21 Abril 2004 Seguir en 

La infertilidad masculina parecía haber hallado su gran solución hace unos 12 años, cuando comenzó a usarse el método ICSI (Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides). Sin embargo, la experiencia indica que en ciertos casos existe el riesgo de generar ?embriones caóticos?, con múltiples anomalías genéticas, que debería evaluarse mediante un diagnóstico genético preimplante.
La recomendación fue realizada por expertos durante el simposio"La Andrología y el Andrólogo en la era Post-tecnología de la Reproducción Asistida. Aspectos Clínicos, Genéticos y Moleculares", organizada por el Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción (CEGyR) y Serono Symposia International.
Gran cambio en una década
El doctor Santiago Brugo Olmedo, director médico de CEGYR, explicó que "en el año 93 se inventó el ICSI y parecía que la infertilidad masculina estaba resuelta para siempre". Este método, considerado de ?alta complejidad?, consiste en la microinyección de espermatozoides -recuperados del eyaculado o directamente del testículo- dentro del ovocito. Previamente, a la mujer se le realiza una estimulación ovárica y se aspiran los óvulos por vía ecográfica transvaginal. Los embriones son transferidos al útero a las 48 a 72 horas, de forma ambulatoria e indolora. "Con el paso de los años, se ha ido descubriendo que el ICSI no es la solución para todos: algunos pocos hombres no tienen ninguna posibilidad de fabricar espermatozoides, en cuyo caso tal método no sirve. Pero además, en otros casos se observa que cuando hay enfermedad muy severa en el varón, aunque todavía conserva los espermatozoides, puede suceder que los embriones provenientes de ese tipo de espermatozoides tengan anomalías genéticas severas, llamadas ?embriones caóticos?. Cada célula presenta un defecto genético diferente".
Diagnóstico genético
"Lo que se está buscando, en la actualidad, es diagnosticarlos, ya que si se implantan, hay aborto o un chico con múltiples malformaciones. El embrión parece normal al microscopio. Por ello se indica la necesidad de hacer técnicas de diagnóstico ultrasofisticadas como el diagnóstico genético embrionario antes del implante. Es decir, no la punción del líquido amniótico de la mujer embarazada, sino el estudio del embrión antes de ser colocado en el útero para conocer su estado genético", recomendó el especialista. El Diagnóstico Genético antes del implante (PGD, por sus siglas en inglés) es una práctica permite establecer el diagnóstico genético de células y embriones. El estudio molecular a través de la técnica FISH (Hibridación In Situ Fluorescente) permite detectar enfermedades genéticas específicas con anterioridad a la implantación de los embriones.
Pronto ensayarán en seres humanos
"Se está evaluando la posibilidad de hacer transplante de células madres de espermatozoides (?espermatogonias?) a hombres estériles, provenientes de un donante o propias. Hasta ahora se ha logrado en ratones y en monos, pero confiamos en que en un breve plazo podremos realizar este proceso en humanos, aunque todavía está en fase de experimentación", dijo el doctor Brugo Olmedo.
Esta técnica permitiría cambiar la vida de los miles de hombres que en la actualidad deben recurrir a la congelación de semen o donación para inseminar a sus mujeres y así poder concebir un hijo. "Muchos hombres jóvenes tienen cáncer con altísima probabilidad de sobrevida, pero como deben recurrir a quimioterapia y radioterapia, se quedan sin espermatozoides y sin posibilidad futura de fabricarlos. La nueva técnica consiste en hacer una biopsia de testículo, extraer espermatogonias, congelarlas y, cuando el paciente se cura, trasplantárselas para que vuelva a producir sus propios espermatozoides. En este caso, la genética sería la del propio paciente, que recuperaría su fertilidad por completo", señaló el experto.
Además existe otro caso, "el paciente que tuvo algún problema y no tiene espermatozoides. Con el mismo procedimiento, pero gracias a espermatogonias donadas, comenzaría a fabricar espermatozoides. Si bien en este caso la genética sería la del donante, se evitarían los tratamientos que en la actualidad se hacen a la mujer (inseminaciones, estimulaciones ováricas, etc.)", comentó el médico.
El tejido podría ser de algún donante
El doctor Brugo Olmedo refirió que "hace tiempo se sabía que las células madre de los espermatozoides son unas células redondas llamadas espermatogonias. Lo que no se sabía -y se conoce hace unos pocos años-, es que estas células, que están dentro del testículo, son capaces de ser aisladas y transplantadas a otro testículo (que por algún motivo no tiene células madre y, por ende, no tiene espermatozoides). Al transplantarse, se adaptan perfectamente y comienzan a multiplicarse y a transformarse en espermatozoides, de manera tal que la persona que recibe estas espermatogonias comienza después a fabricar sus propios espermatozoides, con la aclaración de que el ADN, la carga genética de esos espermatozoides, aunque son producidos y eyaculados por él mismo, es proveniente del donante".
En un artículo publicado en Human Reproduction el pasado año, se mostraba por primera vez que era posible la reproducción empleando células madre congeladas, aunque los resultados se obtuvieron sólo en roedores. Para el estudio, se extrajeron células madre de los testículos de ratones fértiles, se congeló el tejido y luego se descongeló y reconstituyó las células madre. Luego, las células madre se inyectaron en los testículos de los animales. De los animales jóvenes con esterilidad congénita, la mitad tuvo crías en un período de entre 72 y 190 días. Y sería efectivo a largo plazo: mantuvieron la fertilidad recuperada al menos 228 días después del trasplante, aunque en adultos los resultados fueron menos alentadores.
Cuando el hijo esperado no llega
Una pareja tiene dificultades para concebir tras un año de intentarlo con relaciones frecuentes y no se ha producido el embarazo. Una de cada seis parejas es infértil: un 30% por algún problema en la mujer, otro 30% por algún problema en el hombre, un 30% a causas en ambos miembros; en el 10% restante, la esterilidad puede ser sin causa aparente.En el caso del "factor masculino", es decir, las alteraciones en la cantidad y/o calidad de los espermatozoides, las causas no siempre pueden determinarse con total precisión, pero entre las más frecuentes se encuentran el varicocele, criptorquidia, paperas, afecciones venéreas, infecciones, trastornos genéticos y consecuencias del tabaco, drogas, algunas medicaciones, cáncer testicular (aunque es relativamente infrecuente y curable si se descubre a tiempo) y terapias oncológicas (radioterapia y quimioterapia).
La radioterapia, cuando se administra en un área que incluya los testículos, puede reducir tanto el número de espermatozoides como la capacidad de fecundación de éstos. La quimioterapia, por su parte, puede disminuir el número de espermatozoides, reducir su capacidad de movimiento o causar otras anormalidades que produzcan esterilidad temporal o permanente. El tratamiento varía según su severidad, los factores involucrados, la edad de la mujer y el tiempo de esterilidad. Generalmente se propone corrección quirúrgica para el varicocele, tratamiento médico de los trastornos infecciosos o endocrinológicos o la aplicación de alguna técnica de reproducción asistida.
La recomendación fue realizada por expertos durante el simposio"La Andrología y el Andrólogo en la era Post-tecnología de la Reproducción Asistida. Aspectos Clínicos, Genéticos y Moleculares", organizada por el Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción (CEGyR) y Serono Symposia International.
Gran cambio en una década
El doctor Santiago Brugo Olmedo, director médico de CEGYR, explicó que "en el año 93 se inventó el ICSI y parecía que la infertilidad masculina estaba resuelta para siempre". Este método, considerado de ?alta complejidad?, consiste en la microinyección de espermatozoides -recuperados del eyaculado o directamente del testículo- dentro del ovocito. Previamente, a la mujer se le realiza una estimulación ovárica y se aspiran los óvulos por vía ecográfica transvaginal. Los embriones son transferidos al útero a las 48 a 72 horas, de forma ambulatoria e indolora. "Con el paso de los años, se ha ido descubriendo que el ICSI no es la solución para todos: algunos pocos hombres no tienen ninguna posibilidad de fabricar espermatozoides, en cuyo caso tal método no sirve. Pero además, en otros casos se observa que cuando hay enfermedad muy severa en el varón, aunque todavía conserva los espermatozoides, puede suceder que los embriones provenientes de ese tipo de espermatozoides tengan anomalías genéticas severas, llamadas ?embriones caóticos?. Cada célula presenta un defecto genético diferente".
Diagnóstico genético
"Lo que se está buscando, en la actualidad, es diagnosticarlos, ya que si se implantan, hay aborto o un chico con múltiples malformaciones. El embrión parece normal al microscopio. Por ello se indica la necesidad de hacer técnicas de diagnóstico ultrasofisticadas como el diagnóstico genético embrionario antes del implante. Es decir, no la punción del líquido amniótico de la mujer embarazada, sino el estudio del embrión antes de ser colocado en el útero para conocer su estado genético", recomendó el especialista. El Diagnóstico Genético antes del implante (PGD, por sus siglas en inglés) es una práctica permite establecer el diagnóstico genético de células y embriones. El estudio molecular a través de la técnica FISH (Hibridación In Situ Fluorescente) permite detectar enfermedades genéticas específicas con anterioridad a la implantación de los embriones.
"Se está evaluando la posibilidad de hacer transplante de células madres de espermatozoides (?espermatogonias?) a hombres estériles, provenientes de un donante o propias. Hasta ahora se ha logrado en ratones y en monos, pero confiamos en que en un breve plazo podremos realizar este proceso en humanos, aunque todavía está en fase de experimentación", dijo el doctor Brugo Olmedo.
Esta técnica permitiría cambiar la vida de los miles de hombres que en la actualidad deben recurrir a la congelación de semen o donación para inseminar a sus mujeres y así poder concebir un hijo. "Muchos hombres jóvenes tienen cáncer con altísima probabilidad de sobrevida, pero como deben recurrir a quimioterapia y radioterapia, se quedan sin espermatozoides y sin posibilidad futura de fabricarlos. La nueva técnica consiste en hacer una biopsia de testículo, extraer espermatogonias, congelarlas y, cuando el paciente se cura, trasplantárselas para que vuelva a producir sus propios espermatozoides. En este caso, la genética sería la del propio paciente, que recuperaría su fertilidad por completo", señaló el experto.
Además existe otro caso, "el paciente que tuvo algún problema y no tiene espermatozoides. Con el mismo procedimiento, pero gracias a espermatogonias donadas, comenzaría a fabricar espermatozoides. Si bien en este caso la genética sería la del donante, se evitarían los tratamientos que en la actualidad se hacen a la mujer (inseminaciones, estimulaciones ováricas, etc.)", comentó el médico.
El doctor Brugo Olmedo refirió que "hace tiempo se sabía que las células madre de los espermatozoides son unas células redondas llamadas espermatogonias. Lo que no se sabía -y se conoce hace unos pocos años-, es que estas células, que están dentro del testículo, son capaces de ser aisladas y transplantadas a otro testículo (que por algún motivo no tiene células madre y, por ende, no tiene espermatozoides). Al transplantarse, se adaptan perfectamente y comienzan a multiplicarse y a transformarse en espermatozoides, de manera tal que la persona que recibe estas espermatogonias comienza después a fabricar sus propios espermatozoides, con la aclaración de que el ADN, la carga genética de esos espermatozoides, aunque son producidos y eyaculados por él mismo, es proveniente del donante".
En un artículo publicado en Human Reproduction el pasado año, se mostraba por primera vez que era posible la reproducción empleando células madre congeladas, aunque los resultados se obtuvieron sólo en roedores. Para el estudio, se extrajeron células madre de los testículos de ratones fértiles, se congeló el tejido y luego se descongeló y reconstituyó las células madre. Luego, las células madre se inyectaron en los testículos de los animales. De los animales jóvenes con esterilidad congénita, la mitad tuvo crías en un período de entre 72 y 190 días. Y sería efectivo a largo plazo: mantuvieron la fertilidad recuperada al menos 228 días después del trasplante, aunque en adultos los resultados fueron menos alentadores.
Una pareja tiene dificultades para concebir tras un año de intentarlo con relaciones frecuentes y no se ha producido el embarazo. Una de cada seis parejas es infértil: un 30% por algún problema en la mujer, otro 30% por algún problema en el hombre, un 30% a causas en ambos miembros; en el 10% restante, la esterilidad puede ser sin causa aparente.En el caso del "factor masculino", es decir, las alteraciones en la cantidad y/o calidad de los espermatozoides, las causas no siempre pueden determinarse con total precisión, pero entre las más frecuentes se encuentran el varicocele, criptorquidia, paperas, afecciones venéreas, infecciones, trastornos genéticos y consecuencias del tabaco, drogas, algunas medicaciones, cáncer testicular (aunque es relativamente infrecuente y curable si se descubre a tiempo) y terapias oncológicas (radioterapia y quimioterapia).
La radioterapia, cuando se administra en un área que incluya los testículos, puede reducir tanto el número de espermatozoides como la capacidad de fecundación de éstos. La quimioterapia, por su parte, puede disminuir el número de espermatozoides, reducir su capacidad de movimiento o causar otras anormalidades que produzcan esterilidad temporal o permanente. El tratamiento varía según su severidad, los factores involucrados, la edad de la mujer y el tiempo de esterilidad. Generalmente se propone corrección quirúrgica para el varicocele, tratamiento médico de los trastornos infecciosos o endocrinológicos o la aplicación de alguna técnica de reproducción asistida.
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