02 Mayo 2004 Seguir en 

Pepe Carvalho y su incondicional Biscuter comienzan su último viaje. Premonitoriamente, su creador, Manuel Vázquez Montalbán, quiso que sus dos personajes más conocidos se despidieran de sus lectores con una vuelta al mundo. "Milenio Carvalho I. Rumbo a Kabul" es la primera parte de esta Odisea contemporánea. Y en ella Vázquez Montalbán nos introduce en una deliciosa aventura.
En contraposición con sus relatos anteriores, estos nuevos Holmes y Watson no salen en busca de un criminal. Esta vez, ellos son la presa de la cacería. Acusados por un homicidio, deben abandonar España.
Carvalho tendrá en claro desde el principio que lo suyo no será un viaje de placer. "No somos turistas, somos viajeros", le aclara a Biscuter.
Si hay algo que distingue a Vázquez Montalbán es su conocimiento del mundo. Nos lleva a conocer Europa y Medio Oriente. Así recorremos Génova y su histórico cementerio; pasamos por la plaza de San Pedro para ver al Papa; visitamos Alejandría y la ciudad egipcia de los Muertos; dormimos en pleno desierto del Sinaí; vemos los reflejos del Taj Mahal en distintos horarios y nos bañamos en el Mar Muerto. El dúo, acorde con un viaje en el que debe pasar casi inadvertido, toma las identidades de François Bouvard y Just Pécuchet, personajes de Gustave Flaubert.
Haciendo gala de su prosa ágil, el autor intercala en el viaje sus reflexiones políticas, un humor inteligente, la crítica ideológica, guiños literarios y cinematográficos, sarcasmo, todo acompañado por la sorprendente sabiduría del detective y de su, cuando no, fiel compañero. A pesar de las vicisitudes que deben afrontar (atentados y persecuciones permanentes, intrigas internacionales con espías del Mossad incluidos), no dejan pasar la oportunidad de degustar los platos típicos de cada región, en un festival gastronómico realmente sorprendente.
Carvalho se va despidiendo de sus lectores. "Nunca volveré aquí. Tú, no sé, pero yo sé que nunca volveré", le dice a Biscuter. Nos deja, por supuesto, con la intriga del final. Qué pasará con este caballero detective recién se revelará con el segundo tomo del libro. "Milenio Carvalho II. En las antípodas".
El ganador de los premios Planeta y Nacional de Literatura murió el año pasado en Bangkok. Esperaba con ansias el avión que lo depositaría en España. Tenía el tiempo justo. Había calculado que desde el aeropuerto podía trasladarse directamente hasta la cancha, para ver a su amado Barcelona. No pudo ser. Vázquez Montalbán se fue, y con él, un estilo de escritura que le valió el reconocimiento mundial. Carvalho y Biscuter, de la mano de su creador, ya pasaron a formar parte de la eternidad literaria.(c) LA GACETA
En contraposición con sus relatos anteriores, estos nuevos Holmes y Watson no salen en busca de un criminal. Esta vez, ellos son la presa de la cacería. Acusados por un homicidio, deben abandonar España.
Carvalho tendrá en claro desde el principio que lo suyo no será un viaje de placer. "No somos turistas, somos viajeros", le aclara a Biscuter.
Si hay algo que distingue a Vázquez Montalbán es su conocimiento del mundo. Nos lleva a conocer Europa y Medio Oriente. Así recorremos Génova y su histórico cementerio; pasamos por la plaza de San Pedro para ver al Papa; visitamos Alejandría y la ciudad egipcia de los Muertos; dormimos en pleno desierto del Sinaí; vemos los reflejos del Taj Mahal en distintos horarios y nos bañamos en el Mar Muerto. El dúo, acorde con un viaje en el que debe pasar casi inadvertido, toma las identidades de François Bouvard y Just Pécuchet, personajes de Gustave Flaubert.
Haciendo gala de su prosa ágil, el autor intercala en el viaje sus reflexiones políticas, un humor inteligente, la crítica ideológica, guiños literarios y cinematográficos, sarcasmo, todo acompañado por la sorprendente sabiduría del detective y de su, cuando no, fiel compañero. A pesar de las vicisitudes que deben afrontar (atentados y persecuciones permanentes, intrigas internacionales con espías del Mossad incluidos), no dejan pasar la oportunidad de degustar los platos típicos de cada región, en un festival gastronómico realmente sorprendente.
Carvalho se va despidiendo de sus lectores. "Nunca volveré aquí. Tú, no sé, pero yo sé que nunca volveré", le dice a Biscuter. Nos deja, por supuesto, con la intriga del final. Qué pasará con este caballero detective recién se revelará con el segundo tomo del libro. "Milenio Carvalho II. En las antípodas".
El ganador de los premios Planeta y Nacional de Literatura murió el año pasado en Bangkok. Esperaba con ansias el avión que lo depositaría en España. Tenía el tiempo justo. Había calculado que desde el aeropuerto podía trasladarse directamente hasta la cancha, para ver a su amado Barcelona. No pudo ser. Vázquez Montalbán se fue, y con él, un estilo de escritura que le valió el reconocimiento mundial. Carvalho y Biscuter, de la mano de su creador, ya pasaron a formar parte de la eternidad literaria.(c) LA GACETA







