04 Abril 2004 Seguir en 

Alguien lanzó alguna vez -y tal vez ingenuamente- la frase "el tiempo es oro" y el poder económico que domina el planeta la tomó al vuelo y convirtió la consigna en "hay que producir oro todo el tiempo", pero para pocos. Luego envió a los economistas a que inundaran el mundo subdesarrollado con recetas para que esos pueblos creyeran a rajatabla en los espejitos de colores, sin saber que se volverían aún más pobres. A continuación, lanzaron el concepto de que el ciudadano es un cliente y, por lo tanto, el Estado es una empresa. "El problema se plantea cuando queremos hacer de la educación, de la política, de la cosa pública, la gran empresa o el gran negocio. Porque negocio es precisamente la negación del ocio, y ocio quiere decir escuela o lugar donde se piensa antes de actuar, o para saber actuar. Por ello, negocio o no-escuela, cuando hablamos de empresa educativa o empresa nacional, es la actividad que estamos desarrollando actualmente para liquidar la inteligencia y el sentimiento nacional", reflexiona Rubén Cáceres.
Ingeniero civil y profesor de Letras, Cáceres escribe sobre los temas más diversos de la actualidad y de la idiosincrasia nacional, aportando observaciones lúcidas en estos pequeños ensayos que conforman su libro "Artículos fuera de costumbre II (Acerca de nuestras costumbres)". Algunos conceptos desgranados a lo largo de estas páginas son: "De nada vale perfeccionar abstractamente y en palabras un sistema de gobierno, si las personas que habrán de aplicarlo, los dirigentes, no están capacitados"; "por una candidatura o un cargo se pueden cometer, y se cometen, las mayores traiciones e incluso los más feroces crímenes"; "el médico estudió en siete años y 40 materias el cuerpo humano, pero muy poco o nada el cuerpo de la nación... Mientras no introduzcamos todos los problemas nacionales en las universidades, como materias de estudio, los estudiantes verán frustradas sus carreras en el instante mismo de recibir sus diplomas".
"Una nación de puros empresarios es una nación anárquica. Y en la anarquía todos nos creemos salvadores de la patria, pero nadie cree en nadie. Porque si el país es una gran empresa o un gran negocio, todos nos ponemos en carrera para liquidarnos los unos a los otros", afirma el autor. Estos artículos, no exentos de ironías, están escritos en una forma directa, despojada de retórica. Cáceres se revela como un pensador preocupado por las vicisitudes argentinas.(c) LA GACETA
Ingeniero civil y profesor de Letras, Cáceres escribe sobre los temas más diversos de la actualidad y de la idiosincrasia nacional, aportando observaciones lúcidas en estos pequeños ensayos que conforman su libro "Artículos fuera de costumbre II (Acerca de nuestras costumbres)". Algunos conceptos desgranados a lo largo de estas páginas son: "De nada vale perfeccionar abstractamente y en palabras un sistema de gobierno, si las personas que habrán de aplicarlo, los dirigentes, no están capacitados"; "por una candidatura o un cargo se pueden cometer, y se cometen, las mayores traiciones e incluso los más feroces crímenes"; "el médico estudió en siete años y 40 materias el cuerpo humano, pero muy poco o nada el cuerpo de la nación... Mientras no introduzcamos todos los problemas nacionales en las universidades, como materias de estudio, los estudiantes verán frustradas sus carreras en el instante mismo de recibir sus diplomas".
"Una nación de puros empresarios es una nación anárquica. Y en la anarquía todos nos creemos salvadores de la patria, pero nadie cree en nadie. Porque si el país es una gran empresa o un gran negocio, todos nos ponemos en carrera para liquidarnos los unos a los otros", afirma el autor. Estos artículos, no exentos de ironías, están escritos en una forma directa, despojada de retórica. Cáceres se revela como un pensador preocupado por las vicisitudes argentinas.(c) LA GACETA







