Enfrentamiento con la Santa Sede, en los años 20

Por Rodolfo Modern

14 Noviembre 2004
El presente libro es una considerable extensión del discurso del autor, pronunciado en la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas en ocasión de su designación como académico. Su tema, tratado con el instrumental de un historiador escrupuloso y objetivo, nos retrotrae a una época, en los primeros años de la presidencia de Marcelo T. de Alvear, que, comparada con el turbión de los tiempos actuales, parece casi idílica. Se refiere, en concreto, al conflicto desatado entre nuestro país y la Santa Sede con motivo de la propuesta del gobierno argentino para nombrar arzobispo de Buenos Aires a un sacerdote popular y algo politizado, el obispo de Temnos, monseñor Miguel de Andrea, a raíz del fallecimiento de monseñor Espinosa. A Jorge Emilio Gallardo le sobran títulos para haber acometido la empresa. Vinculado al diario La Nación, fue en un tiempo director de su Suplemento Literario, a lo que debe agregarse el testimonio de sus libros sobre la cultura africana y su influencia en América Latina, su interés por el origen del gaucho y, últimamente, sus obras de ficción, que lo revelan como un escritor de fina pluma y sensibilidad acusada. Es, además, desde hace algunos años, director de Idea viva, una revista excepcional por el contenido de sus artículos y la amplitud de su criterio en materia de cultura.
En el libro aquí reseñado, provisto de una documentación abundante, que apunta a las partes comprometidas, y que tuvo como uno de sus protagonistas principales a don Angel Gallardo, ministro de Relaciones Exteriores de Alvear a lo largo de toda su presidencia y, a su vez, abuelo del autor del volumen que aquí se reseña, se van descorriendo los velos y dilucidando las motivaciones que llevaron al enfrentamiento ya citado, con sus numerosas vicisitudes y operaciones diplomáticas.
Por una parte, la Argentina, según lo prescripto por la Constitución de 1853, se reservaba el derecho de Patronato en la propuesta de los obispos a designar. Y aunque en un principio el candidato de Alvear no era monseñor De Andrea, las presiones de la parcialidad yrigoyenista lo llevaron a apoyar al obispo de Temnos. Por la otra, vastos sectores del clero local y, fundamentalmente los jesuitas, consideraban a De Andrea un sacerdote avanzado y enrolado en un catolicismo de carácter social al que eran hostiles y que, además, coincidía con las tendencias dominantes en la Santa Sede. Al igual que en épocas de Roca, se llegó a la expulsión de representantes del Papado y las tensiones se agudizaron. Finalmente De Andrea renunció y fue nombrado monseñor Bottaro en el cargo arduamente disputado. El mismo De Andrea contribuyó, en un viaje a Roma, a aquietar las aguas y todo volvió a discurrir por un cauce normal.
La narración, rigurosamente histórica, de Gallardo, contribuye a aclarar debidamente una cuestión que agitó en ese momento al clero, a los poderes públicos y a la prensa. Y este aporte, sólido y sostenido por una documentación convincente, con su estilo claro e inteligente, resulta no sólo útil para conocer parte de nuestro pasado no tan lejano, como para juzgar que esos cuestionamientos, que parecieron graves en su momento, forman parte de una anécdota menor, pero de necesaria inserción frente a los asuntos acuciantes que mantienen hoy al mundo y a nuestro país en vilo. (c) LA GACETA

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