19 Octubre 2002 Seguir en 
El fiscal Esteban Jerez y la Justicia tucumana han quedado en un punto muy peligroso. Como Dante en el círculo más profundo del Infierno, el funcionario que investiga los casos de corrupción debe pasar junto al demonio para poder salvarse. Pero no tiene a Virgilio para que lo guíe. Y aunque camina en medio de pecadores y de pecados, las cosas no están tan claras como para hacer divisiones maniqueas entre buenos y malos, o probos y corruptos.
Precisamente esa es la discusión que ha comenzado a plantearse en estos días, desde que Jerez dijo que dentro de la Justicia existe una quinta columna que obstruye su accionar, y fue apercibido. Entonces quedó la sensación de que es el único que combate la corrupción, y tanto sus defensores como sus detractores usan esta idea en sus argumentos.
Unos se quejaron contra la Corte Suprema, deslizando que esta es afín al poder político. Otros, como Enrique Romero, el "multifuncionario" del gobernador Julio Miranda, llegaron a insultar al fiscal y a acusarlo de mesiánico (lo mismo que hizo hace pocas semanas el legislador Mariano Poliche) y a sugerir que busca con desesperación la fama. "Si hay un relámpago, Jerez mira al cielo y sonríe, porque piensa que Dios le está sacando una foto", dijo Romero, en una imagen demoledora.El director de Comercio y Transporte es una persona controvertida. Investigado e imputado por Jerez en dos causas, Romero es hoy la "figura testigo" de la presunta corrupción del Gobierno. Si llegara a ser condenado, la imagen de esta administración (que acumula muchas acusaciones por corrupción) caería detrás de él. Por ello no es extraño que Romero y otros funcionarios denosten por todas partes al fiscal. Y que lo acusen de que sus causas no llegan a juicio. Este, apoyado en su imagen pública, se defiende diciendo que hay constantes chicanas procesales y que varios casos ya deberían tener condenas. Y por eso se quejó de tres de los cinco jueces de Instrucción, que rechazaron varios de sus planteos.
Todos bajo la lupa
¿Qué va a pasar ahora? El debate es muy peligroso, porque está en la picota la Justicia toda. La gente comienza a preguntarse si esta es independiente. En la vidriera están los jueces de Instrucción, cuyos gustos, tareas, y preferencias son analizados en forma descarnada por la gente. Como la "limpieza" que hizo el juez Eudoro Albo de un ex secretario judicial acusado de cobrar coimas, cuya causa cayó por presuntos defectos de forma. O la confesión partidaria del juez Juan Carlos Tártalo al tener "La razón de mi vida" en su escritorio. En la vidriera está el hecho de que tres miembros de la Corte vienen de la política: fueron ministros o secretarios de Gobierno.
Son flancos que deja la Justicia. Pero también está el resto del poder judicial: jueces en lo contencioso administrativo, civiles y de Familia; fiscales y funcionarios cuyas resoluciones y sentencias no son analizadas como afines o contrarias a los intereses del Gobierno.
¿Es todo el Poder Judicial dependiente o independiente? En teoría, si los jueces tienen garantizados sus cargos, son independientes. ¿Es Jerez el único sostén de la independencia? Y si lo fuera, ¿qué se hará para evitar que las presiones infernales que soporta terminen fagocitándolo?La Justicia está saturada de causas. La Corte reclama poco al poder político en lo que hace a cobertura de vacantes, intangibilidad de los sueldos o provisión de elementos. Y ahora recibe la presión de la gente. La Justicia tucumana tiene problemas, no sólo el fiscal Jerez. Ambos están atravesando el último círculo del Infierno, y quedarán magullados en este duro periplo.
Precisamente esa es la discusión que ha comenzado a plantearse en estos días, desde que Jerez dijo que dentro de la Justicia existe una quinta columna que obstruye su accionar, y fue apercibido. Entonces quedó la sensación de que es el único que combate la corrupción, y tanto sus defensores como sus detractores usan esta idea en sus argumentos.
Unos se quejaron contra la Corte Suprema, deslizando que esta es afín al poder político. Otros, como Enrique Romero, el "multifuncionario" del gobernador Julio Miranda, llegaron a insultar al fiscal y a acusarlo de mesiánico (lo mismo que hizo hace pocas semanas el legislador Mariano Poliche) y a sugerir que busca con desesperación la fama. "Si hay un relámpago, Jerez mira al cielo y sonríe, porque piensa que Dios le está sacando una foto", dijo Romero, en una imagen demoledora.El director de Comercio y Transporte es una persona controvertida. Investigado e imputado por Jerez en dos causas, Romero es hoy la "figura testigo" de la presunta corrupción del Gobierno. Si llegara a ser condenado, la imagen de esta administración (que acumula muchas acusaciones por corrupción) caería detrás de él. Por ello no es extraño que Romero y otros funcionarios denosten por todas partes al fiscal. Y que lo acusen de que sus causas no llegan a juicio. Este, apoyado en su imagen pública, se defiende diciendo que hay constantes chicanas procesales y que varios casos ya deberían tener condenas. Y por eso se quejó de tres de los cinco jueces de Instrucción, que rechazaron varios de sus planteos.
Todos bajo la lupa
¿Qué va a pasar ahora? El debate es muy peligroso, porque está en la picota la Justicia toda. La gente comienza a preguntarse si esta es independiente. En la vidriera están los jueces de Instrucción, cuyos gustos, tareas, y preferencias son analizados en forma descarnada por la gente. Como la "limpieza" que hizo el juez Eudoro Albo de un ex secretario judicial acusado de cobrar coimas, cuya causa cayó por presuntos defectos de forma. O la confesión partidaria del juez Juan Carlos Tártalo al tener "La razón de mi vida" en su escritorio. En la vidriera está el hecho de que tres miembros de la Corte vienen de la política: fueron ministros o secretarios de Gobierno.
Son flancos que deja la Justicia. Pero también está el resto del poder judicial: jueces en lo contencioso administrativo, civiles y de Familia; fiscales y funcionarios cuyas resoluciones y sentencias no son analizadas como afines o contrarias a los intereses del Gobierno.
¿Es todo el Poder Judicial dependiente o independiente? En teoría, si los jueces tienen garantizados sus cargos, son independientes. ¿Es Jerez el único sostén de la independencia? Y si lo fuera, ¿qué se hará para evitar que las presiones infernales que soporta terminen fagocitándolo?La Justicia está saturada de causas. La Corte reclama poco al poder político en lo que hace a cobertura de vacantes, intangibilidad de los sueldos o provisión de elementos. Y ahora recibe la presión de la gente. La Justicia tucumana tiene problemas, no sólo el fiscal Jerez. Ambos están atravesando el último círculo del Infierno, y quedarán magullados en este duro periplo.





