07 Abril 2004 Seguir en 

El 23 de marzo pasado la ciencia argentina fue noticia en todo el mundo. Una de las principales revistas científicas internacionales, Cáncer Cell, publicó como nota de tapa un trabajo hecho por investigadores argentinos que pone a la ciencia un paso adelante en la compresión de cómo los tumores eluden el ataque del sistema inmunológico.
En laboratorios argentinos se demostró que una proteína hallada en las células cancerosas, la galectina-1, induce la muerte de las células del sistema inmune, los linfocitos T, impidiéndoles rechazar el tumor. Dicho de otro modo, las células tumorales evaden la respuesta inmunológica del organismo mediante la producción de la proteína galectina-1. A la luz de este descubrimiento podrían diseñarse nuevas estrategias terapéuticas en cáncer que apuntaran a disminuir la producción de galectina-1 en las células tumorales. La consigna sería volver al tumor susceptible al ataque inmunológico para que el organismo pueda rechazarlo.
El hallazgo se presenta cono una muestra cabal del trabajo en equipo. Participaron en él un grupo de la División de Inmunogenética del Hospital de Clínicas José de San Martín, liderado por los investigadores Gabriel Rabinovich y Natalia Rubinstein. Por la Fundación Instituto Leloir, lo hicieron los doctores Osvaldo Podhajcer, José Mordoh y Mariano Alvarez. También intervino la doctora Inés Bravo del Hospital Eva Perón.
El doctor Osvaldo Podhajcer, director del laboratorio de Terapia Génica de la Fundación Instituto Leloir (FIL) explica algunas características peculiares de la investigación.
Trabajar en equipo
-¿Cómo surge la colaboración entre el Hospital de Clínicas y la Fundación Instituto Leloir (FIL), cuyos resultados son dados a conocer por la revista científica internacional Cancer Cell?
-El grupo de Inmunogenética del Hospital de Clínicas trabaja desde hace años en el estudio de la proteína galectina-1. Su director, Gabriel Rabinovich, es un experto en el tema. Cuando nos consultaron ya habían demostrado, en estudios de laboratorio, la presencia de galectina-1 en células de melanoma. Lo que buscaban comprender era cuál es el papel de dicha proteína en la progresión del tumor.
-¿Por qué pensaron que ustedes podrían darles una respuesta?
-En la FIL desarrollamos los últimos años una tecnología basada en el estudio de los mecanismos moleculares que se relacionan con la progresión de los tumores. Mediante el empleo de las mismas herramientas que usamos con la galectina-1, en el 97 ya habíamos logrado demostrar el rol de otra proteína, la proteína sparc, en la progresión del melanoma. Nuestro grupo fue el primero en el mundo en demostrar que, bloqueando la expresión del gen que codifica a esa proteína e impidiendo por lo tanto su producción, se inhibe la formación de tumores de melanomas humanos en animales de laboratorio.
-¿El apoyo se centró en la transfe
-Fue mucho más que eso. Nosotros pudimos haber invitado a alguno de los integrantes del equipo de Rabinovich a pasar un tiempo en nuestro laboratorio, enseñándole todo lo necesario para que luego volviera al Hospital de Clínicas a resolver su pregunta inicial. Si hubiéramos elegido ese camino la respuesta que hoy tenemos sobre el papel de la galectina-1 se habría demorado por lo menos dos o tres años más. Para evitar esa demora, acordamos que Natalia Rubinstein permaneciera todo el tiempo necesario en nuestro laboratorio para llevar adelante esta parte del proyecto. Natalia y Mariano Alvarez, estudiante de doctorado de mi grupo, desarrollaron durante más de 18 meses en nuestro laboratorio las herramientas de ingeniería y transferencia genética que luego permitieron demostrar en animales de experimentación el rol de galectina-1 en el proceso de desarrollo del melanoma. En esta parte de los estudios usaron diferentes área de la FIL amén del personal especializado, obteniéndose todo el apoyo necesario para llevarlo adelante.
-Esa colaboración ¿es común en el área científica argentino?
-No existen estadísticas al respecto de este tipo de colaboraciones. Si me guío por los comentarios de otra gente parece ser así. Sin embargo, este tipo de colaboraciones, donde una persona permanece durante mucho tiempo en otro laboratorio es muy frecuente que ocurra entre investigadores argentinos que van a pasar una estada en un laboratorio extranjero para realizar un proceso que habitualmente se denomina como "captura tecnológica". Es importante destacar que la tecnología para terapia génica que desarrollado a lo largo de los últimos años en la Fundación Instituto Leloir, ha servido para que pudiéramos hallar una respuesta planteada por otro grupo. Eso no hubiera sido posible sin el apoyo de organismos nacionales como Conicet y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, junto con la iniciativa privada, en especial a través de la Fundación René Barón, o del aporte de particulares a la misma FIL,
Un paso adelante
-La publicación del hallazgo ¿ubica a este tema un paso adelante con respecto a las investigaciones en cáncer que se generen en el futuro?
-Al demostrar que la galectina-1 tiene un rol concreto en el melanoma su impacto en la comunidad científica será mayor que si sólo se hubieran descripto sus propiedades. Seguramente, otros grupos van a tomar el tema como punto de partida. Cuando la revista científica Nature Medicine publicó el primer trabajo nuestro, en el que relacionábamos a la proteína sparc con el cáncer, no existían estudios similares. En algo más de cinco años se publicaron alrededor de 70 investigaciones y hoy sabemos mucho más que entonces. Por ejemplo, se sabe que esa proteína esta relacionada con la producción de cáncer de colon y con la capacidad metastásica y agresiva de diferentes tumores. Probablemente pronto se va a conocer el papel de galectina-1 en otros tipos de tumores también.
-¿Qué nuevos pasos se pueden dar a la luz de este trabajo para combatir el cáncer de piel?
-Puede pensarse en generar vectores virales dirigidos a las células tumorales con el fin de que se vuelvan susceptibles al ataque inmunológico y, de ese modo, lograr que el organismo pueda rechazar el tumor. Los vectores son herramientas que se usan para transferir información genética. Lo que hemos hecho hasta ahora fue bloquear la producción de la galectina-1 en las células de melanoma para demostrar que el sistema inmunológico, a través de los linfocitos T, rechaza el tumor. Nos resta saber si el mecanismo es también válido frente a tumores ya desarrollados.
También podrían usarse estrategias diferentes a la terapia génica para neutralizar a la galectina-1, como por ejemplo bloquear la posibilidad de que esa proteína interactúe con el linfocito T. Eso puede hacerse de diferentes maneras: con el empleo de anticuerpos, o de fragmentos de proteínas conocidos como péptidos.
En laboratorios argentinos se demostró que una proteína hallada en las células cancerosas, la galectina-1, induce la muerte de las células del sistema inmune, los linfocitos T, impidiéndoles rechazar el tumor. Dicho de otro modo, las células tumorales evaden la respuesta inmunológica del organismo mediante la producción de la proteína galectina-1. A la luz de este descubrimiento podrían diseñarse nuevas estrategias terapéuticas en cáncer que apuntaran a disminuir la producción de galectina-1 en las células tumorales. La consigna sería volver al tumor susceptible al ataque inmunológico para que el organismo pueda rechazarlo.
El hallazgo se presenta cono una muestra cabal del trabajo en equipo. Participaron en él un grupo de la División de Inmunogenética del Hospital de Clínicas José de San Martín, liderado por los investigadores Gabriel Rabinovich y Natalia Rubinstein. Por la Fundación Instituto Leloir, lo hicieron los doctores Osvaldo Podhajcer, José Mordoh y Mariano Alvarez. También intervino la doctora Inés Bravo del Hospital Eva Perón.
El doctor Osvaldo Podhajcer, director del laboratorio de Terapia Génica de la Fundación Instituto Leloir (FIL) explica algunas características peculiares de la investigación.
Trabajar en equipo
-¿Cómo surge la colaboración entre el Hospital de Clínicas y la Fundación Instituto Leloir (FIL), cuyos resultados son dados a conocer por la revista científica internacional Cancer Cell?
-El grupo de Inmunogenética del Hospital de Clínicas trabaja desde hace años en el estudio de la proteína galectina-1. Su director, Gabriel Rabinovich, es un experto en el tema. Cuando nos consultaron ya habían demostrado, en estudios de laboratorio, la presencia de galectina-1 en células de melanoma. Lo que buscaban comprender era cuál es el papel de dicha proteína en la progresión del tumor.
-¿Por qué pensaron que ustedes podrían darles una respuesta?
-En la FIL desarrollamos los últimos años una tecnología basada en el estudio de los mecanismos moleculares que se relacionan con la progresión de los tumores. Mediante el empleo de las mismas herramientas que usamos con la galectina-1, en el 97 ya habíamos logrado demostrar el rol de otra proteína, la proteína sparc, en la progresión del melanoma. Nuestro grupo fue el primero en el mundo en demostrar que, bloqueando la expresión del gen que codifica a esa proteína e impidiendo por lo tanto su producción, se inhibe la formación de tumores de melanomas humanos en animales de laboratorio.
-¿El apoyo se centró en la transfe
-Fue mucho más que eso. Nosotros pudimos haber invitado a alguno de los integrantes del equipo de Rabinovich a pasar un tiempo en nuestro laboratorio, enseñándole todo lo necesario para que luego volviera al Hospital de Clínicas a resolver su pregunta inicial. Si hubiéramos elegido ese camino la respuesta que hoy tenemos sobre el papel de la galectina-1 se habría demorado por lo menos dos o tres años más. Para evitar esa demora, acordamos que Natalia Rubinstein permaneciera todo el tiempo necesario en nuestro laboratorio para llevar adelante esta parte del proyecto. Natalia y Mariano Alvarez, estudiante de doctorado de mi grupo, desarrollaron durante más de 18 meses en nuestro laboratorio las herramientas de ingeniería y transferencia genética que luego permitieron demostrar en animales de experimentación el rol de galectina-1 en el proceso de desarrollo del melanoma. En esta parte de los estudios usaron diferentes área de la FIL amén del personal especializado, obteniéndose todo el apoyo necesario para llevarlo adelante.
-Esa colaboración ¿es común en el área científica argentino?
-No existen estadísticas al respecto de este tipo de colaboraciones. Si me guío por los comentarios de otra gente parece ser así. Sin embargo, este tipo de colaboraciones, donde una persona permanece durante mucho tiempo en otro laboratorio es muy frecuente que ocurra entre investigadores argentinos que van a pasar una estada en un laboratorio extranjero para realizar un proceso que habitualmente se denomina como "captura tecnológica". Es importante destacar que la tecnología para terapia génica que desarrollado a lo largo de los últimos años en la Fundación Instituto Leloir, ha servido para que pudiéramos hallar una respuesta planteada por otro grupo. Eso no hubiera sido posible sin el apoyo de organismos nacionales como Conicet y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, junto con la iniciativa privada, en especial a través de la Fundación René Barón, o del aporte de particulares a la misma FIL,
Un paso adelante
-La publicación del hallazgo ¿ubica a este tema un paso adelante con respecto a las investigaciones en cáncer que se generen en el futuro?
-Al demostrar que la galectina-1 tiene un rol concreto en el melanoma su impacto en la comunidad científica será mayor que si sólo se hubieran descripto sus propiedades. Seguramente, otros grupos van a tomar el tema como punto de partida. Cuando la revista científica Nature Medicine publicó el primer trabajo nuestro, en el que relacionábamos a la proteína sparc con el cáncer, no existían estudios similares. En algo más de cinco años se publicaron alrededor de 70 investigaciones y hoy sabemos mucho más que entonces. Por ejemplo, se sabe que esa proteína esta relacionada con la producción de cáncer de colon y con la capacidad metastásica y agresiva de diferentes tumores. Probablemente pronto se va a conocer el papel de galectina-1 en otros tipos de tumores también.
-¿Qué nuevos pasos se pueden dar a la luz de este trabajo para combatir el cáncer de piel?
-Puede pensarse en generar vectores virales dirigidos a las células tumorales con el fin de que se vuelvan susceptibles al ataque inmunológico y, de ese modo, lograr que el organismo pueda rechazar el tumor. Los vectores son herramientas que se usan para transferir información genética. Lo que hemos hecho hasta ahora fue bloquear la producción de la galectina-1 en las células de melanoma para demostrar que el sistema inmunológico, a través de los linfocitos T, rechaza el tumor. Nos resta saber si el mecanismo es también válido frente a tumores ya desarrollados.
También podrían usarse estrategias diferentes a la terapia génica para neutralizar a la galectina-1, como por ejemplo bloquear la posibilidad de que esa proteína interactúe con el linfocito T. Eso puede hacerse de diferentes maneras: con el empleo de anticuerpos, o de fragmentos de proteínas conocidos como péptidos.
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