A pesar de la televisión, el rumor tiene mala fama

Por Federico Abel (Tucumán)

02 Mayo 2004
Director de LA GACETA Literaria, Daniel Alberto Dessein: Carlos Gazzera (1) dice que no comparte mis puntos de vista sobre el libro (2) en que la historiadora Ema Cibotti derriba -con perspicacia- numerosos mitos de la historia argentina. Pero más allá de la hojarasca no da razones precisas que fundamenten su afirmación. Parece haberle molestado el comentario de un periodista de LA GACETA -se lo cita en la crítica- que calificó el ensayo como "interesante compilación de chismes nacionales". Sucede que, más allá de la proliferación de programas televisivos chismosos, el rumor sigue teniendo mala fama. A nadie le gusta que lo asocien con él, ni siquiera cuando, como en el caso de Cibotti, el objetivo sea desentrañar las causas que dieron lugar a determinados chismes mal intencionados, como el supuesto afeminamiento del general Manuel Belgrano. Sorprende, entonces, la molestia de Gazzera cuando es la propia autora la que, en el prólogo del libro, reconoce que "los rumores y las versiones tienen historia y también la hacen". Y su objetivo es el de desenredar la madeja por la que, por ejemplo, se terminó asociando el apellido Sobremonte con la cobardía. ¿O cómo se llama en la Argentina a quien baja los brazos sin enfrentar un problema, cualquiera sea este?
De forma imprecisa, Gazzera también parece imputarme -porque no lo prueba- el haberle pedido a Cibotti que escriba un denso mamotreto de historia. ¡Nada que ver!, como dicen ahora los adolescentes. Simplemente se señaló que la obra, aunque entretenida, interesante e ingeniosa, pierde fuerzas por la cantidad de hechos que se propone enhebrar. Este tratamiento, más propio del periodista (cronica cuanto acontece) que del historiador (explica por qué sucedió determinado hecho), termina conspirando contra el principal objetivo del libro: poner de manifiesto numerosos prejuicios que tanto daño -además de malos entendidos- causaron. Es allí donde los aciertos -bien documentados desde el punto de vista histórico- se mezclan con simples opiniones de la autora, por momentos devenida en editorialista. Pero esta observación, señor Gazzera, no les quita valor ni a la obra ni al esfuerzo de Cibotti para que los argentinos nos interroguemos -y cuestionemos- nuestro pasado. Esto, por cierto, nos ayudaría a saber por qué nos va como nos va.

NOTAS:1) Ver su nota polémica en LA GACETA Literaria del domingo pasado.
2) "Sin espejismos. Versiones, rumores y controversias de la historia argentina", por Emma Cibotti (Aguilar - Buenos Aires).

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