04 Abril 2004 Seguir en 

Esta biografía se concentra en la faceta más inverosímil de la vida de José López Rega. La forma en que un mediocre sargento retirado de la Policía Federal llega a acumular, en pocos años, un desmesurado poder político.
López Rega nació en la Ciudad de Buenos Aires, en 1916. Hijo de inmigrantes humildes, manifestó su vocación por el canto lírico y por el esoterismo desde muy temprana edad. En 1944 ingresó a la Policía Federal y cinco años después conocerá a Eva Perón. A raíz de ese encuentro logra convertirse en agente adscrito de la custodia presidencial, ocupándose de resguardar la puerta de entrada de la residencia de Perón y Eva. La afición de López Rega por el ocultismo, la astrología y el esoterismo lo llevó a vincularse en 1951 con Victoria Montero, una vidente a quien Eva Perón había recurrido años antes. Montero convencerá a López de que posee aptitudes para desarrollar poderes sobrenaturales.
A partir de 1955, Perón vivirá diecisiete años en el exilio. Se narran diferentes peripecias vividas por "el General" en Venezuela, en Panamá y en otros países latinoamericanos, en torno de la organización de su regreso, la lucha contra la Revolución Libertadora y los problemas diplomáticos y económicos que sufriría.
Mientras tanto, López Rega se irá relacionando con emprendimientos editoriales sobre temas esotéricos, que lo vincularán al juez Urien, otro apasionado de las ciencias ocultas, quien lo inducirá a ligar esta actividad a la política, a través de grupos que reclamaban el regreso de Perón. Ya radicado en España, las internas desatadas entre sus colaboradores llevaron a Perón a delegar las negociaciones de su regreso en su esposa Isabel. En un viaje a Buenos Aires, "Isabelita" conoció a López Rega, quien despertó su interés por las cuestiones astrológicas. No pasará mucho tiempo hasta que la esposa de Perón inserte a López en el entorno íntimo de la residencia de "Puerta de Hierro". Este giro en la vida de "El Brujo", mote con el que se lo identificará a partir de esta etapa, le preparará el terreno para ocupar el centro del poder político, situación que llegará a su punto máximo con la asunción de Isabel a la Presidencia, luego de la muerte de Perón.
Algunas anécdotas pintan a este personaje de cuerpo entero: "Cuando la muerte clínica (de Perón) ya era un hecho, intercedió López Rega. Despejó a los médicos de alrededor de la cama. Era su momento. -El general ya murió en una ocasión y yo lo resucité- advirtió. Lo tomó de los tobillos. Entrecerró los ojos y, con pronunciación y ritmo constantes, balbuceó unos mantras en su intento de alcanzar armonía con lo Divino. Hasta que gritó: -¡¡¡No te vayas, Faraón!!!- al tiempo que sacudía las piernas muertas del General".Fue secretario de la Presidencia y ministro de Bienestar Social, puestos clave en la conducción política nacional, y fundador de la Triple A, uno de los instrumentos más lúgubres de la represión estatal.
Se trata, en definitiva, de una biografía sólida y amena sobre uno de los protagonistas más inverosímiles de nuestro pasado, el que inscribiría algunas páginas de la historia argentina dentro del realismo mágico latinoamericano. (c) LA GACETA
López Rega nació en la Ciudad de Buenos Aires, en 1916. Hijo de inmigrantes humildes, manifestó su vocación por el canto lírico y por el esoterismo desde muy temprana edad. En 1944 ingresó a la Policía Federal y cinco años después conocerá a Eva Perón. A raíz de ese encuentro logra convertirse en agente adscrito de la custodia presidencial, ocupándose de resguardar la puerta de entrada de la residencia de Perón y Eva. La afición de López Rega por el ocultismo, la astrología y el esoterismo lo llevó a vincularse en 1951 con Victoria Montero, una vidente a quien Eva Perón había recurrido años antes. Montero convencerá a López de que posee aptitudes para desarrollar poderes sobrenaturales.
A partir de 1955, Perón vivirá diecisiete años en el exilio. Se narran diferentes peripecias vividas por "el General" en Venezuela, en Panamá y en otros países latinoamericanos, en torno de la organización de su regreso, la lucha contra la Revolución Libertadora y los problemas diplomáticos y económicos que sufriría.
Mientras tanto, López Rega se irá relacionando con emprendimientos editoriales sobre temas esotéricos, que lo vincularán al juez Urien, otro apasionado de las ciencias ocultas, quien lo inducirá a ligar esta actividad a la política, a través de grupos que reclamaban el regreso de Perón. Ya radicado en España, las internas desatadas entre sus colaboradores llevaron a Perón a delegar las negociaciones de su regreso en su esposa Isabel. En un viaje a Buenos Aires, "Isabelita" conoció a López Rega, quien despertó su interés por las cuestiones astrológicas. No pasará mucho tiempo hasta que la esposa de Perón inserte a López en el entorno íntimo de la residencia de "Puerta de Hierro". Este giro en la vida de "El Brujo", mote con el que se lo identificará a partir de esta etapa, le preparará el terreno para ocupar el centro del poder político, situación que llegará a su punto máximo con la asunción de Isabel a la Presidencia, luego de la muerte de Perón.
Algunas anécdotas pintan a este personaje de cuerpo entero: "Cuando la muerte clínica (de Perón) ya era un hecho, intercedió López Rega. Despejó a los médicos de alrededor de la cama. Era su momento. -El general ya murió en una ocasión y yo lo resucité- advirtió. Lo tomó de los tobillos. Entrecerró los ojos y, con pronunciación y ritmo constantes, balbuceó unos mantras en su intento de alcanzar armonía con lo Divino. Hasta que gritó: -¡¡¡No te vayas, Faraón!!!- al tiempo que sacudía las piernas muertas del General".Fue secretario de la Presidencia y ministro de Bienestar Social, puestos clave en la conducción política nacional, y fundador de la Triple A, uno de los instrumentos más lúgubres de la represión estatal.
Se trata, en definitiva, de una biografía sólida y amena sobre uno de los protagonistas más inverosímiles de nuestro pasado, el que inscribiría algunas páginas de la historia argentina dentro del realismo mágico latinoamericano. (c) LA GACETA
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