Libro desconcertante e híbrido donde confluyen varios géneros

Por Carmen Perilli

04 Abril 2004
"Desde pequeña, ella se sentía atraída por la oscuridad, las aventuras, los misterios, los días de niebla, la memoria de sus ancestros, porque no tenía padre, pero tenía abuelo, bisabuelo, tatarabuelos y más... ellos eran su sangre y ella, ahora, era su voz, era la escribiente". Así termina Perdida en el momento, la novela de Patricia Suárez que recibió el premio Clarín del año 2003. La protagonista, Lena Polzicoff, busca su destino en un extraño y a veces amargo viaje por historias y geografías, en busca de su destino en el amor y en la escritura.
La novela es un texto desconcertante e híbrido donde confluyen diversos géneros en una mezcla de libro de viajes y novela de formación, relato policial de humor negro y realismo mágico. Quizá porque el libro reúne distintas experiencias literarias de la autora rosarina, quien ha publicado una novela, cuentos, poemas, teatro y varios libros para niños.
La obra se abre con un crimen: la joven argentina envenena un frasco de mayonesa con vidrio molido en el restaurante neoyorquino donde trabaja. Este crimen cometido antes de huir a Canadá es el pretexto y la obsesión de su fuga. La huida, de pueblo en pueblo, por parajes desolados, siempre hacia el norte, no parece tener sentido. Lena parece perdida, "Lost in the moment of what she needs", es el subtítulo de la novela que alude a la canción. Espantada y hechizada por la aventura se mueve casi sin sentido.
Encuentra a otros exiliados, no siempre "de momento", como ella, que le entregan historias: la mexicana devota de sus muertos; el irlandés ciego que contrata a señoritas que le cuenten historias infantiles; el francés que adiestra a niños; el escocés; hasta "diálogos" entre dos perros sabios. Lena persigue un lugar no sólo exterior sino también interior. Su viaje es un juego, en busca de la escritura, de un modo casi picaresco. Un movimiento hacia el futuro -su condición de escritora-, que redunda en el reencuentro con el pasado, la historia de la familia de origen ruso que la espera en la Pampa, su propia vida en el lejano sur.
"El espíritu de uno es como un cristal; has visto que el cristal parece móvil, pero intenta atravesarlo con la manita y verás...", le dice el abuelo a la nieta desde una lejana Argentina. Con un humor lleno de dolor, Patricia Suárez nos entrega un libro entre encantado y tenebroso, muchas veces difícil, donde el clima remite a interrogantes sobre la identidad. Libro incómodo y original que sacude al lector, ya que se instala en ese límite, el del cristal móvil. (c) LA GACETA

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