobre los conceptos para una teoría del espectáculo; Juan Villegas (California) sobre el retrato y la concepción visual de personajes teatrales; Lola Proaño (Pasadena, quien en agosto de este año dictó un curso de posgrado junto a Gustavo Geirola en nuestra Facultad de Artes) sobre articulaciones político-teatrales en el proceso de producción y el de David Lagmanovich (Tucumán) analizando el texto y el contexto de una obra de Abelardo Castillo. Por su parte, Beatriz Trastoi (UBA) nos instala en una problemática local al abordar el tema de la crítica teatral. Reflota el viejo anatema con el que los teatristas fustigaron (fustigamos) durante décadas tanto a los críticos, teóricos e investigadores del teatro, como a los cronistas del espectáculo por intentar legitimarse en el campo teatral e intelectual a través de un discurso jergoso, muchas veces iniciático, y, especialmente, de emplear una metodología teñida de cientificidad desestetizante, ajena a la subjetividad intrínseca a la creación y recepción de toda obra de arte, que empobrecía la interpretación del hecho estético al analizarlo fuera de toda consideración emocional. En descargo de los críticos porteños de los años 60-70, Trastoi sugiere que estaban movidos por la loable intención de superar definitivamente las fruslerías diletantes e impresionistas, que tanto habían desprestigiado la seriedad de los estudios teatrales. Luego propone una crítica que sea capaz de plantearse como traducción del hecho estético que la origina y como repetición, en un nuevo producto estético. Concibe el trabajo crítico como la obra de un artista que parte de la obra de otro artista. Sólo así podrá cumplirse acaso el verdadero objetivo de la crítica teatral, el de hacer del lector un creador más, un verdadero partícipe del hecho escénico. Las reflexiones de la doctora Trastoi nos hacen recordar con nostalgia los excelentes comentarios y críticas firmadas por Dardo Nofal -a veces hasta pequeñas piezas literarias llenas de poesía- en la sección espectáculos de LA GACETA, sección donde añoran verse reflejados con objetividad y sin discriminaciones todos los hacedores teatrales locales, espacio donde el público era orientado y los investigadores abrevábamos información para reconstruir la historia del devenir de nuestra producción teatral. (c) LA GACETA

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