18 Febrero 2004 Seguir en 

La obesidad es una enfermedad multifactorial que va en aumento en todo el planeta, tanto en los adultos como en los niños, pese a que tiene tratamiento. Según la Organización Mundial de la Salud, entre el 60 y el 70 por ciento de la población sufre algún problema de sobrepeso u obesidad. A los factores que predisponen a padecer de por vida la gordura, como el genético, se le suman las dietas ricas en grasas y la cultura del sedentarismo. La obesidad, que es complicada de por sí, debe ser tratada porque genera otras patologías con graves consecuencias para la salud en general, como las enfermedades coronarias, los problemas metabólicos, trastornos óseos y articulares, problemas respiratorios y la diabetes mellitus. Esta última afección tiene, a su vez, una serie de graves complicaciones. Un estudio con una nueva droga -el orlistat- que se administró para reducir el peso, demostró ser eficaz para prevenir la diabetes II.
Una patología crónica y compleja que necesita ser tratada
La obesidad es una enfermedad crónica, que se caracteriza por un aumento importante de peso en forma permanente y un exceso de grasa o tejido adiposo. Se sabe que es una patología cuyo origen está estrechamente ligado a muchos factores, aunque la ciencia no puede precisar con absoluta certeza cuál es "el factor" que hace que una persona sea obesa.
Nutricionistas y endocrinólogos de todo el mundo coinciden en que los factores predisponentes o que disparan la obesidad son: el genético (antecedentes familiares de obesidad); la vida sedentaria; la sobrealimentación (la mayoría de las veces es deficiente, mala o desequilibrada); enfermedades como el síndrome de Laurence-Moon-Biedl, síndrome de Carpenter, hipotiroidismo, hipogonadismo, acromegalia, entre otras; el abuso o exceso con algunos medicamentos.
Muchos médicos sostienen que las causas que con mayor frecuencia pueden generar obesidad son: el abandono del hábito de fumar; no realizar ninguna actividad física; el embarazo, la primera menstruación, y el período que sucede a una cirugía. Pero en todos los casos existe una predisposición a ser gordo
La obesidad o excesiva gordura es una enfermedad que requiere tratamiento por los altos riesgos que tiene en sí misma y porque, además, genera otros trastornos que impactan negativamente en la salud del obeso. Entre las enfermedades que suelen ir de la mano de la obesidad figuran los desequilibrios digestivos, el síndrome metabólico, hiperuricemia, afecciones respiratorias, alteraciones óseas y articulares, enfermedades cardiovasculares, dislipemia, hipertensión arterial y la diabetes mellitus o hiperglucemia (elevado nivel de azúcar en sangre), con todas las complicaciones que ésta última enfermedad acarrea a su vez.
Los tratamientos
Por ser la obesidad una enfermedad multifactorial, no existe un tratamiento único e igual para todas las personas con exceso de peso. El médico diseñará una terapia para cada obeso, acorde a las características personales y conforme a la cantidad de enfermedades asociadas con la obesidad que tenga cada uno.
En líneas generales, los nutricionistas recomiendan realizar dietas bajas en calorías, pero bien balanceadas, donde estén presentes en forma equilibrada las proteínas, las vitaminas, los minerales y hasta los hidratos de carbono y azúcar. También recomiendan realizar todos los días al menos una hora de actividad física, y la administración de fármacos específicos cuando el médico tratante lo considera sumamente imprescindible para bajar de peso y evitar males mayores.
Es necesario que el paciente sepa que la tendencia a la obesidad persistirá toda la vida. De ahí que, iniciar un cambio de hábitos de vida debe ser para siempre. Y valga la redundancia, para toda la vida. De lo contrario, la recaída será inevitable.
Banda estomacal
Otro recurso para que la gente excesivamente obesa baje de peso es la colocación de una banda estomacal. La Administración de Fármacos y Alimentos (FDA) de los EE.UU. lo llamó "Sistema de banda gástrica ajustable" , que se aplica sobre la parte superior del estómago, utilizándose para ello una pequeña incisión quirúrgica.
Una vez instalada, la banda se infla más o menos según las necesidades del usuario con una solución salina, creándose un espacio que limita el consumo de alimentos y proporciona una sensación de satisfacción.
El uso de la bandas se recomienda sólo a personas que tienen un sobrepeso de más de 50 kilos y que no lograron reducir de peso mediante dietas, ejercicios y otros programas.
La FDA advirtió que la banda puede utilizarse en forma permanente o extraerse si es necesario. Los usuarios de este recurso deberán mantener su dieta y continuar los ejercicios para mantener la reducción de peso lograda.
En las pruebas con las bandas, realizadas en 299 personas con sobrepeso -que siguieron una dieta estricta y realizaron ejercicios diarios-, la mayoría de los pacientes perdió un promedio de 36% de peso excesivo durante los tres años que duró el estudio.
Al 25 % de los pacientes se les tuvo que sacar la banda debido a efectos secundarios o a pérdida insuficiente de peso; y un 89% experimentó ciertos efectos secundarios, entre ellos náuseas, vómitos, acidez estomacal y dolores abdominales.
Tratamiento psicoterápico
La psicoterapia es ser un recurso indispensable para tratar al obeso, ya que la conducta influye en la ingesta de alimentos y en la actividad física. El éxito de un buen tratamiento psicoterápico se basa en elegir metas que puedan cumplirse y avanzar a medida que se las cumpla. También es importante el control de los estímulos: se deben evitar situaciones que lleven a comer: reemplazar los ratos libres -que suelen ser tentadores- por la práctica de deportes u otra actividad recreativa. Este recurso modifica la conducta de una persona y la aleja la ingesta que no se relaciona con el hambre sino con el deseo de comer algún alimento "gratificante".
Aprender a comer despacio
Otro aspecto importante es que la persona obesa en tratamiento modifique el acto de comer. Comer despacio, de un plato y cortando la comida en trozos pequeños y con una buena masticación permite a la persona tomar verdadera conciencia de lo que está comiendo y de la cantidad, aumentando de esta manera la saciedad. Otro detalle que puede colaborar con el descenso de peso es enseñarle a la persona a comprar sólo alimentos hipocalóricos. Un recurso con buenos resultados es el automonitoreo. Se registra cada alimento que se ingiere durante el día, anotando tanto los logros como los posibles errores que pueda cometer.
Una patología crónica y compleja que necesita ser tratada
La obesidad es una enfermedad crónica, que se caracteriza por un aumento importante de peso en forma permanente y un exceso de grasa o tejido adiposo. Se sabe que es una patología cuyo origen está estrechamente ligado a muchos factores, aunque la ciencia no puede precisar con absoluta certeza cuál es "el factor" que hace que una persona sea obesa.
Nutricionistas y endocrinólogos de todo el mundo coinciden en que los factores predisponentes o que disparan la obesidad son: el genético (antecedentes familiares de obesidad); la vida sedentaria; la sobrealimentación (la mayoría de las veces es deficiente, mala o desequilibrada); enfermedades como el síndrome de Laurence-Moon-Biedl, síndrome de Carpenter, hipotiroidismo, hipogonadismo, acromegalia, entre otras; el abuso o exceso con algunos medicamentos.
Muchos médicos sostienen que las causas que con mayor frecuencia pueden generar obesidad son: el abandono del hábito de fumar; no realizar ninguna actividad física; el embarazo, la primera menstruación, y el período que sucede a una cirugía. Pero en todos los casos existe una predisposición a ser gordo
La obesidad o excesiva gordura es una enfermedad que requiere tratamiento por los altos riesgos que tiene en sí misma y porque, además, genera otros trastornos que impactan negativamente en la salud del obeso. Entre las enfermedades que suelen ir de la mano de la obesidad figuran los desequilibrios digestivos, el síndrome metabólico, hiperuricemia, afecciones respiratorias, alteraciones óseas y articulares, enfermedades cardiovasculares, dislipemia, hipertensión arterial y la diabetes mellitus o hiperglucemia (elevado nivel de azúcar en sangre), con todas las complicaciones que ésta última enfermedad acarrea a su vez.
Los tratamientos
Por ser la obesidad una enfermedad multifactorial, no existe un tratamiento único e igual para todas las personas con exceso de peso. El médico diseñará una terapia para cada obeso, acorde a las características personales y conforme a la cantidad de enfermedades asociadas con la obesidad que tenga cada uno.
En líneas generales, los nutricionistas recomiendan realizar dietas bajas en calorías, pero bien balanceadas, donde estén presentes en forma equilibrada las proteínas, las vitaminas, los minerales y hasta los hidratos de carbono y azúcar. También recomiendan realizar todos los días al menos una hora de actividad física, y la administración de fármacos específicos cuando el médico tratante lo considera sumamente imprescindible para bajar de peso y evitar males mayores.
Es necesario que el paciente sepa que la tendencia a la obesidad persistirá toda la vida. De ahí que, iniciar un cambio de hábitos de vida debe ser para siempre. Y valga la redundancia, para toda la vida. De lo contrario, la recaída será inevitable.
Banda estomacal
Otro recurso para que la gente excesivamente obesa baje de peso es la colocación de una banda estomacal. La Administración de Fármacos y Alimentos (FDA) de los EE.UU. lo llamó "Sistema de banda gástrica ajustable" , que se aplica sobre la parte superior del estómago, utilizándose para ello una pequeña incisión quirúrgica.
Una vez instalada, la banda se infla más o menos según las necesidades del usuario con una solución salina, creándose un espacio que limita el consumo de alimentos y proporciona una sensación de satisfacción.
El uso de la bandas se recomienda sólo a personas que tienen un sobrepeso de más de 50 kilos y que no lograron reducir de peso mediante dietas, ejercicios y otros programas.
La FDA advirtió que la banda puede utilizarse en forma permanente o extraerse si es necesario. Los usuarios de este recurso deberán mantener su dieta y continuar los ejercicios para mantener la reducción de peso lograda.
En las pruebas con las bandas, realizadas en 299 personas con sobrepeso -que siguieron una dieta estricta y realizaron ejercicios diarios-, la mayoría de los pacientes perdió un promedio de 36% de peso excesivo durante los tres años que duró el estudio.
Al 25 % de los pacientes se les tuvo que sacar la banda debido a efectos secundarios o a pérdida insuficiente de peso; y un 89% experimentó ciertos efectos secundarios, entre ellos náuseas, vómitos, acidez estomacal y dolores abdominales.
Tratamiento psicoterápico
La psicoterapia es ser un recurso indispensable para tratar al obeso, ya que la conducta influye en la ingesta de alimentos y en la actividad física. El éxito de un buen tratamiento psicoterápico se basa en elegir metas que puedan cumplirse y avanzar a medida que se las cumpla. También es importante el control de los estímulos: se deben evitar situaciones que lleven a comer: reemplazar los ratos libres -que suelen ser tentadores- por la práctica de deportes u otra actividad recreativa. Este recurso modifica la conducta de una persona y la aleja la ingesta que no se relaciona con el hambre sino con el deseo de comer algún alimento "gratificante".
Aprender a comer despacio
Otro aspecto importante es que la persona obesa en tratamiento modifique el acto de comer. Comer despacio, de un plato y cortando la comida en trozos pequeños y con una buena masticación permite a la persona tomar verdadera conciencia de lo que está comiendo y de la cantidad, aumentando de esta manera la saciedad. Otro detalle que puede colaborar con el descenso de peso es enseñarle a la persona a comprar sólo alimentos hipocalóricos. Un recurso con buenos resultados es el automonitoreo. Se registra cada alimento que se ingiere durante el día, anotando tanto los logros como los posibles errores que pueda cometer.







