14 Abril 2004 Seguir en 

En la Argentina existen aproximadamente entre 120.000 y 160.000 diabéticos tipo 1, y casi 800.000 diabéticos tipo 2. Debido a que la hiperglucemia leve o moderada no produce síntomas, se calcula que entre 600.000 y 800.000 pacientes diabéticos tipo 2 padecen la enfermedad y no lo saben. Por ello es necesario realizar controles a la población más expuesta: obesos, familiares de diabéticos, hipertensos y sedentarios, de modo de prevenir la patología y sus complicaciones. Entre estas se halla el pie diabético.
El diabético tiene que tratarse para evitar serias complicaciones
La diabetes mellitus es una enfermedad generalmente de origen hereditario. Se caracteriza por el alto nivel de azúcar en sangre, y si este índice no se corrige en la persona afectada, tiende a producir complicaciones agudas, como la cetoacidosis diabética (aumento de acidez en la sangre) que puede llevar a la muerte; o generar complicaciones crónicas, como la retinopatía diabética (que perturba la visión y puede derivar en la ceguera); la nefropatía diabética (que afecta seriamente los riñones); y la neuropatía diabética, que causa el pie diabético, la impotencia y los problemas cardiovasculares.
Otras complicaciones que no son propias de la diabetes, como el infarto de miocardio y los accidentes cerebrovasculares, son más frecuentes en los diabéticos que en las personas que no sufren la enfermedad.
No se cura, pero se trata
La diabetes es una patología crónica que no tiene cura, al menos hasta ahora, pero sí tratamientos que dan muy buenos resultados si el paciente lo respeta a pie juntillas. Una persona afectada puede llevar una vida prácticamente normal, tanto en cantidad como en calidad.
Al tratarse de una enfermedad crónica, genera algunas limitaciones y origina algunas preocupaciones. Pero los médicos especialistas consideran que vale la pena señalar que las limitaciones y las preocupaciones en el área de la alimentación se deben a que el paciente debe evitar el sobrepeso, la obesidad, la ingesta de grasas saturadas y azúcares, y tratar de consumir bastantes alimentos con fibras. En realidad, esta es la dieta que debería llevar cualquier persona, aunque esté sana.
La diabetes se presenta cuando el organismo trata de usar el azúcar en la sangre (glucemia) para obtener energía, pero no lo logra porque el páncreas no produce insulina, o lo hace en cantidad insuficiente o porque le es imposible aprovecharla. Para que la glucosa pueda ser utilizada como fuente de energía o ser almacenada para usarla posteriormente, es necesaria la presencia de insulina. Esta hormona que produce el páncreas ayuda a la glucosa a ingresar al interior de las células, y sin ella el organismo no puede usar los alimentos que ingiere. La falta de producción de insulina o la incapacidad del organismo para usarla lleva a la clasificación de la diabetes, pero los dos grandes grupos son:
Diabetes tipo 1: es la conocida como insulinodependiente o juvenil. Se debe a una destrucción autoinmune de las células beta del páncreas, y éste no produce insulina o lo hace en forma escasa. Los pacientes tienen peso normal o a veces inferior a lo normal. Quienes la padecen deben aplicarse insulina diariamente, respetar un plan alimentario adecuado, hacer ejercicios físicos y controles de laboratorio. Un valor elevado de e azúcar, superior a los 250 mg más el déficit absoluto de insulina puede llevar al enfermo a una situación de emergencia. De ahí que el diabético tipo 1 necesite un control médico permanente.
Diabetes tipo 2: es la no insulinodependiente o del adulto. Se presenta generalmente después de los 40 años y la mayoría de las veces se asocia con la obesidad. El páncreas produce insulina insuficiente y el organismo no puede utilizarla correctamente. esta forma se trata con un plan de alimentación, y el uso de medicamentos llamados hipoglucemiantes orales. También requiere un programa de actividad física y el autocontrol de la glucemia.
Bajar de peso es lo primero que debe hacer el enfermo
Expertos en salud han advertido acerca de una epidemia global de diabetes, causada por el aumento de gente con sobrepeso y obesidad. Actualmente, la Federación Internacional de la Diabetes considera que hay 177 millones de personas en todo el mundo con diabetes tipo 2.
Si la tendencia continúa, se estima que el número de afectados se duplicará en los próximos 25 años, según la Organización Mundial de la Salud. Más del 90% de las personas con diabetes tipo 2 padecen obesidad o sobrepeso. Los profesionales de la salud sostienen que bajar de peso es el primer paso clave para tratar la enfermedad. Sin embargo, esto es habitualmente más difícil de lograr en personas con diabetes ya que la progresión natural de la enfermedad y la medicación antidiabética suelen causar aumento de peso.
En este sentido, los resultados de un nuevo estudio demostraron que en personas obesas o con sobrepeso, a quienes recientemente le diagnosticaron diabetes tipo 2 (y que no habían sido tratadas antes), que la droga orlistat -usada para bajar de peso-mejora significativamente el control glucémico y redujo el doble de peso en los pacientes que la tomaron, con respecto a quienes no les fue administrada.
Otros estudios clínicos, cuyos resultados acaban de ser revelados, mostraron que la droga reductora del colesterol atorvastatina tiene beneficios protectores en pacientes con hipertensión arterial, en diabéticos y con antecedentes previos de enfermedad cardiovascular.
El apoyo familiar es vital en la atención del adolescente
La diabetes en la adolescencia puede ser la continuación de la enfermedad diagnosticada en la infancia, o bien aparecer en este momento de la vida. La presentación de la enfermedad, el diagnóstico y el control de afección no difieren de la diabetes en la infancia. En la adolescencia, el organismo está en constante cambio y crecimiento, entonces, los requerimientos de insulina y las calorías de la dieta aumentan. La dieta debe contemplar un incremento de las calorías y de las proteínas. La distribución de las comidas y las colaciones deben adaptarse a la actividad de cada púber.
La práctica de ejercicio mejora los niveles de glucosa en sangre y la dieta debe planificarse de acuerdo a la actividad física, y los momentos de mayor ingesta antes deben ser antes del ejercicio físico. Probablemente en esta etapa de la vida el factor psicológico es el que más importancia adquiere. Es habitual que se manifieste rebeldía en el adolescente diabético, lo cual puede conducir a un abandono del tratamiento con consecuencias a veces fatales. En otros casos, cuando la enfermedad fue diagnosticada en la infancia ya existe un acostumbramiento, y la aceptación del tratamiento es diferente. Para lograr un tratamiento y un control exitoso de la afección es fundamental la buena relación médico-paciente y la colaboración familiar.
EL DIAGNOSTICO PRECOZ
MUCHOS DESCONOCEN SU MAL
Al ser la diabetes una enfermedad por lo general sin síntomas (salvo el incremento del apetito, de la sed y de la frecuencia de la emisión de orina), muchas personas no saben que la padecen. De ahí que la detección precoz sea muy importante, porque se evitan todas las complicaciones crónicas que puede generar si no es tratada a tiempo y correctamente. Las personas con factores de riesgo son las que tienen antecedentes familiares, las obesas o con sobrepeso, las hipertensas; las mamás que dan a luz niños con más de cuatro kilos de peso al nacer. Los métodos de detección son inocuos y de bajo costo, y los beneficios que reporta no tienen precio, en comparación con los altos costos que significa tratar las complicaciones propias de la enfermedad.
HIPOGLUCEMIANTES E INSULINAS
BATERIA FARMACOLOGICA
En los tratamientos para la diabetes hubo grandes avances, con nuevos productos (hipoglucemiantes orales) y técnicas que pueden cambiar la evolución de la enfermedad. Algunas de dosis múltiples y otras de dosis única, como la glimepirida (que mejora la adhesión del paciente) y la repaglinida, que brindan un óptimo control de la patología cuando el paciente adhiere a la terapia y adopta un nuevo estilo de vida, donde el sobrepeso y el sedentarismo no tienen cabida. Pero sí debe estar presente una vida sana, con actividad física incluida.
Además existen varios tipos de insulina (para diabéticos tipo 1):
De acción ultrarrápida (puede ser aplicada inmediatamente antes de las comidas y es la que más se aproxima al estado normal de las insulinas liberadas después de las comidas).
De acción rápida (debe ser suministrada con las comidas que contengan carbohidratos).
De acción intermedia (tarda cerca de una hora y media en iniciar su efecto, y su máxima acción se produce entre las 4 y 12 horas después de la inyección, y alrededor de las 24 horas es totalmente absorbida)
Finalmente está la insulina de acción prolongada.
El autocontrol es imprescindible
Los diabéticos tipo 1 y tipo 2 deben medirse el azúcar en sangre.La cantidad de veces y a qué hora deben controlarse por día lo determinará el médico. Por el general, el diabético tipo 1 o insulinodependiente tiene que chequearse la glucemia al menos dos veces por día: en ayunas y antes de la cena. Aunque lo ideal es que que se controlen más veces. Lo necesitan quienes se aplican tres o más inyecciones de insulina diariamente. También deben controlarse las diabéticas embarazadas y las mujeres que adquieren la patología durante la gestación.
Se pueden usar tiras reactivas
Antes que nada, la persona debe lavarse bien las manos con agua y jabón, y limpiarse un dedo con alcohol y dejarlo secar. Luego pincharlo con una aguja estéril para obtener una gota de sangre. Luego seguir las instrucciones que trae cada tira reactiva. Estas traen un espacio donde se coloca la gota de sangre, y después de unos minutos ese espacio toma un color. Este debe compararse con los colores que trae el envase de cada tira reactiva, y fijarse en cuál coincide para conocer el nivel de azúcar que se tiene. Es la forma más común de control en el hogar.
Una medición práctica y exacta
El uso de las tiras reactivas, para la mayoría, resulta el método más económico para medir el azúcar. Pero no todos los pacientes distinguen bien los colores, o pueden existir dudas respecto a cuál de los colores del envase se parece el resultado. Tal problema puede ser resuelto de manera eficaz y segura con los glucómetros, que miden con exactitud el valor del azúcar en sangre. Hay de distintas marcas y cada uno usa sus propias tiras para el control. Es necesario pinchar un dedo y se emplea una sola gota pequeña de sangre para obtener el resultado.
Hay que anotar los resultados
Las mediciones que se haga el paciente por día deben volcarse en un cuadernillo, ya que esta información será útil para el paciente como para el médico. Se debe poner la fecha y la hora de cada control, la dosis de insulina que se administra y qué tipo de medicamentos está tomando. También es necesario anotar situaciones especiales, como los cambios en la alimentación, la práctica de alguna actividad física, si se sufre otro problema de salud. Si el nivel de azúcar es superior a 250mg/dl, hay que controlar la cetona en la orina con tiras reactivas especiales.
Las causas de la diabetes
Existe una predisposición hereditaria, que se observa más en el diabético tipo 2 que en el tipo 1. Pero además, existen factores que coadyuvan a la aparición de la enfermedad. Ellos son:
El sobrepeso o la obesidad
El embarazo
Infecciones virales (asociadas con la diabetes tipo 1)
Algunos medicamentos
Accidentes, enfermedades graves, operaciones.
Situaciones de estrés emocional muy fuerte (la muerte de un familiar directo, por ejemplo)
La diabetes mellitus es una enfermedad generalmente de origen hereditario. Se caracteriza por el alto nivel de azúcar en sangre, y si este índice no se corrige en la persona afectada, tiende a producir complicaciones agudas, como la cetoacidosis diabética (aumento de acidez en la sangre) que puede llevar a la muerte; o generar complicaciones crónicas, como la retinopatía diabética (que perturba la visión y puede derivar en la ceguera); la nefropatía diabética (que afecta seriamente los riñones); y la neuropatía diabética, que causa el pie diabético, la impotencia y los problemas cardiovasculares.
Otras complicaciones que no son propias de la diabetes, como el infarto de miocardio y los accidentes cerebrovasculares, son más frecuentes en los diabéticos que en las personas que no sufren la enfermedad.
No se cura, pero se trata
La diabetes es una patología crónica que no tiene cura, al menos hasta ahora, pero sí tratamientos que dan muy buenos resultados si el paciente lo respeta a pie juntillas. Una persona afectada puede llevar una vida prácticamente normal, tanto en cantidad como en calidad.
Al tratarse de una enfermedad crónica, genera algunas limitaciones y origina algunas preocupaciones. Pero los médicos especialistas consideran que vale la pena señalar que las limitaciones y las preocupaciones en el área de la alimentación se deben a que el paciente debe evitar el sobrepeso, la obesidad, la ingesta de grasas saturadas y azúcares, y tratar de consumir bastantes alimentos con fibras. En realidad, esta es la dieta que debería llevar cualquier persona, aunque esté sana.
La diabetes se presenta cuando el organismo trata de usar el azúcar en la sangre (glucemia) para obtener energía, pero no lo logra porque el páncreas no produce insulina, o lo hace en cantidad insuficiente o porque le es imposible aprovecharla. Para que la glucosa pueda ser utilizada como fuente de energía o ser almacenada para usarla posteriormente, es necesaria la presencia de insulina. Esta hormona que produce el páncreas ayuda a la glucosa a ingresar al interior de las células, y sin ella el organismo no puede usar los alimentos que ingiere. La falta de producción de insulina o la incapacidad del organismo para usarla lleva a la clasificación de la diabetes, pero los dos grandes grupos son:
Diabetes tipo 1: es la conocida como insulinodependiente o juvenil. Se debe a una destrucción autoinmune de las células beta del páncreas, y éste no produce insulina o lo hace en forma escasa. Los pacientes tienen peso normal o a veces inferior a lo normal. Quienes la padecen deben aplicarse insulina diariamente, respetar un plan alimentario adecuado, hacer ejercicios físicos y controles de laboratorio. Un valor elevado de e azúcar, superior a los 250 mg más el déficit absoluto de insulina puede llevar al enfermo a una situación de emergencia. De ahí que el diabético tipo 1 necesite un control médico permanente.
Diabetes tipo 2: es la no insulinodependiente o del adulto. Se presenta generalmente después de los 40 años y la mayoría de las veces se asocia con la obesidad. El páncreas produce insulina insuficiente y el organismo no puede utilizarla correctamente. esta forma se trata con un plan de alimentación, y el uso de medicamentos llamados hipoglucemiantes orales. También requiere un programa de actividad física y el autocontrol de la glucemia.
Expertos en salud han advertido acerca de una epidemia global de diabetes, causada por el aumento de gente con sobrepeso y obesidad. Actualmente, la Federación Internacional de la Diabetes considera que hay 177 millones de personas en todo el mundo con diabetes tipo 2.
Si la tendencia continúa, se estima que el número de afectados se duplicará en los próximos 25 años, según la Organización Mundial de la Salud. Más del 90% de las personas con diabetes tipo 2 padecen obesidad o sobrepeso. Los profesionales de la salud sostienen que bajar de peso es el primer paso clave para tratar la enfermedad. Sin embargo, esto es habitualmente más difícil de lograr en personas con diabetes ya que la progresión natural de la enfermedad y la medicación antidiabética suelen causar aumento de peso.
En este sentido, los resultados de un nuevo estudio demostraron que en personas obesas o con sobrepeso, a quienes recientemente le diagnosticaron diabetes tipo 2 (y que no habían sido tratadas antes), que la droga orlistat -usada para bajar de peso-mejora significativamente el control glucémico y redujo el doble de peso en los pacientes que la tomaron, con respecto a quienes no les fue administrada.
Otros estudios clínicos, cuyos resultados acaban de ser revelados, mostraron que la droga reductora del colesterol atorvastatina tiene beneficios protectores en pacientes con hipertensión arterial, en diabéticos y con antecedentes previos de enfermedad cardiovascular.
La diabetes en la adolescencia puede ser la continuación de la enfermedad diagnosticada en la infancia, o bien aparecer en este momento de la vida. La presentación de la enfermedad, el diagnóstico y el control de afección no difieren de la diabetes en la infancia. En la adolescencia, el organismo está en constante cambio y crecimiento, entonces, los requerimientos de insulina y las calorías de la dieta aumentan. La dieta debe contemplar un incremento de las calorías y de las proteínas. La distribución de las comidas y las colaciones deben adaptarse a la actividad de cada púber.
La práctica de ejercicio mejora los niveles de glucosa en sangre y la dieta debe planificarse de acuerdo a la actividad física, y los momentos de mayor ingesta antes deben ser antes del ejercicio físico. Probablemente en esta etapa de la vida el factor psicológico es el que más importancia adquiere. Es habitual que se manifieste rebeldía en el adolescente diabético, lo cual puede conducir a un abandono del tratamiento con consecuencias a veces fatales. En otros casos, cuando la enfermedad fue diagnosticada en la infancia ya existe un acostumbramiento, y la aceptación del tratamiento es diferente. Para lograr un tratamiento y un control exitoso de la afección es fundamental la buena relación médico-paciente y la colaboración familiar.
EL DIAGNOSTICO PRECOZ
MUCHOS DESCONOCEN SU MAL
Al ser la diabetes una enfermedad por lo general sin síntomas (salvo el incremento del apetito, de la sed y de la frecuencia de la emisión de orina), muchas personas no saben que la padecen. De ahí que la detección precoz sea muy importante, porque se evitan todas las complicaciones crónicas que puede generar si no es tratada a tiempo y correctamente. Las personas con factores de riesgo son las que tienen antecedentes familiares, las obesas o con sobrepeso, las hipertensas; las mamás que dan a luz niños con más de cuatro kilos de peso al nacer. Los métodos de detección son inocuos y de bajo costo, y los beneficios que reporta no tienen precio, en comparación con los altos costos que significa tratar las complicaciones propias de la enfermedad.
HIPOGLUCEMIANTES E INSULINAS
BATERIA FARMACOLOGICA
En los tratamientos para la diabetes hubo grandes avances, con nuevos productos (hipoglucemiantes orales) y técnicas que pueden cambiar la evolución de la enfermedad. Algunas de dosis múltiples y otras de dosis única, como la glimepirida (que mejora la adhesión del paciente) y la repaglinida, que brindan un óptimo control de la patología cuando el paciente adhiere a la terapia y adopta un nuevo estilo de vida, donde el sobrepeso y el sedentarismo no tienen cabida. Pero sí debe estar presente una vida sana, con actividad física incluida.
Además existen varios tipos de insulina (para diabéticos tipo 1):
De acción ultrarrápida (puede ser aplicada inmediatamente antes de las comidas y es la que más se aproxima al estado normal de las insulinas liberadas después de las comidas).
De acción rápida (debe ser suministrada con las comidas que contengan carbohidratos).
De acción intermedia (tarda cerca de una hora y media en iniciar su efecto, y su máxima acción se produce entre las 4 y 12 horas después de la inyección, y alrededor de las 24 horas es totalmente absorbida)
Finalmente está la insulina de acción prolongada.
El autocontrol es imprescindible
Los diabéticos tipo 1 y tipo 2 deben medirse el azúcar en sangre.La cantidad de veces y a qué hora deben controlarse por día lo determinará el médico. Por el general, el diabético tipo 1 o insulinodependiente tiene que chequearse la glucemia al menos dos veces por día: en ayunas y antes de la cena. Aunque lo ideal es que que se controlen más veces. Lo necesitan quienes se aplican tres o más inyecciones de insulina diariamente. También deben controlarse las diabéticas embarazadas y las mujeres que adquieren la patología durante la gestación.
Se pueden usar tiras reactivas
Antes que nada, la persona debe lavarse bien las manos con agua y jabón, y limpiarse un dedo con alcohol y dejarlo secar. Luego pincharlo con una aguja estéril para obtener una gota de sangre. Luego seguir las instrucciones que trae cada tira reactiva. Estas traen un espacio donde se coloca la gota de sangre, y después de unos minutos ese espacio toma un color. Este debe compararse con los colores que trae el envase de cada tira reactiva, y fijarse en cuál coincide para conocer el nivel de azúcar que se tiene. Es la forma más común de control en el hogar.
Una medición práctica y exacta
El uso de las tiras reactivas, para la mayoría, resulta el método más económico para medir el azúcar. Pero no todos los pacientes distinguen bien los colores, o pueden existir dudas respecto a cuál de los colores del envase se parece el resultado. Tal problema puede ser resuelto de manera eficaz y segura con los glucómetros, que miden con exactitud el valor del azúcar en sangre. Hay de distintas marcas y cada uno usa sus propias tiras para el control. Es necesario pinchar un dedo y se emplea una sola gota pequeña de sangre para obtener el resultado.
Hay que anotar los resultados
Las mediciones que se haga el paciente por día deben volcarse en un cuadernillo, ya que esta información será útil para el paciente como para el médico. Se debe poner la fecha y la hora de cada control, la dosis de insulina que se administra y qué tipo de medicamentos está tomando. También es necesario anotar situaciones especiales, como los cambios en la alimentación, la práctica de alguna actividad física, si se sufre otro problema de salud. Si el nivel de azúcar es superior a 250mg/dl, hay que controlar la cetona en la orina con tiras reactivas especiales.
Las causas de la diabetes
Existe una predisposición hereditaria, que se observa más en el diabético tipo 2 que en el tipo 1. Pero además, existen factores que coadyuvan a la aparición de la enfermedad. Ellos son:
El sobrepeso o la obesidad
El embarazo
Infecciones virales (asociadas con la diabetes tipo 1)
Algunos medicamentos
Accidentes, enfermedades graves, operaciones.
Situaciones de estrés emocional muy fuerte (la muerte de un familiar directo, por ejemplo)
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