Clonación de órganos

La tecnología arrancó con la fertilización in vitro, y hoy la medicina adquiere nuevas fronteras tras el anuncio de la clonación de tejidos con fines terapéuticos

17 Marzo 2004
La noticia de que es posible la clonación terapéutica en seres humanos reabre un inmenso campo que iría desde la cura de enfermedades degenerativas como el mal de Parkinson, artritis, diabetes, afecciones renales y demás, hasta la factibilidad de obtener órganos para transplante sin rechazo partiendo de células clonadas del propio receptor. También abre un mundo de especulaciones, replanteos y cuestionamientos, que ya motivaron, por ejemplo, la prohibición de "construir embriones con fines de investigación" en toda Europa (menos en el Reino Unido y Bélgica, que no ratificaron el Convenio de Bioética de Asturias de 1997) y el intento de prohibirla también en los Estados Unidos el año pasado, y la prohibición expresa de la clonación con fines reproductivos en los países que se han expedido sobre el tema.

Células ováricas donadas
El 12 de febrero pasado un equipo de investigadores de la Universidad de Seúl (Corea del Sur) dirigido por el doctor Woo Suk Hwang anunció la obtención de blastocitos humanos estables a partir de embriones clonados. Se extrajeron los núcleos de células ováricas donadas por 16 mujeres y se introdujo cada uno en un óvulo vaciado de núcleo. Cada uno de ellos conformó una cigota, y cada cigota fue multiplicándose al dividirse de dos en dos conformando a su vez un embrión que pasa por la fase de mórula (llamada así porque tiene forma parecida a la de una mora) y luego de blástula, con cientos de células llamadas blastocitos.
La enorme importancia de estos blastocitos es que son totipotenciales; tienen toda la información genética necesaria para generar todos y cada uno de los tejidos del organismo humano, de manera que si al ser aislados se mantienen estables, conforman las llamadas "células madre" o stem cells: silenciando parte de su carga genética bajo procedimientos de laboratorio, las stem cells se "especializan" y al reproducirse van formando tejidos diferenciados (neuronal, renal, cardíaco, etc.).
Hasta este anuncio ningún experimento anterior de clonación humana con fines terapéuticos había logrado superar la fase de mórula. En diciembre de 2003 el laboratorio estadounidense Advanced Cell lograba un máximo de 16 células.
Una gran expectativa con la clonación terapéutica es la de obtener órganos y tejidos para transplantes con la carga genética del mismo receptor, a fin de resolver dos problemas: la falta de donantes y el riesgo de rechazo a tejidos extraños por parte del sistema inmunológico del paciente transplantado.
Normalmente las células no tienen la capacidad de reproducirse con una fuerza tal que permita desarrollar tejidos nuevos por cultivo. Solamente en las de médula ósea se encontró cierta pluripotencialidad, que permitió realizar implantes para recuperar corazones infartados y tratar la leucemia.
El mundo científico se centró entonces en las stem cells obtenidas del cordón umbilical en el momento del nacimiento y conservadas mediante costosos procedimientos criogénicos (congelamiento a temperaturas cercanas al cero absoluto) y en las obtenidas de embriones humanos sobrantes de los procesos de fertilización asistida.
Y en cuanto a las células pluripotenciales obtenidas del cordón umbilical del recién nacido, estas permiten la creación de bancos de células madre (desde el año pasado existe uno en la Argentina, de carácter privado) con las que cada niño dispondría de una reserva para su eventual uso.

La fronteras actuales
A pesar de que no se había logrado obtener stem cells humanas por clonación ni se sabía si eso iba a ser de verdad factible, a lo largo de estos años vinieron haciéndose experimentos con animales y con embriones humanos, de modo que hay avances en el conocimiento de las posibilidades de cura para cada enfermedad, como de nuevos inconvenientes y potenciales peligros de las terapias derivadas.
En experimentos realizados en Nueva York con ratones a los que se les transplantaron neuronas dopaminérgicas obtenidas de stem cells, por ejemplo, se logró eliminar los síntomas parkinsonianos, pero se descubrió que si en los nuevos tejidos no se desarrollan todas las células de manera idéntica, las que lo hagan de forma extraña o diferente resultan cancerígenas. Entonces, será necesario un sistema que permita controlar el silenciamiento genético o filtrarlas con extrema precisión. Las técnicas de reparación de tejidos necrosados de corazón que se logra actualmente con implantes de médula ósea (incluso en la Argentina) se ha logrado también en los EE.UU. con tejidos creados a partir de stem cells, pero aún sólo en ratones. Del mismo modo que con las de riñón en las vacas, cuando se logra convertir o diferenciar las células madre en cardíacas y estas proliferan, se subdiferencian originando prototipos de nuevos órganos, con la ayuda de matrices artificiales.
En Alicante, España, el doctor Bernat Soria logró curar la diabetes Tipo I en ratones implantándoles células pancreáticas clonadas, y asegura que las técnicas quirúrgicas para hacerlo en humanos estarían disponibles, ya que se utilizan con tejidos pancreáticos de cadáver . El problema es que no hay donantes: si se obtuvieran células pancreáticas humanas por clonación eso se solucionaría, y en EE.UU. varias empresas corren por esa pista (Ixion, Islet Sheet, Novocell, Sertoll).
Otras de las graves enfermedades a las que se les ve pronta cura si se desarrollaran las técnicas de clonación terapéutica serían la osteoporosis y la artritis.

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