16 Mayo 2004 Seguir en 

Esta es la traducción al gallego de "El inquietante día de la vida", la novela de Abel Posse publicada en 2001 en nuestro país y premiada por la Academia Argentina de Letras. La novela y esta edición en gallego tienen un significado especial para los tucumanos que las hace resaltar dentro de la vasta obra del ganador del premio Rómulo Gallegos 1987, máximo galardón literario de América Latina.
El protagonista es Felipe Segundo Posse, un antepasado del novelista y uno de los "barones del azúcar", un fiel exponente de ese Tucumán próspero y emprendedor de 1880 que impulsó el enriquecimiento y el progreso de una Argentina que se colocaría entre los países más avanzados de la Tierra. Manuel Posse, de quien el protagonista y el autor de la novela son descendientes, fue un gallego que a fines del siglo XVIII emigró a Tucumán. Establece un almacén de ramos generales y se enriquece vendiendo las mercaderías que tardaban seis meses en llegar en carreta desde Buenos Aires. En 1810 ya encabeza una de las familias más ricas de la provincia. Su nieto, Felipe Segundo, será uno de los pilares de la primera industria pesada del país. Tucumanos ilustres, como Alberdi y Roca; otros llamativos, como Iturri; habitantes temporales de la provincia, como Groussac, y el esplendor del Tucumán de esos años están presentes en la vida y en las páginas de la novela.
Con esta edición gallega el protagonista recupera el idioma ancestral de su familia y la imagen de ese Tucumán que todos queremos volver a ver brillar se refleja en otra punta del planeta, a través de la pluma de uno de nuestros talentosos escritores. (c) LA GACETA
El protagonista es Felipe Segundo Posse, un antepasado del novelista y uno de los "barones del azúcar", un fiel exponente de ese Tucumán próspero y emprendedor de 1880 que impulsó el enriquecimiento y el progreso de una Argentina que se colocaría entre los países más avanzados de la Tierra. Manuel Posse, de quien el protagonista y el autor de la novela son descendientes, fue un gallego que a fines del siglo XVIII emigró a Tucumán. Establece un almacén de ramos generales y se enriquece vendiendo las mercaderías que tardaban seis meses en llegar en carreta desde Buenos Aires. En 1810 ya encabeza una de las familias más ricas de la provincia. Su nieto, Felipe Segundo, será uno de los pilares de la primera industria pesada del país. Tucumanos ilustres, como Alberdi y Roca; otros llamativos, como Iturri; habitantes temporales de la provincia, como Groussac, y el esplendor del Tucumán de esos años están presentes en la vida y en las páginas de la novela.
Con esta edición gallega el protagonista recupera el idioma ancestral de su familia y la imagen de ese Tucumán que todos queremos volver a ver brillar se refleja en otra punta del planeta, a través de la pluma de uno de nuestros talentosos escritores. (c) LA GACETA
Lo más popular







