Un sinnúmero de aventuras

Por Arturo Ponsati

02 Mayo 2004
Wilbur Smith nació en Rhodesia del Norte, hoy Zambia, en 1933. Fue educado en la Universidad de Rhodes. A partir de su primer éxito, en 1964, Cuando comen los leones, ha dado a conocer cerca de treinta novelas, todas ellas fruto de su rutina de trabajo estricta y de las exhaustivas investigaciones realizadas durante sus viajes alrededor del mundo. Las ventas de sus libros, traducidos ya a veintiséis idiomas, superan los ochenta millones de ejemplares. La ruta de los vengadores es la segunda y última parte de una historia que tiene su comienzo en Horizonte azul. Valga entonces como advertencia que los dos volúmenes (en toda otra latitud, al parecer, tan sólo uno) componen una misma obra, objeto del presente comentario.
Han transcurrido veinticinco años desde El monzón, y los ingleses Tom y Dorian Courtney (El juramento), ya en la madurez de sus vidas y tras superar innumerables peripecias, han decidido asentarse y ejercer el comercio en el Cabo de Nueva Esperanza, al suroeste de la actual República de Sudáfrica, colonia por ese entonces (S. XVIII temprano) bajo la égida de la Compañía Holandesa Unida de las Indias Orientales. Los días transcurren pacíficamente hasta que Jim Courtney, vigoroso y joven hijo de Tom, mientras aprovisiona a un buque cárcel holandés que transitoriamente fondea en esas aguas, advierte la presencia de una hermosa, aunque injustamente encarcelada prisionera de nombre Louisa. Su rescate, por parte del bravo muchacho, obligará al dúo a emprender la huida hacia el corazón del continente africano; asimismo, la animosidad generada a raíz del incidente y la desmedida codicia de los funcionarios de la compañía, movilizarán al resto de los Courtney hacia una travesía marítima en búsqueda de parajes menos hostiles. Luego de reunir a la familia nuevamente, el destino unirá también a los actuales y a los viejos enemigos de Dorian y Tom, quienes deberán enfrentar los peligros humanos y naturales que el salvaje pero, por ese entonces, cosmopolita continente les depara.Con magistrales dotes narrativas el autor cuenta un sinnúmero de aventuras fascinantes e inimaginables, al tiempo que hace descripciones amenas de la geografía, la historia y la cultura de los pueblos autóctonos, que deleitan al lector y le descubren el alma del Africa meridional de ese tiempo. Un universo poblado por violentas tribus aborígenes; las ambiciosas compañías coloniales europeas; el comienzo de la explotación desmedida de los recursos naturales; el comercio desarrollado a lo largo de los puertos del Indico, especialmente entre los del Mar Arábigo y la costa india de Coromandel; una lucha naval por la defensa de Muscat y la formidable batalla final del relato, son sólo algunas de las múltiples facetas que presenta esta excitante novela de peligro, coraje y suspenso, relatada por un experto en materia de aventuras. (c) LA GACETA

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