18 Febrero 2004 Seguir en 

El paciente diabético debería prestar la misma atención a sus pies que a sus órganos vitales, ya que por su enfermedad de base es proclive a generar una úlcera en el pie que podría evolucionar hacia gangrenas, amputaciones y muerte precoz, afirman los especialistas.
El pie diabético es producido por trastornos metabólicos (generados por la diabetes) que provocan una disminución del flujo de sangre en las extremidades inferiores, pérdida de sensibilidad y alteraciones en el pie.
"Los profesionales siempre decimos que este trastorno es la ?cenicienta? de las complicaciones en la diabetes -explica el doctor Adolfo V. Zavala, médico nutricionista especialista en pie diabético y jefe de Nutrición del Hospital de Clínicas José de San Martín-. Porque, si el paciente tuviese un problema en el ojo o en el corazón (dos de las cuatro complicaciones mayores de la diabetes junto con el riñón y el pie) realiza una consulta al profesional inmediatamente. En cambio, a las anomalías que se producen en el pie no las toma en cuenta". Y continúa. "O, como es muy frecuente, consultan tarde. El problema de una consulta tardía es que las complicaciones pueden terminar en una amputación".
La clave es el control
Una combinación muy frecuente y causante fundamental de las deformaciones del pie, infección y ulceración -que provoca el pie diabético- es la neuropatía periférica (enfermedad arterial periférica) junto a las anormalidades mecánicas (trastorno en la apoyatura del pie). El 60% de los pacientes con úlceras (una de las complicaciones más comunes del pie diabético) presenta una neuropatía periférica. En este tipo de trastorno todas las fibras sensitivas motoras están afectadas.
"La pérdida de la sensibilidad al dolor, de la percepción de la presión y de la temperatura, es el principal factor que predice la formación de las úlceras del pie". Pero también existen otros aspectos importantes que deben evitarse: el estrés repetido del pie (usualmente relacionado con el calzado), los factores de riesgos como el tabaquismo, la hipertensión arterial; el traumatismo externo y el traumatismo interno, ocasionado por la alteración de los puntos de apoyo y la modificación de la almohadilla plantar en cantidad, calidad o por desplazamiento que deja sin protección la cabeza de los metatarsianos. También hay que evitar las lesiones preulcerativas (callos, ampollas, edemas, descarnaciones, dermatitis, etcétera), la infección y la necrosis
El pie diabético se produce por la falta o el mal control periódico de la diabetes y puede reducirse un 80 % si se implementan una serie de medidas:
Autocuidado mediante un reconocimiento de rutina de los pies por parte de los pacientes.
Consultar periódicamente al médico para evitar que se formen lesiones, categorizar el riesgo del pie, e implementar el tratamiento y la prevención.
Evitar el uso de calzado y plantillas inadecuadas, andar descalzo, bolsas de agua caliente, la falta de higiene, antisépticos fuertes y tela adhesiva.
No caminar si existen lesiones.
Usar siempre medias (en lo posible blancas) que permitan verificar inmediatamente las heridas o supuraciones.
Costos altos y amputaciones
El pie diabético es, por su elevada prevalencia, un problema de salud pública. "Conlleva un gran costo sanitario y social. Con lo que cuesta la internación por un pie diabético se puede pagar el tratamiento de la diabetes (consulta, análisis, automonitoreo, medicación, etc.) por 20 años", dice el especialista.
Los problemas del pie afectan al 30% de los pacientes diabéticos. El 20% de las internaciones en diabéticos se deben a úlceras del pie. Y en Estados Unidos, las complicaciones ocasionan alrededor de 86 mil amputaciones anuales.
"El gasto que demanda el tratamiento de las úlceras y las amputaciones es muy elevado. La mayoría son tratadas en forma ambulatoria y requieren, en promedio, de 6 a 14 semanas para cicatrizar. Está demostrado que el 50% de las amputaciones se pueden prevenir con educación diabetológica a los pacientes".
El pie diabético es producido por trastornos metabólicos (generados por la diabetes) que provocan una disminución del flujo de sangre en las extremidades inferiores, pérdida de sensibilidad y alteraciones en el pie.
"Los profesionales siempre decimos que este trastorno es la ?cenicienta? de las complicaciones en la diabetes -explica el doctor Adolfo V. Zavala, médico nutricionista especialista en pie diabético y jefe de Nutrición del Hospital de Clínicas José de San Martín-. Porque, si el paciente tuviese un problema en el ojo o en el corazón (dos de las cuatro complicaciones mayores de la diabetes junto con el riñón y el pie) realiza una consulta al profesional inmediatamente. En cambio, a las anomalías que se producen en el pie no las toma en cuenta". Y continúa. "O, como es muy frecuente, consultan tarde. El problema de una consulta tardía es que las complicaciones pueden terminar en una amputación".
La clave es el control
Una combinación muy frecuente y causante fundamental de las deformaciones del pie, infección y ulceración -que provoca el pie diabético- es la neuropatía periférica (enfermedad arterial periférica) junto a las anormalidades mecánicas (trastorno en la apoyatura del pie). El 60% de los pacientes con úlceras (una de las complicaciones más comunes del pie diabético) presenta una neuropatía periférica. En este tipo de trastorno todas las fibras sensitivas motoras están afectadas.
"La pérdida de la sensibilidad al dolor, de la percepción de la presión y de la temperatura, es el principal factor que predice la formación de las úlceras del pie". Pero también existen otros aspectos importantes que deben evitarse: el estrés repetido del pie (usualmente relacionado con el calzado), los factores de riesgos como el tabaquismo, la hipertensión arterial; el traumatismo externo y el traumatismo interno, ocasionado por la alteración de los puntos de apoyo y la modificación de la almohadilla plantar en cantidad, calidad o por desplazamiento que deja sin protección la cabeza de los metatarsianos. También hay que evitar las lesiones preulcerativas (callos, ampollas, edemas, descarnaciones, dermatitis, etcétera), la infección y la necrosis
El pie diabético se produce por la falta o el mal control periódico de la diabetes y puede reducirse un 80 % si se implementan una serie de medidas:
Autocuidado mediante un reconocimiento de rutina de los pies por parte de los pacientes.
Consultar periódicamente al médico para evitar que se formen lesiones, categorizar el riesgo del pie, e implementar el tratamiento y la prevención.
Evitar el uso de calzado y plantillas inadecuadas, andar descalzo, bolsas de agua caliente, la falta de higiene, antisépticos fuertes y tela adhesiva.
No caminar si existen lesiones.
Usar siempre medias (en lo posible blancas) que permitan verificar inmediatamente las heridas o supuraciones.
Costos altos y amputaciones
El pie diabético es, por su elevada prevalencia, un problema de salud pública. "Conlleva un gran costo sanitario y social. Con lo que cuesta la internación por un pie diabético se puede pagar el tratamiento de la diabetes (consulta, análisis, automonitoreo, medicación, etc.) por 20 años", dice el especialista.
Los problemas del pie afectan al 30% de los pacientes diabéticos. El 20% de las internaciones en diabéticos se deben a úlceras del pie. Y en Estados Unidos, las complicaciones ocasionan alrededor de 86 mil amputaciones anuales.
"El gasto que demanda el tratamiento de las úlceras y las amputaciones es muy elevado. La mayoría son tratadas en forma ambulatoria y requieren, en promedio, de 6 a 14 semanas para cicatrizar. Está demostrado que el 50% de las amputaciones se pueden prevenir con educación diabetológica a los pacientes".







