Texto que lleva la clara intención de descalificar a Juan Bautista Alberdi

Por Federico A.M. Lannes

04 Abril 2004
Este es un libro que se prologa a sí mismo, ya que en las 120 páginas del único capítulo que contiene el autor deja clara su intención de descalificar a Alberdi, proporcionando una guía práctica para que se puedan abordar los escritos póstumos sin la apoyatura de la "historia oficial" de los libros que fueron publicados en vida y que tanto han dado y siguen dando que hablar y reflexionar sobre la Argentina.
El objetivo de advertir críticamente respecto de su pensamiento se cumple, a mi juicio, acabadamente.
En su único capítulo se ocupa minuciosamente de enterar al lector sobre temas centrales, como el liberalismo y su adhesión a las ideas de Adam Smith; la importancia de la inmigración con extranjeros que supieran los oficios y las ciencias; la apertura del comercio; la educación como tarea fundamental de la familia más que del Estado; respetar las libertades de todo tipo para los extranjeros; el endeudamiento externo como génesis de las crisis; la centralidad de Buenos Aires como responsable de los males nacionales; el orden y la seguridad como atributos esenciales de todo ordenamiento civilizado; los cambios de su ideario republicano por un poder autoritario fundado en el pensamiento promonárquico de muchos de los próceres latinoamericanos para contener una realidad difícil de domeñar; el aval del derecho a intervenir o a solicitar la intervención de una potencia extranjera en un país americano para proteger un derecho o cuando la libertad se haya conculcado o cuando ejercite el capricho de cerrarse a los vientos civilizatorios de libre cambio, etcétera.
Libro crítico con un evidente sesgo: olvida señalar algunas cuestiones v. gr. el contexto en que escribía, sus rectificaciones o el mérito de rectificarse y polemizar con sus propias creencias.
Al respecto, me parecen muy atinadas las palabras del maestro Pedro J. Frías: No importa si algunas veces vaciló en temas como la forma de Estado republicana y federal; no importa si la mundanidad lo tentaba también; pero fueron tan largas su lucidez y su penetración en nuestra realidad y el tiempo que se avecinaba, que los argentinos reflexivos tenemos todavía mucho que aprender de él.
Y no sólo a partir de algunas frases que se nos han grabado en la memoria, sino de toda su obra, también de sus vacilaciones. Así como Sarmiento fue el primero en señalar el advenimiento de la sociedad industrial, Alberdi fue el primero en pensar el devenir argentino con la ciencia económica bien aprendida. (c) LA GACETA

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