Un mundo violento

Más de las tres cuartas partes de los decesos violentos de 2000 fueron hombres, y el grupo más afectado osciló entre 15 y 29 años.

11 Febrero 2004
La violencia ya es una pandemia. Se convirtió en un problema de salud pública mundial y, lo más preocupante, es que los índices de homicidios, suicidios y de guerras siguen en aumento, según un documento publicado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
El estudio de la OPS demostró que cada día de 2000 fallecieron 4.400 personas en forma violenta. El panorama es desolador, pero las autoridades sanitarias sostienen que el problema se puede revertir con la ejecución de políticas adecuadas y sostenidas en el área de la salud pública.


La violencia es un problema de salud que ya alcanzó niveles de pandemia
Para la Organización Panamericana de la Salud (OPS) la violencia se convirtió en un problema de salud pública que alcanza niveles de pandemia en todo el mundo. Según un estudio realizado por el organismo, sólo durante el año 2000 se registraron 4.400 muertes por día en forma violenta. Pese al panorama desolador los especialistas advierten que es un problema altamente prevenible a través de la ejecución de políticas adecuadas.
La triste afirmación corresponde a la nota de tapa publicada en el último número de la revista "Perspectivas de Salud", editada por la OPS, en la cual se brinda un detallado informe de la violencia como pandemia y su cruda manifestación en los países americanos.

Primer estudio en su tipo
Según un informe mundial sobre la violencia y la salud elaborado por la organización en 2002 ?el primero de su tipo y a esta escala- en los lugares donde las tasas de violencia son altas las cifras siguen en aumento.
"La violencia es un problema prevenible. Puede controlarse con las herramientas que tenemos para todos los problemas de salud pública, por eso tenemos que utilizarlas con más frecuencia de lo que se ha hecho hasta ahora para hacer frente a este problema", afirma Etienne Krug, director del Programa de Prevención de la Violencia y las Lesiones, de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El documento indica que en 2000 aproximadamente 1,6 millones de personas murieron en el mundo como resultado de la violencia.
En términos relativos esto es menos que los tres millones de decesos ocasionados por el sida, pero es más de los 1,3 millones de muertes por accidentes de tránsito ocurridos ese mismo año.

Realidad escalofriante
El panorama mundial revela que de todas las muertes violentas ocurridas en 2000, casi la mitad fueron suicidios, poco menos de una tercera parte homicidios y sólo una quinta parte estuvo directamente relacionada con la guerra. "Esto es muy distinto a la imagen que dan los medios de comunicación, donde se hace hincapié en las formas organizadas de violencia. En todo el mundo los suicidios y los homicidios representan una proporción mucho mayor de la violencia que conduce a la muerte", advierte Krug. El informe rescatado por el artículo de Perspectivas de Salud, escrito por Donna Eberwine, señala a su vez, que "los patrones de violencia varían entre países y regiones".

Varía de un país a otro
En tal sentido, indica que el triste privilegio de poseer la mayor cantidad de muertes violentas lo tienen los países de ingresos bajos y medianos, donde las tasas por 100.000 duplican a las de países con ingresos altos. En la mayoría de las regiones de la OMS, los suicidios son más numerosos que los homicidios; en Europa, por ejemplo, la proporción es de más de 2 a 1, y en la región del Pacifico Occidental llega a 7 a 1. En Africa y América, por el contrario, ocurren casi tres homicidios por cada suicidio. Los países de la antigua Unión Soviética tienen el récord de las tasas más altas de ambos tipos de muertes violentas.

Más común en el hombre
Según el relevamiento, a violencia se da en forma diferente según el género. En todas partes las tasas de muerte violenta son mucho más altas en hombres que en mujeres. Más de las tres cuartas partes de las muertes violentas ocurridas en 2000 fueron de hombres, y el grupo más afectado fueron los jóvenes de 15 a 29 años."Las muertes son sólo la punta del iceberg. Estas son las muertes que vemos en los medios, las que se pueden contar más fácilmente. Pero en realidad es una ínfima parte de la carga total de la violencia", opina Krug.

No hay control adecuado
Según el experto, por cada muerte ocurre un número mucho mayor de lesiones debidas a los ataques físicos y sexuales. Pero es difícil obtener datos al respecto porque muy pocos países tienen vigilancia adecuada en esta materia. "Gran parte de la violencia no se notifica en forma sistemática, sino que tiene que detectarse por medio de estudios diseñados especialmente. Fue en esos estudios donde encontramos algunas de las cifras más impresionantes de nuestro informe" sostiene el especialista.

Ataques domésticos
Basado en estudios sobre violencia sin consecuencias mortales en más de 50 países, el informe mundial sobre la violencia y la salud reveló que la proporción de mujeres que dijeron haber sido víctimas de la violencia doméstica variaba del 10 % en Paraguay y las Filipinas, al 22%en Estados Unidos; del 30 % en Canadá, Antigua y Barbados al 58% en Turquía.

Proponen que al niño se le enseñe a manejar la ira para evitar que sea un adulto violento
"En algunos países, hasta el 20% de las mujeres dijo haber sido víctima del abuso sexual siendo niñas, y hasta el 10% de los hombres", precisa Etienne Krug, director del Programa de Prevención de la Violencia y las Lesiones, de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
"A su vez, en algunos países, hasta el 40% de las mujeres y hasta el 30 % de los hombres confesaron que su primera relación sexual fue forzada. En los pocos países donde hay estudios sobre el maltrato a los ancianos, el 5% de ellos dijo haber sido víctima de ataques físicos en su hogar, por la persona que se suponía debía cuidarlos. Estas cifras son, mucho más altas que esta punta del iceberg que es la mortalidad", advierte Krug.
Para frenar la violencia, Krug propone aprender a manejar la ira: programas preescolares que enseñen a los niños que la violencia no es la única respuesta al estrés; tratar a los chicos que son víctimas de la violencia familiar para impedir que se conviertan en adultos violentos. El informe brinda ocho recomendaciones para bajar la violencia:
1- Formular, ejecutar y vigilar los planes nacionales para la prevención de la violencia.
2- Mejorar la recopilación de datos sobre la violencia.
3- Apoyar la investigación de las causas, del impacto y de la prevención de la violencia.
4- Promover las respuestas básicas de la prevención.
5- Fortalecer las respuestas para las víctimas de la violencia.
6- Integrar la prevención en las políticas sociales y educacionales; promover la igualdad social y de género.
7- Aumentar la colaboración y el intercambio de información sobre prevención de la violencia.
8- Promover y vigilar el acatamiento de tratados y leyes internacionales sobre derechos humanos y buscar respuestas internacionales al tráfico mundial de drogas y armas.

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