Contracturas

El dolor en distintos puntos de espalda, sobre todo en la zona cervical, es un mal del mundo moderno

03 Marzo 2004
Las contracturas están relacionadas con el estrés, con las presiones laborales y la informatización del trabajo. El problema en las cervicales se volvió tan frecuente como la lumbalgia, pero lo malo es que ahora afectan a pacientes cada vez más jóvenes

Cada día hay más gente joven que sufre contracturas en la zona cervical
Volver de vacaciones significa, para muchos, volver a lidiar nuevamente con la rutina y también con las contracturas de espalda, como si se tratara de algo ya naturalizado. Hoy los traumatólogos reciben una alarmante cantidad de pacientes de apenas más de 20 años aquejados por fuertes contracturas cervicales, a un nivel que hace un par de décadas solía ser privativo de personas de mucha más edad.
Entre las causas principales los especialistas identifican dos: una es el alto nivel de estrés, producto de la mayor exigencia que pesa sobre el ámbito laboral, y otra son las posiciones a las que obligan las largas jornadas de trabajo sentados frente a la computadora.
A diferencia de las lumbares, originadas en general por problemas posturales, las contracturas cervicales suelen ser una típica manifestación psicosomática.

Los clásicos nudos
La tensión emocional hace que la persona sin darse cuenta se pare, se mueva y camine diferente, tensa, como al acecho o en guardia. Así aumenta el tono de los músculos (especialmente del trapecio, situado en la espalda entre la base del cráneo y los omóplatos) y estos se comprimen, dificultando la irrigación sanguínea de la zona. De ahí los clásicos "nudos" o apelotonamientos de masa muscular, con un dolor que puede llegar a ser muy intenso. El dolor, el malhumor y la tensión se retroalimentan en un círculo vicioso, que si persiste puede causar malformaciones de las vértebras cervicales (las del cuello), sometidas a una presión constante para la que no están preparadas.

Riesgos no menores
Si bien las contracturas en sí no se consideran una lesión grave, está comprobado que además de lo molestas que son o pueden ser la puerta de entrada para males mayores. Entre los síntomas de las contracturas cervicales prolongadas, además del fuerte dolor de la parte alta de la espalda y el cuello, puede aparece una fuerte cefalea, adormecimiento de las extremidades, mareos y visión borrosa, además de sensaciones de vértigo, de fatiga o de hundimiento de los ojos.

Una secuela paralela
Pero además la contractura de grupos musculares espinales trae aparejada con el tiempo la rectificación de la curva que, vista de perfil, posee naturalmente la columna vertebral, y que en el tramo del cuello se llama lordosis cervical: "Esto a veces se ve en una simple radiografía, sin necesidad de estudios especiales: la columna queda rectificada", explica el doctor Tomás Rüdt, traumatólogo miembro de la Sociedad Argentina de Patologías de la Columna Vertebral.

Problema degenerativo
Según este especialista, el peligro es que "personas que a los 20 años empiezan con este tipo de complicación terminan a los 40 con problemas de tipo espóndilo-artrósicos": las vértebras (espóndilos) comienzan a sufrir un proceso degenerativo irreversible.
Dado que para que aparezca se necesitan de muchos años de tensión desatendida sobre las cervicales, es previsible que los casos de enfermedad espóndilo-artrósica, algo bastante más grave que la rectificación, tiendan a aumentar en las próximas décadas como secuela del advenimiento de la era informática.

Las mujeres son las principales víctimas

Las mujeres parecen ser las más afectadas por las contracturas o malestares en la zona cervical, aunque las causas no están del todo claras.
"Aparentemente el factor emocional tiene en ellas una influencia más importante en la aparición del dolor o de las exacerbaciones. Hay varios síndromes, algunos de los cuales se dan con mucha frecuencia en las mujeres que están en la tercera o en la cuarta década de vida, que incluyen dolores cervicales, trastornos emocionales y hasta depresión", sostiene el especialista Tomás Rüdt.
El médico comentó a SALUD que los trastornos por contracturas son muy difíciles de diagnosticar en estudios convencionales por imágenes "porque éstas suelen arrojar resultados normales".
El experto aclaró que las cervicalgias no es un problema de salud excluyente de las mujeres, aunque éstas sean las principales víctimas de la molestia. "Las contracturas a la altura de las vértebras cervicales están presentes en los dos sexos y se presentan a toda edad. Lo que sí nos llama la atención es que en estos tiempos modernos la afección se presenta cada vez a edad más temprana", subrayó.

Existe una batería de drogas para las crisis

Hay una batería de medicamentos (antiinflamatorios, analgésicos, miorrelajantes) que se utilizan cuando existe una crisis aguda, pero no siempre son necesarios. La principal terapia es preventiva y se basa en el movimiento. A menos que ya exista un daño vertebral declarado, hay una serie de ejercicios recomendables para realizar todos los días:
Rotar el cuello para lograr elasticidad en el trapecio. Si hay contractura se sentirán "craquear" los nudos.
Mover la cabeza de arriba abajo hasta tocar el pecho con el mentón y luego echar la cabeza lo más que se pueda hacia atrás.
Tocar los hombros con las orejas, hacia un lado y luego al otro.
Hacer el movimiento de circunvalación, tratando de alcanzar con la cabeza secuencialmente cada uno de los puntos: pecho-hombro-espalda-hombro-pecho.
Los que pasen mucho tiempo delante del monitor de la PC deberán tomarse 15 minutos diarios para realizar esta rutina de ejercicios. El monitor de la PC debe estar siempre frente a la vista, sin que haya que inclinar nunca la cabeza hacia arriba ni hacia abajo ni mirar hacia un costado para ver correctamente.

Si el dolor tiene a mal traer, hay que consultar

Un ejercicio que es conveniente realizar es mover los hombros hacia arriba y hacia abajo, ya que alivia la tensión cuando el trabajo requiere una posición muy estática.
Los médicos especialistas aconsejan que, de la misma manera que los deportistas realizan un precalentamiento antes del partido, se debe hacer un hábito practicar dichos ejercicios al levantarse y antes de comenzar la jornada cotidiana de trabajo. También se deberían tomar unos cinco minutos, mientras se trabaja, para repetir el movimiento.
Cuando las contracturas tienen a un paciente a muy mal traer, o bien ya han causado un episodio de dolor agudo (imposibilidad de mover el cuello), es frecuente que sea derivado a un kinesiólogo o a un fisioterapeuta, quienes aplicarán una rutina de ejercicios más específica o de masajes, según el grado de afectación que tenga la persona.

Antiinflamatorios
Cuando el traumatólogo receta medicamentos lo hace por lo general en el marco de un tratamiento breve, que no dura más de una semana. Los analgésicos o antiinflamatorios por vía oral deben administrarse teniendo en cuenta la precaución sobre sus efectos agresivos sobre el estómago, principalmente, pero también existen pomadas, ungüentos y parches, con los que la medicación actúa atravesando la piel (vía transdérmica).

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