11 Febrero 2004 Seguir en 

La ecografía es un método complementario de la clínica obstétrica. Es inocuo y de fácil realización, no se conocen complicaciones ni ocasiona molestias a las pacientes. Se utiliza en el diagnóstico de diferentes patologías obstétricas y para el seguimiento del embarazo en general.Existen distintos tipos de ecografías:
Abdominal: es la que se practica en forma rutinaria, colocando el transductor en el abdomen de la paciente.
Transvaginal: complementa a la anterior. El transductor se coloca en el interior de la cavidad vaginal, permitiendo una visualización directa del útero y anexos (ovarios).
Ecografía doppler: estudia en forma no invasiva la circulación útero-placentaria y feto placentaria. Permite la medición de la resistencia de las arterias uterinas y fetales, fundamentalmente umbilicales y cerebrales.
Durante el primer trimestre del embarazo se puede visualizar ecográficamente el saco gestacional a partir de la cuarta semana (por ecografía transvaginal) y quinta (por vía transabdominal).
Mediciones en el feto
Por otra parte, la medición del largo total del embrión (longitud embrionaria máxima), y su transpolación a una tabla, permite el diagnóstico de edad gestacional en forma muy precisa, cuyo margen de error es de apenas 4 días, constituyendo la medición más exacta de edad gestacional.
A partir de las 12 semanas (segundo trimestre) se comienza con la medición de distintas partes fetales, como el diámetro biparietal, la longitud femoral y circunferencia abdominal para estimar la edad gestacional. Igualmente es de importancia el estudio ecográfico de la placenta para conocer su localización, grado de maduración y espesor, que pueden orientar hacia la presencia de distintas patologías.
A través de este método complementario de diagnóstico es posible establecer la presencia de tumores u otras patologías placentarias como malformaciones vasculares o hematomas, zonas de infarto y desprendimiento. También se pueden evaluar los anexos ovulares como cordón umbilical y membranas.
Su utilidad es invalorable en la detección de malformaciones fetales mayores (como alteraciones de la columna vertebral, tubo digestivo, sistema nervioso y aparato urinario) que se pueden buscar en base a un patrón conocido de herencia o ser un hallazgo fortuito en un examen ecográfico de rutina. Existen malformaciones menores que no siempre pueden ser detectadas.
La detección de una anomalía fetal puede conducir el manejo prenatal de fetos con defectos corregibles, cambiando la oportunidad del parto, así como su vía e incluso su tratamiento prenatal.
Una aplicación específica de la ecografía es la evaluación de la salud fetal mediante la determinación de parámetros biofísicos como movimientos respiratorios fetales, movimientos y tono fetal.
El uso rutinario de este método está ampliamente justificado en el seguimiento de embarazos de bajo riesgo, de alto riesgo obstétrico, o en la detección de malformaciones en pacientes con alta carga heredable. (DyN)
Abdominal: es la que se practica en forma rutinaria, colocando el transductor en el abdomen de la paciente.
Transvaginal: complementa a la anterior. El transductor se coloca en el interior de la cavidad vaginal, permitiendo una visualización directa del útero y anexos (ovarios).
Ecografía doppler: estudia en forma no invasiva la circulación útero-placentaria y feto placentaria. Permite la medición de la resistencia de las arterias uterinas y fetales, fundamentalmente umbilicales y cerebrales.
Durante el primer trimestre del embarazo se puede visualizar ecográficamente el saco gestacional a partir de la cuarta semana (por ecografía transvaginal) y quinta (por vía transabdominal).
Mediciones en el feto
Por otra parte, la medición del largo total del embrión (longitud embrionaria máxima), y su transpolación a una tabla, permite el diagnóstico de edad gestacional en forma muy precisa, cuyo margen de error es de apenas 4 días, constituyendo la medición más exacta de edad gestacional.
A partir de las 12 semanas (segundo trimestre) se comienza con la medición de distintas partes fetales, como el diámetro biparietal, la longitud femoral y circunferencia abdominal para estimar la edad gestacional. Igualmente es de importancia el estudio ecográfico de la placenta para conocer su localización, grado de maduración y espesor, que pueden orientar hacia la presencia de distintas patologías.
A través de este método complementario de diagnóstico es posible establecer la presencia de tumores u otras patologías placentarias como malformaciones vasculares o hematomas, zonas de infarto y desprendimiento. También se pueden evaluar los anexos ovulares como cordón umbilical y membranas.
Su utilidad es invalorable en la detección de malformaciones fetales mayores (como alteraciones de la columna vertebral, tubo digestivo, sistema nervioso y aparato urinario) que se pueden buscar en base a un patrón conocido de herencia o ser un hallazgo fortuito en un examen ecográfico de rutina. Existen malformaciones menores que no siempre pueden ser detectadas.
La detección de una anomalía fetal puede conducir el manejo prenatal de fetos con defectos corregibles, cambiando la oportunidad del parto, así como su vía e incluso su tratamiento prenatal.
Una aplicación específica de la ecografía es la evaluación de la salud fetal mediante la determinación de parámetros biofísicos como movimientos respiratorios fetales, movimientos y tono fetal.
El uso rutinario de este método está ampliamente justificado en el seguimiento de embarazos de bajo riesgo, de alto riesgo obstétrico, o en la detección de malformaciones en pacientes con alta carga heredable. (DyN)







