Cinco días crítico

Por Angel Anaya

19 Octubre 2002
BUENOS AIRES.- Cansado por la persistente especulación y la incertidumbre judicial que agita el fantasma de la postergación electoral, Eduardo Duhalde se ha dirigido al Congreso para que asuma una decisión insuperable que asegure la cita prevista de las urnas. Es lógica esa reacción, pues conforme se ha ido afirmando la certeza de un acuerdo con el Fondo Monetario y aminoran las presiones sobre los mercados, la política se ha convertido en tema prioritario y, de ella, la interna justicialista, donde el jueves vence el plazo para anotar fórmulas presidenciales. Carlos Menem ya anunció la suya con Juan Carlos Romero, y Adolfo Rodríguez Saá lo hará el martes, pero tanto este como Néstor Kirchner esperan que antes de que se cumpla ese plazo se haya producido algún obstáculo judicial que paralice la interna convocada por el consejo justicialista dominado por el ex presidente. José de la Sota está más resignado a lo que ocurra, pero de Duhalde se insiste en que está maniobrando por la reanudación del Congreso Nacional Justicialista -que se halla en un largo cuarto intermedio- para interrumpir las movidas de Menem. No hay sin embargo ninguna señal concreta de esa acción presidencial y, además, el hecho de que Carlos Reutemann presida el máximo cuerpo partidario hace muy difícil pensar que puedan manipularlo.

El aparato
La actitud ambivalente de Rodríguez Saá sobre competir dentro o por fuera del partido es testimonial de su desconfianza en la confrontación con Menem, a quien parece responder mejor el aparato partidario mientras no se demuestre lo contrario. Frente a esa realidad, la alternativa del precandidato puntano es organizar una estructura para su coalición nacional y popular o, como ha dicho su gran rival recordando a Perón, sacar los pies del plato. La tercera variante que algunos analistas consideran, pero que no compartimos aquí, es un acuerdo con Duhalde, quien puede ofrecer el poderoso aparato partidario bonaerense. Un aparato donde no se vio con simpatía la candidatura de Aldo Rico a la gobernación sostenida por Rodríguez Saá. Nada de esto debería ocurrir si, como algunos siguen pensando en el duhaldismo y el peronismo alejado de la dura confrontación, Reutemann desiste de mantenerse ausente de la competencia, renunciando inclusive a la presidencia del Congreso Justicialista.

En otra cosa
Tan pobre es la adhesión de la ciudadanía, los grupos de presión y los factores de poder a la desacreditada competencia política, que los mercados se muestran más inclinados a confiar en los mensajes estimulantes de los portavoces del Fondo Monetario, como si los discursos y promesas electorales promotores de incertidumbre estuvieran lejos de cumplirse. Algunos siguen calificando ese fenómeno de veranito, pero hay ciertos datos, como los de la Bolsa y los depósitos bancarios en recuperación sostenida que requieren mayor reflexión. La semana que termina y la más crítica que se avecina por la evolución de la interna justicialista, no son suficientes, como puede advertirse, para impedir que la city mire para otro lado. (De nuestra Sucursal)

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