
La lista de escritores que comprometieron su asistencia está encabezada por José Saramago, Carlos Fuentes, Ernesto Cardenal, Ernesto Sábato y Héctor Tizón. El español Francisco Ayala, nacido en 1906 y buen conocedor de la Argentina, donde vivió exiliado, enviará un texto grabado con su ponencia. El santafesino Juan José Saer, que tenía a su cargo la lección del clausura del Congreso, no podrá asistir por razones de salud. A pesar de que en la página del Congreso en internet se anuncia una videoconferencia en tiempo real, el autor negó esa posibilidad. "Es un error. No habrá tal videoconferencia", contestó al ser consultado por el autor de esta nota.
Tomás Eloy Martínez, Abelardo Castillo, Roberto Fontanarrosa, Elvio E. Gandolfo, Angélica Gorodischer, Tomás Abraham, Jorge Riestra, José Pablo Feinmann y Mempo Giardinelli completan la lista de escritores argentinos invitados. Por España, se sumarán Luis Landero, Juan José Millás y José María Merino. De Latinoamérica participarán los peruanos Alfredo Bryce Echenique, Julio Ortega y Fernando Iwasaki; la uruguaya Cristina Peri Rossi, y los mexicanos Carlos Monsiváis, Jorge Volpi y Gonzalo Celorio. Además de un centenar de especialistas en la lengua provenientes del ámbito académico.
El Congreso se desarrollará en dos sedes: el teatro El Círculo, con 1.550 localidades, y el Centro Cultural Parque de España, a la vera del río Paraná, con capacidad para 550 espectadores en su teatro y 130 en su sala de conferencias.
Historia de una elección
La idea de organizar un congreso para reflexionar sobre la lengua española la propuso México en la Expo Sevilla de 1992. Al ser aceptada por la Real Academia Española se decidió que la primera sede fuese una ciudad mexicana, pero con una particularidad: tenía que organizarse en una urbe importante pero que no fuera capital de país. Así se eligieron Zacatecas y Valladolid.
El gobierno de Argentina pidió la realización del III Congreso en su territorio. La ciudad de Rosario partió desde el comienzo con posibilidades, por su historia cultural, por su riqueza, por la cercanía con Buenos Aires. Al pasar el tiempo se agregó otro elemento: el rosarino Rafael Bielsa se convirtió en canciller y respaldó que la ciudad fuese sede del Congreso."Me siento muy responsable de que se haya elegido a Rosario porque yo le pedí al director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, que fuese en Rosario. Impulsé la idea de Rosario no porque fuera mi ciudad, sino porque es particularmente indicada desde el punto de vista de su escala para un congreso de esta naturaleza, porque tiene foros, porque hay mucha gente interesada en la cultura", dijo Bielsa en una entrevista con la revista rosarina Lucera.
Otro impulso llegó del director de Relaciones Culturales y Científicas del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, Jesús Silva Fernández. Sus años de cónsul en Rosario lo hicieron recomendar calurosamente la ciudad como sede del Congreso. El último ingrediente para la decisión lo aportó el secretario de Cultura de la Nación, Torcuato di Tella, quien hizo un "pedido expreso" para que Rosario sea la sede del III Congreso.
Nacen las polémicas
La primera de las polémicas que suscitó la realización del Congreso fue la del centralismo de Buenos Aires. Autoridades e intelectuales de Rosario "leyeron" resentimiento en la capital de la Argentina por no haber sido elegida sede. El primer "detalle" de ese resentimiento fue la falta de dinero para la organización del encuentro. La Nación se comprometió con una cifra de 100.000 pesos cuando el costo se estimaba en 4 millones de pesos. La discusión por los fondos se resolvió con el aporte de empresas privadas, de la Municipalidad de Rosario, la provincia de Santa Fe y del gobierno español. De hecho, la refacción de El Círculo, una de las sedes, se costeó mayormente con fondos privados.
Una segunda polémica nació cuando se supo que la Academia Española había invitado a la lingüista Donni de Mirande. La Universidad Nacional de Rosario la cuestionó, argumentando que Mirande había ocupado puestos jerárquicos en la Universidad durante el gobierno militar. La subsecretaria de Cultura de la Nación, Magdalena Faillace, y el presidente de la Real Academia, tuvieron un duro enfrentamiento por esa participación, y el académico acusó a la funcionaria argentina de mentir. El resultado: Mirande renunció a participar y todo se olvidó.
La tercera polémica llegó de la mano de José Saramago. El premio Nobel se enojó porque no habían invitado a Gabriel García Márquez, supuestamente por la ponencia del novelista colombiano sobre "jubilar la ortografía", leída en Zacatecas, en 1997. Para calmar los ánimos se cursó la invitación a García Márquez, que declinó el honor, y Saramago confirmó su presencia.
Con afán de polemizar, se organizó un encuentro paralelo, el Congreso de las Lengua (s), que critica "las pretensiones" de la Academia y contará con la presencia del premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, según adelantó su organizador, el profesor de etnolingüística Rodolfo Hachen. La Academia del Lunfardo también se quejó de no haber sido invitada a ningún panel del encuentro.
Según el crítico Julio Ortega, las ediciones anteriores estuvieron condicionadas por la realidad, aunque por una realidad de más largo alcance que la que rodeó la concreción del encuentro en Rosario. Ortega recordó, en un texto escrito para la página oficial del Congreso, que la primera edición se tuvo que postergar por el levantamiento de Chiapas, y la segunda fue asediada por el fantasma del terrorismo, en 2001.
Una ciudad dispuesta
"En Rosario hay un estado de ánimo especial", dijo el escritor rosarino Roberto Fontanarrosa al ser consultado sobre cómo se siente estar en la ciudad del Congreso. "Es un momento muy particular, por lo que se vive internamente y por la mirada externa. Todo se relaciona con el Congreso, desde las obras en las sedes hasta la apertura de una pizzería. Es un estado efervescente", agregó.
Fontanarrosa, que participará en una mesa sobre la internacionalización del español, adelantó que presentará una ponencia sobre las malas palabras. "Sin ninguna intención escandalizante, voy a hablar sobre las malas palabras, a preguntarme por qué son malas. No quiero convertir la ponencia en un escándalo ni en una excusa para decir ese tipo de cosas, pero quiero pensar sobre cómo algunas de esas malas palabras ya son irreemplazables y lentamente han ido ingresando en el habla natural de todos nosotros", dijo.
La escritora Angélica Gorodischer, invitada a una de las mesas sobre "Identidad y creación literaria", contó que sus expectativas son las que tiene con respecto a cualquier congreso: "ver todo, aprender algo, encontrar amigos y amigas, esas cosas". En cuanto a su ponencia, dijo que es uno de sus mejores secretos hasta el momento: "ah, eso no se lo digo a nadie".
El narrador y periodista Elvio E. Gandolfo, creador en Rosario de la revista "El lagrimal trifurca" en los años 60 y hoy residente en Montevideo, aseguró que sus expectativas pasan por conocer a algunos escritores: "tengo la expectativa de ver u oír a gente que admiro o me interesa, como Carlos Monsiváis y Juan José Millás. Después, oír alguna ponencia buena o sorprendente. Y experimentar la ciudad de Rosario como escenario de un congreso internacional".
Desde el campo de la lingüística, la doctora en Letras Nora Múgica tiene otra perspectiva. "Espero que este congreso mire, en primer lugar, las cosas del momento y del futuro, que tenga objetivos claros y se saquen conclusiones positivas para poder continuar en el orden de los estudios especializados, del material bibliográfico, del léxico y de la enseñanza, sostuvo la especialista, que participa en el panel "El largo camino hacia la norma".
Según Múgica, la identidad lingüística, lema del Congreso, "habla de las variaciones que tiene la lengua. La base común es obviamente preservable, porque si no tendríamos distintas lenguas. A continuación de esa base común aparecen todas las variaciones. La pregunta es cómo se preservan esas variaciones. Se les tiene que dar la jerarquía que poseen y no ser consideradas hablas de segunda. La identidad de los grupos está en las variaciones y no en la norma".
El ritmo del Congreso se ha transmitido a toda la ciudad. Las actividades paralelas se multiplican: muestras de plástica (Antonio Berni, Lucio Fontana), literarias (sobre Julio Cortázar, Ramón Gómez de la Serna), inauguraciones (Museo de Arte Moderno), un Congreso de la Lengua para los chicos, El Festival de Poesía, recitales con Mariano Mores, León Gieco, Luis Alberto Spinetta y obras de teatro inspiradas en la lengua.
"El rédito que va a dejar el congreso se relaciona con el orgullo, con sentir que podemos hacer muchas cosas, como enfrentar un encuentro de esta magnitud y cumplir con el tiempo. Es la idea de sentirse bien mirando la ciudad, con todos los problemas que subsisten y conocemos, pero viendo que se va logrando que este sea un sitio agradable para vivir", resumió Fontanarrosa, con esa capacidad para expresar los sentimientos de su ciudad, que lo han hecho reconocido a nivel nacional. (c) LA GACETA







