La crisis de los procesos de aprendizaje es cuestión de Estado

Por Nora Lía Jabif

02 Mayo 2004
A los 90 años, Berta Braslavsky, una de las pedagogas más reconocidas de la Argentina, ofrece en "¿Primeras letras o primeras lecturas?" un aporte más que oportuno al debate sobre alfabetización y escritura. Y subrayamos aquello de "oportuno" porque la obra llega en momentos en que las diversas comunidades educativas (ya que no hay una, porque las asimetrías en el mapa del país sobre el tema están a la vista) evalúan el impacto que ha tenido en los jóvenes la Ley Federal de Educación, a diez años de su puesta en práctica.
El nuevo texto de la autora de "La querella de los métodos en la enseñanza de la lectoescritura" es bienvenido por partida doble. Primero, porque sintetiza las diversas posturas y "estados de la cuestión" sobre la alfabetización, desde sus concepciones más tradicionales, las decimonónicas, hasta la actualización del concepto tras la incorporación de las nuevas tecnologías informáticas e internet a los procesos de adquisición de conocimientos. Segundo, porque le acerca al docente elementos pedagógicos y sociológicos para manejar -y enfrentarse con- el cambio de paradigmas en lo que a alfabetización se refiere, repasando los cambios que el concepto ha sufrido a lo largo de la historia. Hay una pregunta que se formula la educadora, y es el hilo que atraviesa todo el libro: "todo enfoque sobre alfabetización temprana debe empezar por preguntarse: ¿quién es este niño? ¿qué experiencias ha tenido?". Lo que repite Braslavsky es que no hay acto educativo aislado de un contexto. "La política afecta a la definición de alfabetización, y a su vez, la definición afecta a la política", afirma la pedagoga, y redobla la apuesta cuando opina que hay una relación estrecha entre las políticas y la currícula del sistema formal y el concepto de alfabetización que se haya aceptado como propio en determinada coyuntura. Entre los diversos interrogantes que formula a lo largo del texto -y ante los cuales va fijando posición-, Braslavsky se adhiere al constructivismo social, que presta atención a las bases culturales y contextuales del desarrollo. En ese marco, confronta el modelo autónomo, que considera la escritura como una variable independiente, frente al modelo ideológico, que concibe el proceso de aprendizaje de la lengua escrita como una práctica cultural que trasciende el objetivo escolar.
Es así como el libro remite constantemente a los problemas que hoy aquejan al sistema educativo argentino, agudizados en provincias estructuralmente pobres como las del NOA y el NEA, y en las cuales se corroboran investigaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que sugieren una estrecha relación entre el nivel de escolaridad de los padres y el fracaso escolar, concebido no ya como una falla individual, sino como una construcción social.
De todos modos, la pedagoga apela a dos anécdotas para recordar que ese déficit no es patrimonio exclusivo de la pobreza: por un lado, cuenta que el 70% de los jóvenes norteamericanos no puede interpretar un editorial del "New York Times"; por el otro, señala que dos investigaciones dirigidas por Ofelia Kovacci demostraron que los alumnos que ingresan a la carrera de Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA) muestran grandes falencias en la producción de la escritura y en la comprensión lectora.
Con estos ejemplos, Braslavsky está marcando que la crisis de los procesos de aprendizaje es -o debería ser- razón de Estado, tanto en los países desarrollados como en los llamados emergentes. Si el diagnóstico es parecido para unos y otros, es probable que la diferencia radique en cómo reacciona cada Estado para revertir los datos dramáticos de fracaso escolar de su población infantil, o la falta de adecuación de los sectores pretendidamente alfabetizados a las necesidades de esta sociedad postindustrial.
Precisamente, otro aporte central del libro de Berta Braslavsky es el concepto de que los procesos de alfabetización no son patrimonio exclusivo de la escuela: son variables que condicionan el desarrollo productivo, cultural y económico -el presente y el futuro- de una comunidad entera. (c) LA GACETA

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