Un ejercicio de responsabilidad y de libertad

Por Carmen Perilli

11 Abril 2004
La novela de Perón es una de esas obras que rebasan las fronteras de un canon literario para producir un efecto sobre el imaginario cultural. Un libro híbrido, que aborda uno de los mitos de nuestra historia nacional (la figura de Perón), cuya primera edición apareció en los inicios de la democracia. Un libro que se devana entre fábula histórica y literaria, canibalizando materiales diversos. TEM reconoce: "Y escribo, también, desde una frontera genérica, desde cierto margen u orilla de los géneros donde todo se mezcla (el periodismo, las fábulas narrativas, la ópera, los libretos de cine, los expedientes judiciales) y donde cada paso entraña un cierto riesgo, un tanteo, una provocación".
El antecedente son Las Memorias de Juan Perón (1970-1974), publicadas en Panorama, resultado de entrevistas en Puerta de Hierro. Según el escritor, "yo había llevado mi fidelidad al ?caso Perón? a varios extremos: no sólo había transcripto puntualmente su lenguaje y acordado con él el orden canónico en que serían presentados los hechos, sino que también había aceptado (luego de mostrarle documentos que contradecían sus versiones y de sugerir que los publicáramos) todas las omisiones y tergiversaciones que Perón había querido imponer al relato de su vida, reservándome una sola advertencia: en esta historia yo era sólo el compilador, el mediador. Las memorias eran de Perón, no mías".
Tiempo después, marcado por las persecuciones y el exilio, busca revancha construyendo un "duelo de versiones narrativas". El texto consta de una ficción autobiográfica -basada en Las Memorias- irónicamente editadas por López Rega. Perón "va colocándose a sí mismo" en la escritura del secretario. El que dicta ve, complaciente, cómo le amañan una historia. Pero su voz, mientras las lee, deja caer las verdades que permite borrar. "Alguien ha escrito por ahí que debo estudiar los documentos. Ajá. Aquí están los documentos, todos los que se me da la gana. Y si no están, López los inventa".
La ficción biográfica, que se detiene en 1945, se enuncia sobre el horizonte de su última vuelta a la Argentina en 1973. Rodeado por una corte bufa de malevos, cantores de tango, brujos y amanuenses, el viejo patriarca es "una esponja" que se "desmigaja". El cuerpo se escribe cuando comienza a desvanecerse: "sentía que un cuerpo ajeno procuraba desalojarlo de su cuerpo, y se aferraba a las barandas de la escalera para no perder el instinto de identidad". Parodiando aquello que el líder repetía, acá la única verdad no es la realidad sino la proliferación de relatos.
En Buenos Aires, Zamora, figura paródica del periodista, por mandato del director de Horizonte, monta el espectáculo de las Contramemorias, con parientes, camaradas, amigos y enemigos. En el hotel de Ezeiza se prepara la tragedia junto con una patética farsa con espectros. La masacre lo cambia todo y las hojas desgarradas, dispersadas por el viento, son, al igual que los cuerpos, sólo sus restos. El capítulo "Primera Persona" inaugura una ficción autobiográfica, alternativa pero subsidiaria, en la que TEM se construye a sí mismo, contando su experiencia con Perón. "Por una vez quiero ser el personaje principal de mi vida", le dice a Zamora, poniendo en evidencia que quizá toda la escritura no sea sino un duelo entre Perón y el escritor.
En ocasiones los críticos han clasificado el libro como novela histórica, pero el autor prefiere proclamar con orgullo su condición de invención. Ya que lo que le interesa, según su "Ars Poética", es "una verdad que tenga valor por sí misma, que sea sentida como verdadera por el lector. Que el lector diga: he aquí otro mundo que se parece al mío, que difiere del mío, pero donde todo está en su sitio. Pero sobre todo, que diga el lector: este mundo no es el de la historia, y, sin embargo, lo necesito. Sin este mundo, la vida (y en consecuencia, también la historia) sería incompleta". Esta reedición de La novela de Perón nos recuerda cómo la literatura puede ser un ejercicio de responsabilidad y libertad, y también, una aventura de la realidad, algo que nos sucede irremediablemente, algo que sigue sucediendo fuera del papel. (c) LA GACETA

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