Hay esperanzas y soluciones para los abortos espontáneos

La interrupción de la gestación puede tener origen genético

14 Abril 2004
La noticia de un embarazo deseado provoca gran alegría en los futuros padres y en el entorno familiar y social. Sin embargo, en ocasiones, este sentimiento se ve empañado por pérdidas que derivan en un aborto espontáneo. Tal situación es frecuente, ya que se produce en cerca del 20 % de las mujeres en las que se diagnosticó embarazo clínico, es decir, aquel en el que se detecta la existencia de un saco gestacional por ultrasonido.
Este desenlace genera un gran dolor psíquico en la pareja, quienes en pocos días viven sentimientos tan contrapuestos como la alegría, la tristeza, la culpa y hasta depresión.
"Los cambios de carácter y de estados de ánimo son absolutamente normales y esperables en estos casos. Es importante que no los gane la inseguridad y que puedan superar la angustia para volver a intentarlo", sostuvo el doctor Gabriel Fiszbajn, especialista en reproducción humana y director asociado del Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción (CEGyR) de Buenos Aires.
La angustia se vuelve más intensa en aquellas parejas que han tenido abortos recurrentes, es decir, cuando esta dolorosa experiencia se repite entre dos y tres veces. En estos casos, los especialistas recomiendan la realización de estudios para identificar las causas que impiden el desarrollo de la gestación.
"Muchas mujeres que han tenido abortos recurrentes sufren por dudar de la posibilidad de tener un hijo alguna vez. Pero hay una noticia alentadora: la tasa de éxito con tratamientos es alta, sobre todo en cierto tipo de anomalías hormonales y uterinas", explicó Fiszbajn.
Entre un 50 y un 60% de las pérdidas durante el primer trimestre del embarazo se deben a defectos genéticos. Los más frecuentes están determinados por un número anormal de cromosomas o por una estructura deficiente de las estructuras que contienen el material hereditario. Para determinar si existe una causa genética de la pérdida recurrente, los médicos pueden indicar la realización de un cariotipo de ambos padres, un estudio que arroja la cantidad y morfología de los cromosomas de cada uno de ellos. (Especial)

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